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miércoles, 24 de julio de 2024

 

El escudo de la familia Atienza (Tarazona de la Mancha)

El escudo decora la fachada de una antigua vivienda en la calle Abdón Atienza, esquina con don Juan. El hueco de la entrada consta de una portada de piedra con despiece de sillería almohadillada, con talla de estrellas en la parte central, que arranca de unas bases con figuras geométricas romboidales. El dintel se compone de fuerte dovelaje, en la clave y esquinas tenemos adornos geométricos compuestos de figuras estrelladas. Sobre este corre una cornisa en la que descansa un escudo. Por fotografías antiguas, del año 1968, vemos que el conjunto se conserva perfectamente, salvando las portadas con postigo troquelado que han sido sustituidas por una puerta moderna de dos hojas. 


Casa en la calle Abdón Atienza esquina con don Juan en el año 1968 con el escudo de los Atienza.

domingo, 14 de julio de 2024

CÓMO INTERPRETAR UN ESCUDO. EL ESCUDO QUE SE HALLA EN EL CLAUSTRO DE LA IGLESIA DE LA TRINIDAD

Cómo interpretar un escudo de Alcaraz


Hoy vamos a explicar las claves para entender un escudo. El ejemplo que tomamos es el que se encuentra en el claustro de la iglesia de la Trinidad, pero procede de una casa en la calle Cristo de Piedra, número 1, frente a la propia iglesia, aunque dudo que sea su original emplazamiento. 

Casa en la calle Cristo de Piedra en la que se observa el escudo cuartelado. En 1970 fue desmontado de su ubicación original. Fotografía Pedro Román a principios de siglo XX. AHPTO R-127-[3-02]. 



    ¿Por qué lo sospecho? Pues porque a principios del siglo XX Pedro Román, el fotógrafo natural de Alcaraz, pero avecindado en Toledo, fotografió una serie de fachadas y escudos, de las que, tras realizar la investigación para mi libro sobre Heráldica de Alcaraz, no pude establecer correlación entre los dueños y las figuras de los escudos, y, que, curiosamente, todas rodeaban la iglesia de la Trinidad. 
    El desmontaje y reubicación de escudos ha sido una labor frecuente en todos los pueblos y ciudades de España, quizá porque de estos sólo se destacaba su carácter ornamental y artístico, pero no histórico, no se entendía el blasón en su contexto social y familiar. Al perder el dato sobre su origen, se pierde su identidad y es muy difícil recuperar su historia, pero no imposible. 
    Por eso vamos a exponer qué es lo que sabemos de este escudo cuya penúltima localización la tenemos documentada gracias a Pedro Román en la calle Cristo de Piedra, 1, frente a la casa del curato de la iglesia de la Trinidad. En 1971, gracias a las fichas con fotografía de levantamiento del catastro de urbana (Archivo Histórico Provincial de Albacete) ya comprobamos como el escudo había desaparecido de la fachada, y desde entonces, se conserva en el claustro de la Trinidad. 
1971. Ficha de levantamiento de catastro de urbana, dónde ya podemos observar que el escudo había desaparecido. AHPAB

Estado actual de la fachada. Fotografía propia

   
    En el año 2022, con motivo de la exposición conmemorativa del Año Jubilar del VIII Centenario de la devoción a la Virgen de Cortes, la parroquia llevó a cabo una exposición de piezas artísticas, una de ellas fue el escudo. El poderlo contemplar de forma tan directa y cercana en el claustro de la citada iglesia me sugirió realizar un reportaje en el que pudiéramos contemplar el tamaño tan destacado que tienen estas piedras y explicar sus elementos.


ELEMENTOS DEL ESCUDO

Se trata de un escudo en piedra arenisca, muy desgastado, pero del que todavía se pueden apreciar sus figuras.

La pieza se partió en dos mitades como consecuencia del desmontaje o su manipulación. Uno de sus elementos externos también se halla separado del cuerpo central. Su conservación es mala. Necesita unir las piezas sueltas.

La forma del escudo es rectangular y apuntado en la boca, tanto en la parte superior como inferior.  Entendemos por boca del escudo el borde del mismo, lo que separa el campo de los adornos externos. Y el campo es la superficie interior donde se dibujan las piezas y figuras ((Cadenas, Atienza y otros, 1961: p. 115).

Lo podemos definir como un escudo cuartelado en cruz. Es decir, dividido en cuatro cuarteles o particiones. Los cuartelados en cruz sirven para representar los cuatro costados de una ascendencia, pues permite colocar las armas de los cuatro abuelos y abuelas del titular del escudo. Esta partición nació en la heráldica española bajo el reinado de Fernando III tras la unión de los reinos de Castilla y León. De esta forma se representaban en paridad ambos territorios (Vivar, p. 431).

No lleva timbre y los adornos externos se componen de cartela con cueros retorcidos, volutas y discos. Elementos que parecen del gusto barroco y que permiten datarlo a finales del siglo XVI o principios del XVII.


ESTUDIO DE LOS LINAJES REPRESENTADOS

Aunque, como hemos dicho, no conocemos la original ubicación del escudo, las figuras nos son conocidas por otros blasones de Alcaraz. El primer cuartel podemos decir que pertenece a los: 

Auñón

Apellido toponímico que al parecer procede de la villa homónima de la provincia de Guadalajara (Moreno, 1912, p. 17). Si bien, otros lo hacen originario de Cataluña, extendiéndose por Aragón, Valencia, Murcia y Alcaraz. A la rama troncal perteneció Sancho Fernández de Auñón y Cervellón, uno de los favorecidos en el gran repartimiento de propiedades, caballero que participó en sucesivas batallas y murió en 1323 (Mogrobejo, p 35).

Las armas se componen de un escudo de gules con un castillo donjonado de plata, mazonado de sable y aclarado de azul, sobre peñas de su color, y, un guerrero armado, fileteado de oro cogido en la mano izquierda a la aldaba de la puerta del castillo, y, en la derecha, la espada. Esta es la certificación que expidió el rey de armas Jerónimo de Villa en Madrid, el día 2 de junio de 1633 a petición de don Pedro Fernández de Auñón (Moreno, 1912, p. 17).



Primer cuartel del escudo donde se aprecia la descripción de las armas de los Auñón descritas arriba

El primero de los Auñón que ganó ejecutoria de hidalguía fue Gabriel de Auñón, natural de Alcaraz, quien tomó vecindad en las Peñas de San Pedro, con cuyo concejo litigó y obtuvo ejecutoria el 7 de junio de 1524, a ella se remiten sus descendientes cuando interponen otra demanda en 1634. 

En el santuario de Cortes tenemos otro escudo de los Auñón que proviene de una casa que existió en la calle Granada. Es un escudo barroco del siglo XVIII y que perteneció a la familia de Juan Gregorio de Auñón, casado con doña María Josefa de Montoya. La hija de estos, Isabel María Auñón Montoya se casó con don Jerónimo Blázquez Fernández de Córdoba, regidor en El Bonillo (Valero, 2021: p. 50). 




Escudo de los Auñón procedente de una casa que existió en la calle Granada. 


Muñoz

El segundo cuartel pertenece a los Muñoz. Se trata de un escudo cuartelado. 1º y 4º. Una cruz flordelisada y 2º y 3º vacíos, puesto que les corresponde el metal oro. La cruz de Calatrava tiene un origen legendario y fue añadida tras la batalla de las Navas de Tolosa en la que participó uno de sus miembros, Pascual Sánchez Muñoz, quizá como capitán. Como alférez participó su hermano Juan Muñoz, quien perdió la mano en el fragor de la batalla. Pese a ello, no soltó la bandera que la mantuvo con el muñón, mientras que con la derecha combatía con su espada hasta que llegó el socorro cristiano y no se perdió la bandera. El rey, enterado de su valor y ánimo, le hizo merced y le dio por armas la dicha bandera y la divisa de la cruz que en ella llevaba, que es una cruz de Calatrava colorada, y le hizo merced que el dicho capitán y mayorazgo de los muñoces y el alférez y sus descendientes llevaran por sus armas y dentro de su escudo la dicha bandera con la cruz de Calatrava.

El primer Muñoz llegado a la comarca (se asentó en Bogarra), frontera de tierra de moros, fue Juan Muñoz que se casó con Catalina Sánchez, natural de Teruel. Sus hijos fueron Antón Muñoz y Gonzalo Muñoz, alcaide que fue de la fortaleza de Socovos y alcalde de la hermandad por el Estado de los hidalgos de Alcaraz, según los testigos. Por parte de Gonzalo Muñoz, casado con María Díaz de Guevara, natural de Lorca, desciende Bartolomé Muñoz, caballero de hábito, casado con Catalina Sánchez Ballesteros, hija de Fernán Sánchez Ballesteros y de María Jiménez, hidalgos de Alcaraz, de los cuales descienden los Muñoz de Córdoba. Sus hijos fueron Alonso y Luis Muñoz de Córdoba, este último, regidor, quien junto a su hermano Pedro, debió interponer un pleito de hidalguía, del que se conserva en el Archivo de la Chancillería de Granada una Real Provisión dirigida al concejo de Caravaca en 1580 solicitando la probanza de Pedro Muñoz, El Viejo, vecino de Caravaca, con el fin de incorporarlo al pleito de hidalguía de los alcaraceños (Valero, 2021: pp. 98-107).

Armas de los Muñoz en el segundo cuartel

González de Vizcaya

El tercer cuartel podría pertenecer a los Vizcaya o González de Vizcaya, familia con capilla en la iglesia de La Trinidad, que se encontraba en el primer tramo de la nave del Evangelio y en ella se colocaron varias representaciones de sus armas, que son una curvada nave de tres palos con velas recogidas.(Sánchez, 2012, pp. 69-163). Estas armas todavía se contemplan en el interior de la iglesia, en el capitel de algunas columnas y en el claustro, donde tenemos una clave depositada en el suelo como resto de alguna reforma. 


Armas de los González de Vizcaya en el tercer cuartel



Restos de una clave en el claustro de la iglesia de la Trinidad con el escudo de los González de Vizcaya


Buedo

El escudo se define así: un árbol acamado de un cordero pasante. Bordura cargada con cuatro aspas y cuatro veneras. El ascendiente más remoto de los de Alcaraz fue Juan Cano de Buedo,  quien ganó en 1537 una  ejecutoria de hidalguía (expediente de la Chancillería de Granada 301-12-16). Según los testigos descendían de Villarrobledo, del castillo de Garci Muñoz y de Santa María del Campo. Otro de los Buedo que ganó un pleito contra Alcaraz fue Blas Cano de Buedo, con fecha 26 de abril de 1610, reconociéndole su hidalguía, y, por tanto la de sus descendientes por línea recta de varón. Este Blas Cano de Buedo, escribano público de Alcaraz, se había casado en el año 1589, en Lezuza, con doña Luisa Manuel, hija de Francisco Sánchez, los hijos del matrimonio añadieron el apellido de la madre, quizá por la evocación de los Sánchez Manuel de Alcaraz de ascendencia real, así Alonso Cano Manuel, será escribano público como el padre, pero ejercerá en Chinchilla desde 1618 a 1628. De él descienden los Cano Manuel de Chinchilla, un poderoso y prestigioso linaje que contará con escudo en aquella ciudad. En Alcaraz podemos destacar dentro de la familia a Hernán Cano de Buedo, Acacio de Buedo, marido de doña Oliva, y su hijo, el cura, don Pablo de Buedo (Valero, 2021: p. 35).

Cuarto cuartel con las armas de los Buedo. Un pino acamado de un cordero pasante. Bordura con cuatro aspas de san Andrés y cuatro veneras.

Esta figura (aunque la oveja o cordero mire en dirección contraria, representa el mismo linaje porque la bordura coincide con el escudo anterior: cuatro aspas y cuatro veneras) también la encontramos en el tercer cuartel de un escudo en la calle Padre Pareja y en un patio particular:

Pero la prueba definitiva es la que proporciona la ejecutoria de hidalguía de Juan Cano de Buedo, que se reproduce en dos localidades, Lezuza y Chinchilla, donde vivieron varios descendientes. 

Escudos de los Cano Manuel Buedo en Lezuza y en Chinchilla 

Ejecutoria de hidalguía de Juan Cano de Buedo. Tomada del libro de José Miguel Cutillas: Jumilla, repertorio heráldico.

 

El escudo de Alcaraz analizado quedaría así

Bibliografía:

CADENAS Y VICENT, V. de, et al (1961): Tratado de genealogía, heráldica y derecho nobiliario. Madrid: Hidalguía.

CUTILLAS DE MORA, J. M. (2002): Jumilla, repertorio heráldico. Murcia: Editora Regional.

MOGROBEJO, E., A., I. y G. de (2003): Diccionario hispanoamericano de heráldica, onomástica y genealogía. Bilbao: Editorial Mogrobejo-Zabala.

MORENO DE GUERRA Y ALONSO, J. M. (1912): Auñones de Morón. En Revista de Historia y Genealogía. Tomo I. http.//hemerotecadigital.bne.es/

SÁNCHEZ FERRER, J. (2012): Un memorial de finales del gótico. Arquitectura y relieves de la iglesia de la Trinidad de Alcaraz. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

VALERO DE LA ROSA, E. (2021): Heráldica gentilicia de Alcaraz. Biografía urbana. Siglos XVI-XVII. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

VIVAR DEL RIEGO, J. A.: Taller de heráldica. Cómo diseñar y describir un escudo. Recuperado de: https://www.academia.edu/31528433/TALLER_DE_HERÁLDICA._CÓMO_DISEÑAR_Y_DESCRIBIR_UN_ESCUDO?email_work_card=title [consulta 01/12/2019].

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sábado, 27 de abril de 2024

¿Cuántas puertas tuvo Alcaraz?


 

¿CUANTAS PUERTAS TUVO ALCARAZ? 

Lógicamente depende de la época de la que estemos hablando porque las ciudades son entes vivos, en continua transformación y condicionadas por circunstancias políticas y sociales. Por ejemplo, el temor ante el ataque enemigo conllevaba el levantamiento de muros y cierre de puertas y portillos o postigos (que es como se les llamaba en Alcaraz), otro tanto ocurría con las temidas “pestes”, que es como llamaban en la antigüedad no solo a la peste negra, sino a cualquier tipo de enfermedad contagiosa. La función fundamental de las puertas era el control de la población, bien, por causas bélicas, sanitarias, o económicas para el cobro de impuestos a las mercancías que pasaran o se vendieran en los mercados de villas y ciudades. 

Cerrar y clausurar una ciudad implicaba la vigilancia de las puertas, con su correspondiente horario de apertura y cierre, más rígido en las puertas, más relajado en los postigos. Estos postigos o pequeñas aberturas en la muralla servían para acceder al exterior más rápida y cómodamente. Las puertas contaban con adarves para los guardianes. Tenían una función económica, puesto que permitían el control de personas y mercancías, cobrando en este caso los portazgos, los postigos no tenían esa función. 

EL NÚMERO DE PUERTAS 

Con el paso de los años, a veces, las puertas cambiaban de nombre, o se construían nuevos muros debido al crecimiento urbano que necesitaban nuevos accesos. Como ejemplo podemos mencionar la puerta de las Torres en la calle que llevó su nombre (hoy, calle del Bachiller Sabuco), esta puerta se situaba a la altura de la calle Barrera, llamada así, por ser barrera o muro de una nueva expansión urbana que ya está documentada en el siglo XV. Pues bien, las casas traspasaron la muralla muy pronto, creándose tras ella un nuevo arrabal, y un nuevo control, el del postigo de los galdones, que ya existía en el año 1561, según un padrón de alcabalas, que comunicaba con el camino real (hoy carretera Alcaraz-Hellín), eje hacia el que fue bajando la población de Alcaraz desde antiguo. Esta excelente comunicación propició que en esa zona surgiera un mesón.  

En total, el número de puertas (cuando el recinto culminó su expansión) fue de ocho, más algunos postigos menores, como el de las beatas y el de las "escalericas" y otros dos de verdadera importancia, el que mencionamos arriba y el de los frailes (por estar frente al convento de San Francisco). Las puertas delimitaban la ciudad cerrándola en círculo, por lo que mencionaremos todos ellos para imaginar la ruta (en dirección contraria a las agujas del reloj) de estos accesos: Puerta Nueva de Arriba, Puerta Nueva de Abajo, Postigo de los Frailes, Postigo de los Galdones, Puerta de las Torres, Puerta de las Cantarerías o de Santa Ana, Puerta de Granada, Puerta de Montiel, Puerta de San Pedro y Puerta de Morcil. 



IMPORTANCIA DE LAS PUERTAS 

Las puertas marcan la entrada al espacio político de la ciudad, frente a la muralla con función defensiva. Los ciudadanos que viven de puertas para adentro tenían una condición jurídica privilegiada frente a los que vivían al otro lado, en los arrabales. El mantenimiento de los muros, y con ello, la seguridad ciudadana, incumbía a todos, por ello pecheros y nobles estaban obligados a contribuir, unos con dinero, otros con su defensa militar.  

Las puertas tenían una carga simbólica, Alfonso X en las Partidas se refiere a ellas como “cosas santas” debido a la importancia y prestigio que otorgaban a una población. Las murallas y sus puertas definían el concepto de ciudad, fuera de ella, se encontraban los arrabales y el campo. En ellas comenzaban ciertos ritos, por ejemplo, la recepción de grandes personajes siempre se hacía en las puertas engalanadas al efecto, en caso de visita real, el protocolo culminaba con la entrega simbólica de las llaves como signo de acatamiento a la Corona.  

Para reforzar el control contaban con adarves o paseos de ronda. Solían responder a un programa iconográfico de embellecimiento. Las de Alcaraz contaban con un arco a modo triunfal, como vemos en la puerta nueva de acceso a la calle Mayor, o en algún apunte que demuestra que, aunque desapareciera la puerta, este elemento permanecía: “fuera del arco de la calle de las Torres”, o esculturas religiosas en pequeñas hornacinas, como símbolo de protección. La puerta de las Cantarerías cambió el nombre por Santa Ana. La de Morcil contó con una imagen mariana bajo el tejadillo. El 13 de junio de 1598, se mandó reparar este tejado y las casas adyacentes por donde venía el daño (Pretel, 2015). La de las torres, según el mismo autor, fue decorada con unos retablos. Este simbolismo sacro se percibe mejor si nos fijamos en la cercanía de iglesias y conventos a estas puertas. La Puerta Nueva, la podemos relacionar con San Miguel; la Trinidad, con la puerta de las Cantarerías; la de Morcil con la antigua iglesia de San Ignacio (primitiva mezquita, luego ermita); la de Granada con San Ignacio moderna y con dos ermitas a las que se accedía desde los caminos que partían de ella, en la parte de arriba, la de San Roque, y por la de abajo, con las Angustias (en la plaza del Tercio). El propio establecimiento de las órdenes mendicantes, San Francisco, con el postigo de su nombre, y San Agustín, frente al postigo de los galdones, es un síntoma de la importancia que éstas tenían, tanto en su función como en su simbología. Prosigamos con las puertas, la de san Pedro con la iglesia de su nombre y la puerta nueva de abajo, junto al hospital de Nuestra Señora de Cortes. 

Fotografía de Pedro Román, principios del siglo XX, donde se observa en primer término los restos del convento de San Agustín. Posible ubicación de puertas. Elaboración propia.


Las puertas servían de acceso a caminos y rutas importantes, de ahí el nombre de Puerta de Granada, que a su vez comunicaba con dos ermitas extramuros, la de las Angustias, en el arrabal, y la de San Roque, en la parte alta. En sus alrededores se situaban los mesones por la funcionalidad que reportaba a los carreteros, comerciantes y viajeros en general, contar con un fácil acceso. El matadero se encontraba en aquella zona, una escritura de 1575 sobre compraventa de un herreñal lo localiza bajo de la puerta de Granada, detrás de las casas del dicho señor Juan Ruiz de Córdoba. Alinda con el adarve y con el camino que va desde la placeta de la puerta de Granada al matadero y por otra parte con el corral de Serrano y con las peñas que están arruinadas cabo el dicho adarve (AHPAB. Caja 1.113). 

Plaza del Tercio y subida a la plaza Mayor, donde pudo ubicarse la Puerta de las Cantarerías

CRONOLOGÍA 

Como fortaleza medieval, Alcaraz contó con puertas desde su origen. El recinto original, la alcazaba en el cerro de San Cristóbal, que cronológicamente se corresponde con la mitad del siglo XII, tenía dos puertas, una en la parte noroeste, en codo bajo una torre rectangular. Y otra en el centro del flanco sur, oculto o destruido por el cementerio actual (Simón, 2015).  

En los siglos XIII y XIV, siguiendo al mismo autor, “parece apreciarse una muralla con alguna torre delante del recinto fortificado, pudiendo ser parte de la muralla que se documenta en la Calle San Juan de Dios y Puerta Morcil, por encima de la Calle Comedias (2008: 73).  

En el siglo XV tenemos documentada una tercera, pues se mencionan la Puerta Nueva en la revuelta de 1458, que conduce por la calle Mayor hasta la iglesia de la Trinidad (Mackay, 1985), lo que demuestra la bajada de la población a la parte llana y mejor comunicada y la existencia, por tanto, de la otra puerta en dirección opuesta, la de Granada. También tenemos constancia de la existencia de las puertas de San Pedro en el muro de la misma iglesia, cercana a la fortaleza, y la de Montiel (a veces llamada de los estudiantes) que, desde esta, descendía hasta enlazar con la de Granada. El 23 de noviembre de 1477, el concejo sacaba a subasta la adjudicación de las obras de reparación de las puertas y adarves, advirtiendo que serían encomendadas "al que más abaxare" en la contrata (Pretel, 1978, p. 178).  A partir de esta fecha se crearía la tercera barrera con la Puerta de las Torres. La siguiente, la de las cantarerías o de Santa Ana, en la plaza del Tercio actual, que comunica con la calle Entreiglesias. 

En el año 1515, según Aurelio Pretel, se construyó el postigo de los frailes. En 1561 ya existen otras la puerta Nueva de Abajo, que cerraba la calle que se llamaba Llana o de Nuestra Señora de Cortes por el hospital de su nombre (hoy, Andrés de Vandelvira) y junto a ella el postigo de las escaleras que comunicaban con la Puerta Nueva que pasó a denominarse, por contraposición con la anterior, “de arriba”.  

En las Relaciones geográfico-históricas de Albacete (1786-1789) (Rodriguez, Valero, 1987) se indica que sólo se puede entrar con carruaje a Alcaraz por una puerta que llaman de la Orca entre Norte y Oriente (postigo de los galdones).  

Plano del Ministerio de Defensa, año 1809 con las ubicaciones estratégicas


El mapa militar de Alcaraz de 1809, en plena guerra de la Independencia (1808-1813) nos muestra la importancia que las puertas volvieron a recuperar, puesto que se señalan como puntos destacados, la puerta de los Arcos (se refiere a la puerta Nueva), la de Santa Anta y la de Granada.  

En el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz, publicado en 1845, se cuenta que todavía existían siete puertas que daban acceso a la ciudad. 

En el mapa de 1886 del Instituto Geográfico Nacional ya no figuran, las puertas habían desaparecido en Alcaraz y en toda España por disposiciones legales, aún no existía el concepto de patrimonio, y las puertas eran un obstáculo al desarrollo urbano, por eso desaparecieron en casi todas las ciudades.   

IGN. Plano de Alcaraz de 1866 en el que ya no se observan las puertas


De la única puerta que tenemos un testimonio es de la Puerta Nueva, cuyo arco de medio punto se ha mantenido al formar parte de la vivienda anexa en la calle Mayor.  

Arco de la antigua Puerta Nueva de acceso a la calle Mayor


Podemos considerar que en el siglo XVI se había llegado al mayor número de puertas, ocho, y postigos, cuatro, con los que contó Alcaraz a la par del desarrollo demográfico, social y artístico de la ciudad. 

 

BIBLIOGRAFÍA: 

  • MACKAY, A. (1985): Anatomía de una revuelta urbana: Alcaraz en 1458. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses. 

  • CANO VALERO, J. y RODRÍGUEZ DE LA TORRE, F. (1987): Relaciones Geográficos-Históricas de Albacete (1786-1789) de Tomás López. Instituto de Estudios Albacetenses. 

  • MADOZ E IBÁÑEZ, P. (1845): Diccionario geográfico estadístico histórico de España y sus posesiones de Ultramar. 

  • PRETEL MARÍN, A.: 

  • (1978): Una ciudad castellana en los siglos XIV y XV (Alcaraz 1300-1475). Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses. 

  • (1999): Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses. 

  • SIMÓN GARCÍA, J. L. (2005). Alcaraz y su alfoz. El testimonio del tiempo.

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