¿CUANTAS PUERTAS TUVO ALCARAZ?
Lógicamente depende de la época de la que estemos hablando porque las ciudades son entes vivos, en continua transformación y condicionadas por circunstancias políticas y sociales. Por ejemplo, el temor ante el ataque enemigo conllevaba el levantamiento de muros y cierre de puertas y portillos o postigos (que es como se les llamaba en Alcaraz), otro tanto ocurría con las temidas “pestes”, que es como llamaban en la antigüedad no solo a la peste negra, sino a cualquier tipo de enfermedad contagiosa. La función fundamental de las puertas era el control de la población, bien, por causas bélicas, sanitarias, o económicas para el cobro de impuestos a las mercancías que pasaran o se vendieran en los mercados de villas y ciudades.
Cerrar y clausurar una ciudad implicaba la vigilancia de las puertas, con su correspondiente horario de apertura y cierre, más rígido en las puertas, más relajado en los postigos. Estos postigos o pequeñas aberturas en la muralla servían para acceder al exterior más rápida y cómodamente. Las puertas contaban con adarves para los guardianes. Tenían una función económica, puesto que permitían el control de personas y mercancías, cobrando en este caso los portazgos, los postigos no tenían esa función.
EL NÚMERO DE PUERTAS
Con el paso de los años, a veces, las puertas cambiaban de nombre, o se construían nuevos muros debido al crecimiento urbano que necesitaban nuevos accesos. Como ejemplo podemos mencionar la puerta de las Torres en la calle que llevó su nombre (hoy, calle del Bachiller Sabuco), esta puerta se situaba a la altura de la calle Barrera, llamada así, por ser barrera o muro de una nueva expansión urbana que ya está documentada en el siglo XV. Pues bien, las casas traspasaron la muralla muy pronto, creándose tras ella un nuevo arrabal, y un nuevo control, el del postigo de los galdones, que ya existía en el año 1561, según un padrón de alcabalas, que comunicaba con el camino real (hoy carretera Alcaraz-Hellín), eje hacia el que fue bajando la población de Alcaraz desde antiguo. Esta excelente comunicación propició que en esa zona surgiera un mesón.
En total, el número de puertas (cuando el recinto culminó su expansión) fue de ocho, más algunos postigos menores, como el de las beatas y el de las "escalericas" y otros dos de verdadera importancia, el que mencionamos arriba y el de los frailes (por estar frente al convento de San Francisco). Las puertas delimitaban la ciudad cerrándola en círculo, por lo que mencionaremos todos ellos para imaginar la ruta (en dirección contraria a las agujas del reloj) de estos accesos: Puerta Nueva de Arriba, Puerta Nueva de Abajo, Postigo de los Frailes, Postigo de los Galdones, Puerta de las Torres, Puerta de las Cantarerías o de Santa Ana, Puerta de Granada, Puerta de Montiel, Puerta de San Pedro y Puerta de Morcil.
IMPORTANCIA DE LAS PUERTAS
Las puertas marcan la entrada al espacio político de la ciudad, frente a la muralla con función defensiva. Los ciudadanos que viven de puertas para adentro tenían una condición jurídica privilegiada frente a los que vivían al otro lado, en los arrabales. El mantenimiento de los muros, y con ello, la seguridad ciudadana, incumbía a todos, por ello pecheros y nobles estaban obligados a contribuir, unos con dinero, otros con su defensa militar.
Las puertas tenían una carga simbólica, Alfonso X en las Partidas se refiere a ellas como “cosas santas” debido a la importancia y prestigio que otorgaban a una población. Las murallas y sus puertas definían el concepto de ciudad, fuera de ella, se encontraban los arrabales y el campo. En ellas comenzaban ciertos ritos, por ejemplo, la recepción de grandes personajes siempre se hacía en las puertas engalanadas al efecto, en caso de visita real, el protocolo culminaba con la entrega simbólica de las llaves como signo de acatamiento a la Corona.
Para reforzar el control contaban con adarves o paseos de ronda. Solían responder a un programa iconográfico de embellecimiento. Las de Alcaraz contaban con un arco a modo triunfal, como vemos en la puerta nueva de acceso a la calle Mayor, o en algún apunte que demuestra que, aunque desapareciera la puerta, este elemento permanecía: “fuera del arco de la calle de las Torres”, o esculturas religiosas en pequeñas hornacinas, como símbolo de protección. La puerta de las Cantarerías cambió el nombre por Santa Ana. La de Morcil contó con una imagen mariana bajo el tejadillo. El 13 de junio de 1598, se mandó reparar este tejado y las casas adyacentes por donde venía el daño (Pretel, 2015). La de las torres, según el mismo autor, fue decorada con unos retablos. Este simbolismo sacro se percibe mejor si nos fijamos en la cercanía de iglesias y conventos a estas puertas. La Puerta Nueva, la podemos relacionar con San Miguel; la Trinidad, con la puerta de las Cantarerías; la de Morcil con la antigua iglesia de San Ignacio (primitiva mezquita, luego ermita); la de Granada con San Ignacio moderna y con dos ermitas a las que se accedía desde los caminos que partían de ella, en la parte de arriba, la de San Roque, y por la de abajo, con las Angustias (en la plaza del Tercio). El propio establecimiento de las órdenes mendicantes, San Francisco, con el postigo de su nombre, y San Agustín, frente al postigo de los galdones, es un síntoma de la importancia que éstas tenían, tanto en su función como en su simbología. Prosigamos con las puertas, la de san Pedro con la iglesia de su nombre y la puerta nueva de abajo, junto al hospital de Nuestra Señora de Cortes.
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| Fotografía de Pedro Román, principios del siglo XX, donde se observa en primer término los restos del convento de San Agustín. Posible ubicación de puertas. Elaboración propia. |
Las puertas servían de acceso a caminos y rutas importantes, de ahí el nombre de Puerta de Granada, que a su vez comunicaba con dos ermitas extramuros, la de las Angustias, en el arrabal, y la de San Roque, en la parte alta. En sus alrededores se situaban los mesones por la funcionalidad que reportaba a los carreteros, comerciantes y viajeros en general, contar con un fácil acceso. El matadero se encontraba en aquella zona, una escritura de 1575 sobre compraventa de un herreñal lo localiza bajo de la puerta de Granada, detrás de las casas del dicho señor Juan Ruiz de Córdoba. Alinda con el adarve y con el camino que va desde la placeta de la puerta de Granada al matadero y por otra parte con el corral de Serrano y con las peñas que están arruinadas cabo el dicho adarve (AHPAB. Caja 1.113).
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| Plaza del Tercio y subida a la plaza Mayor, donde pudo ubicarse la Puerta de las Cantarerías |
CRONOLOGÍA
Como fortaleza medieval, Alcaraz contó con puertas desde su origen. El recinto original, la alcazaba en el cerro de San Cristóbal, que cronológicamente se corresponde con la mitad del siglo XII, tenía dos puertas, una en la parte noroeste, en codo bajo una torre rectangular. Y otra en el centro del flanco sur, oculto o destruido por el cementerio actual (Simón, 2015).
En los siglos XIII y XIV, siguiendo al mismo autor, “parece apreciarse una muralla con alguna torre delante del recinto fortificado, pudiendo ser parte de la muralla que se documenta en la Calle San Juan de Dios y Puerta Morcil, por encima de la Calle Comedias (2008: 73).
En el siglo XV tenemos documentada una tercera, pues se mencionan la Puerta Nueva en la revuelta de 1458, que conduce por la calle Mayor hasta la iglesia de la Trinidad (Mackay, 1985), lo que demuestra la bajada de la población a la parte llana y mejor comunicada y la existencia, por tanto, de la otra puerta en dirección opuesta, la de Granada. También tenemos constancia de la existencia de las puertas de San Pedro en el muro de la misma iglesia, cercana a la fortaleza, y la de Montiel (a veces llamada de los estudiantes) que, desde esta, descendía hasta enlazar con la de Granada. El 23 de noviembre de 1477, el concejo sacaba a subasta la adjudicación de las obras de reparación de las puertas y adarves, advirtiendo que serían encomendadas "al que más abaxare" en la contrata (Pretel, 1978, p. 178). A partir de esta fecha se crearía la tercera barrera con la Puerta de las Torres. La siguiente, la de las cantarerías o de Santa Ana, en la plaza del Tercio actual, que comunica con la calle Entreiglesias.
En el año 1515, según Aurelio Pretel, se construyó el postigo de los frailes. En 1561 ya existen otras la puerta Nueva de Abajo, que cerraba la calle que se llamaba Llana o de Nuestra Señora de Cortes por el hospital de su nombre (hoy, Andrés de Vandelvira) y junto a ella el postigo de las escaleras que comunicaban con la Puerta Nueva que pasó a denominarse, por contraposición con la anterior, “de arriba”.
En las Relaciones geográfico-históricas de Albacete (1786-1789) (Rodriguez, Valero, 1987) se indica que sólo se puede entrar con carruaje a Alcaraz por una puerta que llaman de la Orca entre Norte y Oriente (postigo de los galdones).
| Plano del Ministerio de Defensa, año 1809 con las ubicaciones estratégicas |
El mapa militar de Alcaraz de 1809, en plena guerra de la Independencia (1808-1813) nos muestra la importancia que las puertas volvieron a recuperar, puesto que se señalan como puntos destacados, la puerta de los Arcos (se refiere a la puerta Nueva), la de Santa Anta y la de Granada.
En el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz, publicado en 1845, se cuenta que todavía existían siete puertas que daban acceso a la ciudad.
En el mapa de 1886 del Instituto Geográfico Nacional ya no figuran, las puertas habían desaparecido en Alcaraz y en toda España por disposiciones legales, aún no existía el concepto de patrimonio, y las puertas eran un obstáculo al desarrollo urbano, por eso desaparecieron en casi todas las ciudades.
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| IGN. Plano de Alcaraz de 1866 en el que ya no se observan las puertas |
De la única puerta que tenemos un testimonio es de la Puerta Nueva, cuyo arco de medio punto se ha mantenido al formar parte de la vivienda anexa en la calle Mayor.
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| Arco de la antigua Puerta Nueva de acceso a la calle Mayor |
Podemos considerar que en el siglo XVI se había llegado al mayor número de puertas, ocho, y postigos, cuatro, con los que contó Alcaraz a la par del desarrollo demográfico, social y artístico de la ciudad.
BIBLIOGRAFÍA:
MACKAY, A. (1985): Anatomía de una revuelta urbana: Alcaraz en 1458. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.
CANO VALERO, J. y RODRÍGUEZ DE LA TORRE, F. (1987): Relaciones Geográficos-Históricas de Albacete (1786-1789) de Tomás López. Instituto de Estudios Albacetenses.
MADOZ E IBÁÑEZ, P. (1845): Diccionario geográfico estadístico histórico de España y sus posesiones de Ultramar.
PRETEL MARÍN, A.:
(1978): Una ciudad castellana en los siglos XIV y XV (Alcaraz 1300-1475). Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.
(1999): Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.
SIMÓN GARCÍA, J. L. (2005). Alcaraz y su alfoz. El testimonio del tiempo.






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