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jueves, 17 de septiembre de 2026

CASAS SEÑORIALES DE POZUELO (ALBACETE): LA CASA DE "LOS CORONELES" Y OTRAS ARQUITECTURAS DEL SIGLO XVIII

Siempre me llamó la atención esta casa-torre situada en el centro de Pozuelo. Se la conoce popularmente como «casa grande» o «casa de los coroneles». A pesar del deterioro de su fachada, todavía puede apreciarse la entidad de esta construcción, que ya aparece documentada en el Catastro de Ensenada de 1752.

Pero, ¿por qué la llaman de "los coroneles"?

La casa conocida como de "los coroneles" en Pozuelo. Fotografía hacia 1970. AHPAB. Fondo Bartolomé Beltrán


viernes, 10 de julio de 2026

 

La portada del Alhorí y el señorío de Isabel de Portugal en Alcaraz (1526-1539)

Este año se cumple el quinto centenario de la boda del emperador Carlos V con Isabel de Portugal. Como dote, la emperatriz recibió el señorío de varias villas y ciudades; entre ellas, Alcaraz. El recuerdo de Isabel de Portugal sigue muy presente en la ciudad, pues se la asocia con la manufactura de las famosas alfombras de Alcaraz, de las que recibió un buen número como regalo de boda. Sin embargo, su huella permanece también en uno de los edificios más emblemáticos del Renacimiento alcaraceño: la portada del Alhorí, que constituye hoy el principal testimonio de un proyecto urbano que transformó la ciudad durante el primer tercio del siglo XVI. 

La portada del Alhorí en la calle Mayor

la historiografía ha debatido sobre su autor, su cronología o las influencias que inspiraron su decoración. Se ha relacionado con Andrés de Vandelvira, con Diego de Siloé, con Jacopo Florentino e incluso con el ambiente artístico de Jerónimo Quijano. Todas estas cuestiones siguen siendo fundamentales para comprender la obra. Pero quizá exista una pregunta todavía más interesante:

lunes, 17 de noviembre de 2025

 PUENTE DE LA REINA (ALCARAZ)

El puente en los años 70 del pasado siglo

El puente de la Reina se sitúa sobre el río Povedilla, afluente del Guadalmena, en el camino que une Alcaraz con Villanueva de la Fuente.
Aunque algunas páginas Web le otorguen un origen romano, eso no está demostrado. Es cierto que su antigüedad es remota, puesto que ya existía en el año 1440 cuando Villanueva, El Bonillo, Munera y Lezuza fueron entregadas a don Juan Pacheco. Pero el puente tal y como lo conocemos fue reconstruido en el año 1885 por el Ayuntamiento de Alcaraz. Una obra que dirigió el arquitecto de la Diputación Provincial de Albacete, Tomás Rico Valarino.
El puente en la actualidad

Los puentes eran una de las obras que más se estropeaban por las inclemencias del tiempo. Necesitaban un continuo mantenimiento, por ello muy pocos han llegado a nuestros días. El de la Reina había sido reconstruido en 1731 por el maestro alarife alcaraceño, Juan de Coca.
En el año 1885 se encontraba en estado ruinoso, puesto que la acción de las aguas, sobre todo en la época de lluvias continuadas, habían profundizado el cauce del río formando un barranco de cierta importancia, que dejaba al descubierto la cimentación de la construcción. También se había rehundido parte de la bóveda en diferentes sitios y habían desaparecido los pretiles dando lugar a diversos accidentes. El puente era usado especialmente por los ganados que de continuo transitaban por aquel sitio. Al estar inutilizado debían bajar por estrechas rampas en los escarpes de ambas orillas y vadear el río.
1885. Proyecto del arquitecto provincial Tomás Rico Valarino (Archivo Alcaraz)
Se descartó la posibilidad de hacerlo de hierro, porque resultaba caro y de difícil transporte y la madera sería, también, relativamente costosa y exigiría frecuentes gastos de reparación. Por ello se continuó usando la piedra. Fue una obra que comenzó por los cimientos, se usó mortero, mampostería y piedra de sillería en las bóvedas. El presupuesto ascendió a 4379 pesetas con 44 céntimos.
OTROS PUENTES DE ALCARAZ EN EL SIGLO XVIII
El expediente de obras municipales de 1731, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, describe tantos puentes de piedra, la mayoría desaparecidos hoy, que nos sorprende no solo la cantidad, sino la abundancia de agua que debió de correr por cauces ya secos. Vamos a enumerarlos: el del arroyo que separa el convento de Santa María Magdalena del convento de San Francisco, y el de la calle del Postigo hacia el mismo convento. El de Santa Quiteria. El de la Potrera. El de San Juan. El de los Batanes, que ponía en comunicación los lugares de la sierra. El del Canto. El del río Piojoso, que era muy necesario porque no pasaban por otro lado los carruajes de galeras, calesas y coches. El puente de la Riñuela, sobre el río de Cortes, muy transitado. El puente de El Horcajo para el paso del río o arroyo que había cerca de las casas. El puente de Moya, que estaba arruinado, y que comunicaba los lugares de la sierra porque era el del camino de Murcia. El puente del paso de Vianos, detrás de los molinos de abajo, este por lo ancho que era el río de la Madre, tendría dos ojos. El puente del vado de Garví debía reedificarse donde estuvo. El puente de Reolid. El del Vado de Gorgojí, por ser bastante caudaloso y ser muchas las vertientes que desembocan en él, debiéndolo fabricar con tres ojos como los que tuvo hasta entonces. Además, era muy necesario para el comercio de la Mancha y Andalucía.
Puente de Cortes, llamado en el siglo XVIII de la Riñuela, con dos ojos. Fotografía de principios de siglo XX por Pedro Román. Desapareció a finales del mismo siglo.


Y, ahora, dejo unas preguntas en el aire. ¿Cuántos puentes de los enumerados todavía permanecen? ¿Se deberían catalogar como bienes de interés cultural?
Fuentes:
- Archivo Municipal de Alcaraz, caja 350
- Archivo Histórico Provincial de Albacet
- Archivo Histórico Nacional
- Fotografías actuales David Garrido Martínez

lunes, 24 de febrero de 2025

LA ERMITA DE PINILLA (VIVEROS): RUINA Y RECUPERACIÓN


INTRODUCCIÓN

En el Archivo Histórico se conserva un expediente (signatura, 75.788, 2) iniciado el 29 de junio de 1978 por la Comisión Provincial de Protección del Patrimonio Histórico-Artístico de la provincia dando cuenta “del lamentable estado de abandono y ruina” de la ermita de Pinilla, hasta el punto de que, según testigos, sirvió de tinada para el ganado. Según un informe del arzobispado de Toledo, Pinilla fue en su tiempo iglesia parroquial de una aldea que se despobló, siendo agregada a El Bonillo, llevándose consigo la imagen de santa Catalina, de cuya parroquia es titular, según dice el Padre Pareja en su obra Historia y primera fundación de Alcaraz, publicada en 1740. Posteriormente, en el reajuste parroquial que se hizo en 1900 se identificaron los términos parroquiales con los municipales, por ello Pinilla pasó a formar parte de Viveros y el santuario, lógicamente, pasó a depender de la parroquia de esta villa. Sin embargo, la rivalidad entre el Bonillo y Viveros, que compartían culto y romería, llegó a tal extremo de fanatismo que se suspendieron las romerías y con ello la ermita acabó en ruina y expoliada. La rehabilitación concluyó en 1998 con la financiación de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, el Fondo de Acción Especial, el Obispado, el Ayuntamiento de Viveros y los vecinos. 

ORIGEN DE LA ALDEA Y ERMITA 

Pinilla es un paraje situado en los términos de Viveros y Alcaraz que contó con población surgida por la cercanía de las salinas del mismo nombre, explotadas al parecer desde época romana, andalusí, medieval, etc., hasta el pasado siglo en que cesó la producción y, con ello, el consiguiente deterioro de las instalaciones.  

Los datos más contundentes sobre la ermita los aportan varios historiadores: Torres Fontes, Aurelio Pretel, José Luis Simón, pero, sobre todo, Carlos Ayllón con varios artículos. Especialmente interesante es el titulado Las salinas de Pinilla (Alcaraz): luchas de poder y conflictos de gestión entre los siglos XIII y XVI del que extraemos la mayoría de los datos que comentamos a continuación. 

Pinilla, su escasa población, y sus salinas fueron adjudicadas en forma de señorío jurisdiccional por Alfonso XI a Fernán González —señor de Aguilar desde finales de 1342— después pasó a su hija Leonor González. Por ciertas deudas, fue confiscado por la Corona, subastándose poco después, en el documento se describe compuesto de “torre, salinas, término, rentas y justicia”. La compró en 1356 Elvira Sánchez, viuda de Fernán Sánchez Manuel, quien posiblemente la aportó como dote de su hija Inés de Villena cuando se casó con Garcí Fernández de Villodre. Tras el fallecimiento de Inés de Villena hacia la primera mitad de 1395, Pinilla pasó a su hija Elvira Sánchez de Villodre casada con el caballero bretón Enrique Cribel, el hombre fuerte de Enrique II en Alcaraz, que es quien figurará como poseedor. El matrimonio compuesto por Enrique Cribel y Elvira Sánchez fueron los fundadores de los conventos dominicos de Alcaraz en 1406 y 1415. Ella era descendiente del infante don Manuel, hermano de Alfonso X, por lo que podemos deducir que estamos hablando de un linaje distinguido y poderoso. La iglesia, que ahora conocemos como ermita, fue beneficiaria con 200 maravedías por Enrique Cribel en su testamento realizado en 1416.  

LA ERMITA Y SU CONSTRUCCIÓN 

El libro sobre Arquitectura de la provincia de Albacete de los autores: Luis Guillermo García-Saúco, Alfonso Santamaría y José Sánchez Ferrer, nos dice que la edificación se originó a partir de una pequeña ermita bajomedieval que se amplió en el siglo XVI, reestructuró en el XVII y se complementó en el XVIII. Exteriormente es un espacio mal articulado tanto por la heterogeneidad constructiva como por estar rodeados los espacios propiamente eclesiales por estancias rectangulares que le hacen perder su definición volumétrica. La estructura esencial está constituida por la iglesia con una cabecera y una única nave. Esta cabecera es semicircular tanto al exterior como al interior y presenta un aspecto tan arcaizante, con sus ventanas abocinadas en forma de saeteras, que recuerdan estructuras medievales. En este ábside se abrió un hueco como transparente para colocar la imagen de la Virgen, hoy en día cegado con un azulejo de la Virgen de Pinilla. A través de un estrecho cuello con barandal de madera se unen dos espacios, el presbiterio (de planta rectangular con bóveda de cañón con características yeserías del s. XVII) y la nave principal de la iglesia de cuatro tramos, separados por arcos apuntados y cubiertos por bóvedas apuntadas de lunetos, con decoración de florones en las claves construidas en época barroca que ocultan la armadura en parhilera con tirantes que sostienen la cubierta y que al ser del siglo XVI estaría abierta y no cubierta.  

Ábside antes de la restauración. Se observa el transparente cegado y las dos ventanas en forma de saeteras. ¿Vestigios de la torre medieval?

Estado del ábside actual, en el transparente se colocó un azulejo con la Virgen de Pinilla

Todos los estudios e informes coinciden en la heterogeneidad constructiva y en lo arcaizante de sus elementos, quizá por ello, la datación del edificio varía desde los que lo sitúan en el siglo XII, otros en el XIII o en el XVI. A ello se une la posibilidad de que el origen de la ermita fuera una torre defensiva (José Luis Simón), desmantelada en su parte superior en 1515 (Aurelio Pretel).  

EL PROCESO DE RESTAURACIÓN DE LA ERMITA DE PINILLA 

La memoria la realizó el arquitecto provincial, Gregorio Parreño, quien aconsejaba que para la completa reconstrucción y restauración era necesario demoler  las construcciones adosadas a la nave central y también las bóvedas barrocas porque tapaban ( y tapan) el artesonado mudéjar, que necesitaba la reposición de piezas de madera, limpieza y restauración de grabados y policromados. Se valoró la obra en veinticinco millones de las antiguas pesetas en 1981.  

Aspecto de la ermita en 1778 con las construcciones adosadas a la nave central que el arquitecto aconsejaba demoler


Estado actual de la ermita 

Parece que lo más destacado según el expediente era el alfarje, o artesonado, que se halla tapado por las bóvedas barrocas y que mediante las aberturas que se practicaron se apreció la armadura mudéjar de par y nudillo, con friso exornado y policromado. Esta pieza hacía que el edificio cobrara más valor artístico.  


Dos vistas del alfarje mudéjar policromado y cubierta de par y nudillo. Todo está oculto por las bóvedas barrocas de la nave central. 

Bóvedas que tapan el alfarje. Al fondo el presbiterio con el retablo barroco del siglo XVIII. La barandilla de madera une la nave con el altar

ICONOGRAFÍA DE SANTA CATALINA 

La imagen de la santa llevada a El Bonillo cuando se despobló Pinilla, al final de la Edad Media, fue destruida durante la Guerra Civil. Pero contamos con un testimonio de excepción, el privilegio de ampliación de término de 1566, en este documento iluminado en los talleres cercanos a la cancillería, el pintor, por indicación del concejo, añadió a los símbolos jurisdiccionales, una imagen de la patrona con los elementos que la identifican, la espada y la rueda símbolos de su martirio, el libro en la mano izquierda y la cabeza con una espada en alusión al emperador pagano Majencio derrotado por la sabiduría de la santa.  

Imagen de Santa Catalina, patrona de la iglesia de El Bonillo en el privilegio de 1566 de ampliación de término.
Portada del privilegio de ampliación de término de El Bonillo de 1566 con la iconografía de la Virgen María, Santa Catalina y el escudo de la villa