Las
cruces verdes de Alcaraz como sacralización del espacio urbano
Todavía
permanecen en Alcaraz varias cruces en piedra o madera en la iglesia, calles y
casas. Son símbolos que con su muda presencia nos dicen que en su época
tuvieron un significado religioso o espiritual pero también social y cultural.
Significado fácilmente entendible en los siglos pasados, pero vacío de
contenido para quienes las contemplamos tras el transcurso de los siglos.
Una
de estas cruces pasó a denominar una vía pública, nos referimos al callejón de
la Cruz Verde, hoy calle Bracamonte. Las personas mayores aún recuerdan que el
callejón donde se alza (en un rincón, sobre un estrado de piedras) una sencilla
cruz de madera pintada en color marrón fue conocido con el nombre de callejón
de la Cruz Verde, porque este era su verdadero color. La primera referencia con
este nombre aparece en el año 1660.
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| Callejón que se llamó de la cruz verde porque este era su color. El convento de San Francisco las había repartido por varios lugares. Hoy se llama calle de Bracamonte y la cruz está pintada de marrón |
El
callejón une varias calles, por el Oeste enlaza con la Mayor, desembocando frente
a la cárcel; por el Sur, entronca con la del Bachiller Sabuco (antigua calle de
las Torres), por el Este con la de Andrés de Vandelvira (antes Llana) a la que
se llega doblando la esquina. Desde 1710 sabemos que la
Inquisición de Murcia, a cuya jurisdicción pertenecía el arciprestazgo de
Alcaraz desde 1533,
tuvo unas casas en dicho callejón que debieron ser de gran tamaño pues llegaban
hasta la calle Llana. El Catastro de la
Ensenada, en 1754, también las consigna como bienes de la Inquisición de
Murcia, pero ya habían reducido su tamaño a ocho varas de frente por siete de
fondo. Años después, estas casas se vendieron, pues en 1773 pertenecían a los
herederos de Francisco Rivera. Al no haber existido Tribunal
de la Inquisición en Alcaraz (sino un establecimiento temporal de la de Jaén a
finales del siglo XV), debemos desterrar que estas cruces fueran alusivas a
algún Auto de Fe o sean “de duelo” como figura en la cartela informativa, porque una cruz de “duelo” haría alusión a algún desafío por honor entre dos contrincantes,
sucesos que tenían lugar en puntos concertados amplios y generalmente a las
afueras, completamente distintos a este rincón; un lance en un callejón estrecho y en recodo, como este, sería más bien una emboscada, pero en cualquier caso, no está documentado, mientras que las cruces
verdes del convento de San Francisco y su ubicación exacta, sí. Lo demuestra un
registro de casas de 1774 en el que se
inscribió una en la calle Llana que lindaba con la calle de la Cruz Verde del
convento de San Francisco. Recordemos que en el citado convento tenía su sede
la cofradía penitencial de la Vera Cruz desde el año 1553, sede que no era ajena a
otras en diferentes ciudades de España, como por ejemplo en Valladolid, donde
el cronista y arquitecto Agapito Revilla constató la distribución de cruces
verdes realizada por el convento de San Francisco, cuyos muros también
cobijaban a la citada cofradía que asistía –aunque no en exclusividad- a los
“relajados” por el Santo Oficio. Los franciscanos fueron
propagadores de las festividades populares en torno a la Cruz Verde o Vera Cruz
desde el siglo XIV.
La presencia de los franciscanos en Alcaraz data de 1443, con una primera
fundación en el paraje de la Potrera, desde donde se trasladaron en 1481 al extrarradio
de la ciudad.
Existieron
varias cruces verdes y se encontraban repartidas por distintos puntos. Además
de la mencionada, se hallaba otra en un rincón cubierto con una pequeña bóveda
en la calle Barrera, donde aún permanece, y una más en la cárcel de la calle
Mayor. Su función era proteger lugares escondidos y oscuros.
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| Cruz verde del callejón de la calle Barrera, cuya función era proteger un rincón escondido. |
El
culto a la cruz apareció en la Alta Edad Media y se debe a Santa Elena, madre del emperador
Constantino, quien, según la tradición, había encontrado el 14 de septiembre de
326 la cruz donde Cristo fue crucificado. Antes, en el año 323, Constantino
había vencido a Majencio bajo la aparición en el cielo durante la batalla de
una cruz con estas palabras inscritas: "in hoc signo vinces" (por
este signo vencerás). El hallazgo daría lugar con el tiempo a un interés de las
Iglesias de todo el orbe cristiano por tener fragmentos de esa cruz: lignum
crucis. Fue a partir de la alta Edad Media cuando llegó a España la
reliquia más grande y más antigua de la Santa Cruz, según nos dice Sánchez
Herrero, la que se conserva en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana
(aunque son numerosísimos los santuarios y ermitas que dicen contar con
reliquias de trozos o astillas de la Santa Cruz) traída de Jerusalén por el
citado santo, a la sazón obispo de Astorga quien peregrinó a Tierra Santa en el
siglo V. Era una de las reliquias más preciadas por los franciscanos.
El
espacio sacralizado
El
espacio de Alcaraz se encontraba sacralizado no sólo por las cruces verdes sino
por las de piedra como la situada frente a los arcos del acueducto, donde la
ubica un documento del año 1774 al identificar la propiedad de “un quiñón de
tres fanegas a la mano izquierda como se sale de la puerta Nueva enfrente de la
Cruz de piedra de los arcos”. Esta cruz, que no ha
llegado a nuestros días, parece haber sido, por su situación, una cruz de
término, una señalización territorial a la entrada de Alcaraz, desde donde
arrancaba el Paseo de los Arcos (hoy Avenida de España) antes de acceder a la
ciudad por una de sus puertas más emblemáticas, la Puerta Nueva.
En la calle Barrera tenemos un
escudo de piedra con los Armas Christi, los elementos de la Pasión de Cristo,
que posiblemente hagan referencia a la cofradía de la Vera Cruz.
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| Escudo en la calle Barrera con los Arma Christi |
Quizá
la más antigua de todas sea la de la iglesia de la Trinidad, la del parteluz del pórtico,
con la imagen Dios Padre, que bendice con su mano derecha y con la izquierda
sostiene la cruz en la que está clavado su Hijo.
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| Pórtico de entrada a la iglesia de la Trinidad. A la derecha, detalle de la cruz |
La
segunda representación es la cruz de la pared norte de la iglesia, donde
comienza la calle Cristo de Piedra, que nos presenta un crucificado que se
apoya sobre una ménsula, bajo ella se abre una cabeza de monstruo con una gran
boca abierta, casi desgarrada con dos manos que fuerzan su apertura. Nos
recuerda, en sentido figurado a una enorme gruta que cobija el mundo terrenal,
encima, la figura del redentor y salvador del mundo.
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| Cristo de piedra en la estrecha calle de su nombre que comunica con la calle Bachiller Sabuco |
Y
en esta misma calle tenemos una cruz patriarcal formada por la unión de dos
piedras de sillería empotradas en una pared. Está colocada al revés, el brazo
más corto debería estar en primer lugar, lo que nos indica que son piedras reutilizadas.
Y,
por último, también se menciona en los documentos del Registro de Hipotecas, la
calle del calvario, que existía en todos los pueblos y todavía se percibe en algunos
callejeros, aunque no es el caso de Alcaraz.
En
resumen, toda una sacralización del espacio urbano que responde a la mentalidad
de una época y que tuvo su auge, como la iconografía religiosa más realista, la
creación de cofradías, procesiones, exaltación del culto a María, a la Eucaristía…a
partir del Concilio de Trento, a mitad del siglo XVI. Curiosamente, en Alcaraz
todavía permanecen elementos como estos, detalles que hacen que el viajero cuando visita el pueblo tenga la sensación de que el tiempo se ha detenido. Por esa carga histórica y emocional las cartelas informativas deben contener datos contrastados con rigor.