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miércoles, 24 de julio de 2024

 

ESCUDOS EN TARAZONA DE LA MANCHA (ALBACETE)

Tarazona y su patrimonio artístico. El escudo de la familia Atienza

El escudo decora la fachada de una antigua vivienda en la calle Abdón Atienza, esquina con don Juan. El hueco de la entrada consta de una portada de piedra con despiece de sillería almohadillada, con talla de estrellas en la parte central, que arranca de unas bases con figuras geométricas romboidales. El dintel se compone de fuerte dovelaje, en la clave y esquinas tenemos adornos geométricos compuestos de figuras estrelladas. Sobre este corre una cornisa en la que descansa un escudo. Por fotografías antiguas, del año 1968, vemos que el conjunto se conserva perfectamente, salvando las portadas con postigo troquelado que han sido sustituidas por una puerta moderna de dos hojas. 


Casa en la calle Abdón Atienza esquina con don Juan en el año 1968 con el escudo de los Atienza. AHPAB

La portada es tan sencilla en su composición que nos es imposible datarla, no así el escudo, que es típicamente barroco, y que podemos fechar en el último tercio del siglo XVIII. Lo podemos describir con boca mixtilínea, adornado con todo tipo de rocallas, mascarón, yelmo empenachado de hidalgo, panoplia militar (cañones, lanzas…) Y es que el escudo fue colocado en 1785. El expediente de hidalguía de Martín de Atienza, que se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Granada nos da las claves para afirmarlo, porque fue en 1784 cuando obtuvo la ejecutoria de hidalguía en un pleito ganado contra el ayuntamiento de Tarazona, del que era regidor perpetuo y alcalde honorifico. La ejecutoria tiene fecha 30 de noviembre de 1784. Tras recibirla, encargó al cronista y rey de armas, don Ramón Zazo y Ortega, que le confeccionara la certificación y el escudo de armas que desde ese momento podría usar tanto él, como su esposa, doña Ana Aroca Pardo, sus hijos y descendientes: Juan, Miguel, Alfonsa María, Martín Antonio, José Pedro, Ángel Lucio e Ignacio Martín de Atienza y Aroca. Por ello, la presentó (con su escudo pintado en colores) ante el ayuntamiento, el 12 de marzo de 1785, los regidores y alférez la tomaron, besaron y pusieron sobre su cabeza, en un acto simbólico de obediencia y acatamiento a la justicia emanada del rey.

Desde ese momento, oficialmente, Martín de Atienza y su familia, serían tenidos por hidalgos notorios de sangre y solar conocido y se le guardarían todas las mercedes, exenciones y preeminencias como a los demás hidalgos de Tarazona. En el expediente se describe el escudo que el cronista le confecciona atendiendo a las hazañas (reales o inventadas) de sus antepasados, y que podrán usar en sus sellos, anillos, reposteros, plata labrada, casas, portadas, coches, sepulcros, sepulturas...

Descripción del escudo

A continuación se describe cómo será el escudo con sus figuras y colores, estos ya no los vemos, pero en origen los tuvo porque los escudos se pintaban, de hecho, el color es lo único que a veces permite distinguir un linaje de otro, puesto que las figuras se repiten. En este punto comprobamos que coincide con el que decora la fachada. Comienza por el yelmo, que debe ser de acero bruñido, la cabeza puesta de perfil mirando al lado derecho (en heráldica el lado derecho es el que nosotros vemos, si miramos de frente, a nuestra izquierda, pues el escudo se interpreta como si fuéramos el caballero que lo lleva en su pecho. La cabeza girada a la derecha era señal de legitimidad. Esta estaría guarnecida de buruletes (rollo de tela retorcida que se coloca en la parte superior del yelmo) y lambrequines y vestida de plumas con sus varios colores. Con respecto a los colores que compondrán el escudo, les atribuye características y virtudes valiosas, por ejemplo, del color plata, dice que simboliza humanidad, pureza, templanza y verdad y de las calidades mundanas, limpieza de linaje y vencimiento sin sangre enemigas. El color azul denota de las virtudes, justicia y templanza y de las calidades mundanas la inocencia, piedad, dulzura y felicidad, perseverancia, recompensa y lealtad. El color verde acredita la honra y respeto con que han servido a sus soberanos los descendientes de la ilustre familia de que se trata.

Escudo de los Atienza en el Diccionario de Heráldica de Endika Mogrobejo


El escudo se dividirá en tres cuarteles, en el primero tendrá en campo azul dos bandas de plata. Las bandas se traen en armería por acción de guerra y por ser divisa de la caballería de la banda que instituyó en Burgos el rey don Alfonso el año de 1332. En el segundo, en campo verde, un castillo de plata. El castillo es el edificio que excede en su prestancia a todos los demás, sirve de recreo y admiración a la vista y simboliza la grandeza, magnitud y elevación para defender a los amigos y aliados como para contener a los enemigos y perturbadores de la paz y es la insignia de las más esclarecidas y antiguas casas solariegas. En el último y tercer cuartel tenemos un aspa grande doro en campo bleu (azul). El aspa hace referencia a la batalla de Baeza ganada a los moros el día de San Andrés, 30 de noviembre, de 1227. La llevaron todos los caballeros que participaron en ella. El escudo lleva una orla de oro sin figura alguna.

Escudo de los Atienza, de estilo barroco, dividido en tres cuarteles, en el primero dos bandas, en el segundo, un castillo sobre rocas y en el tercero el aspa de San Andrés. Como adornos externos vemos el yelmo, los lambrequines, rocalla, mascarón y panoplia militar en alusión a los méritos militares de los antepasados.

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Historia del linaje de los Atienza

Con respecto a los ascendientes, el cronista comienza con el capitán don Juan de Atienza, quien, por sus grandes servicios de nobleza y autoridad mereció del emperador Carlos V las mayores satisfacciones. El origen de los Atienza lo remonta a tiempo de los godos, y esto es una connotación del más alto honor, pues remite en el ideario colectivo a la dominación árabe de la península, y por tanto, estamos pensando en familias que se refugiaron en el norte de España, en las montañas de León, siendo también de los primeros cristianos que comenzaron la Reconquista, por tanto, su pureza de sangre estaba fuera de toda sospecha.

La familia de Martín de Atienza dice que está radicada en Tarazona desde tiempos inmemoriales, proviene de don Martín de Atienza, como hijo legítimo de don Juan de Atienza y de doña Agustina Montero, nieto de don Juan de Atienza y de doña Catalina García, por la materna de don José Montero y de doña Catalina Pardo, vecinos de la villa. Como vemos se remonta a dos generaciones, lo que se entendía por “memoria de hombres”, necesaria para que nunca fueran tachados de

“hidalgos de gotera”. Este era un calificativo despectivo para los que no podían remontarse a más de una generación y sólo eran considerados como hidalgos en su pueblo (de ahí la gotera, como metáfora de los tejados del pueblo). Todos los Atienza habían gozado de empleos honoríficos y fueron reputados como una de las familias más importantes de Tarazona, que se han ejercitado en los ramos de labor y comercio por medio de sirvientes (muy importante evitar los oficios viles, los manuales, el hidalgo debía vivir de sus rentas) y al presente decían estar en posesión de cuatro pares de mulas en labor de tierras propias empleando de continuo otros sirvientes en el comercio, surtiendo a las fábricas de Alcoy, Cabeza del Buey, Esparraguera y otras de añil y grana fina con utilidad notoria del Real Erario. Además, varios parientes estaban considerados como nobles en Jorquera y el lugar de la Toz.

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