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domingo, 27 de septiembre de 2026


LA CAPILLA «DE PASAR» DE LA VIRGEN DE LA ENCARNACIÓN (EL BALLESTERO): UN MICRO MUSEO ETNOGRÁFICO


Recientemente se ha incorporado a la iglesia esta capilla domiciliaria que se encontraba en la ermita de Villalgordo, término de El Robledo, pero perteneciente a El Ballestero. La pieza se puede encuadrar en un tipo de imaginería devocional en barro cocido o terracota popular de carácter doméstico muy común en la España tradicional, pero totalmente en desuso en esta época, motivo por el que han desaparecido la gran parte de ellas. Que se haya conservado en su urna original de madera rústica la convierte en un valiosísimo testimonio vivo de la religiosidad popular.


Capilla «de pasar» de la Virgen de la Encarnación en su urna original de madera con candado

miércoles, 12 de agosto de 2026

 

Inventario y análisis de las campanas de la iglesia de El Ballestero

Cinco campanas, cinco momentos de la historia de El Ballestero: una pieza que podría remontarse al siglo XV, otra de 1636, otra de 1758, otra de 1799 y la más reciente, de 1945. Todas siguen formando parte de la memoria de la iglesia y de la localidad.    

La torre de la iglesia de El Ballestero que acoge las campanas es relativamente moderna. En el exterior de esta consta la fecha de su construcción (1770); dividiendo los números, se observa la parrilla de San Lorenzo, santo a cuya advocación pertenece la iglesia. 

El conjunto del campanario consta de cinco campanas labradas en bronce, de distinto tamaño, todas en funcionamiento y electrificadas.

Comenzaremos por el lado este, ya que alberga las dos de menor tamaño. Una de ellas, la más antigua —de la que ya hemos comentado su singularidad—, creemos que debería retirarse de la torre, conservarse en un lugar mejor acondicionado e incoarse un expediente para declararla Bien Mueble de Interés Cultural, pues debe de ser de las más antiguas de la provincia.

Cuerpo de la torre, lado sur. Sobre la ventana la fecha de 1770 y la parrilla, atributo de San 
Lorenzo

lunes, 13 de julio de 2026

 

Las dehesas de San Miguel de Susaña convertidas en  patrimonio inmaterial de El Ballestero


Hay historias que permanecen escritas en los archivos y otras que sobreviven únicamente en la memoria de un pueblo. A veces ambas recorren caminos distintos durante siglos hasta que, de manera inesperada, vuelven a encontrarse.
En El Ballestero existe una tradición conocida por varias generaciones de vecinos. Cuenta que la campana de la antigua ermita de San Miguel de Susaña fue ganada por el pueblo en un concurso de jota frente a El Bonillo. La leyenda añade que un juez enviado desde Madrid decidió resolver así la disputa y que la pareja formada por Franciscorro y Marta Garví bailó durante más tiempo que sus rivales, consiguiendo para El Ballestero la campana que todavía hoy se conserva en la torre de la iglesia

Detalle de la campana gótica de San Miguel conservada en la iglesia parroquial de El Ballestero. La tradición sostiene que fue trasladada desde el despoblado de San Miguel de Susaña por los primeros pobladores. Más allá de la leyenda, constituye el principal testimonio material de una memoria colectiva que ha llegado hasta nuestros días. Fotografía de la autora.

domingo, 4 de mayo de 2025

EL BALLESTERO COMO VILLA INDEPENDIENTE DE ALCARAZ

 

EL BALLESTERO COMO VILLA INDEPENDIENTE DE ALCARAZ

Un proceso complicado

           

Sin fecha. Plano de la recompra de las dos leguas que El Bonillo había comprado a la Corona en 1566. Alcaraz pagó 17.000 ducados para anular la operación anterior de El Bonillo. Para ello repartió entre sus moradores, incluidos los de las aldeas, la cantidad de dinero necesaria. Este conflicto repercutiría en la jurisdicción de El Ballestero


Dentro del grupo de aldeas "de segundo orden" depen­dientes de Alcaraz, El Ballestero será de las primeras en segregarse de la ciudad. Concretamente en el año 1691 obtuvo jurisdicción de villa independiente con el rey Carlos II, mediante el pago o “servicio” de 26.250 reales a la Corona[1], método habitual en una época en la que la avidez de las arcas del Estado, siempre en bancarrota, accedía a la venta de jurisdicciones, cargos, oficios y títulos. En aquel año la población con que contaba era de cien familias sobre las que recaerían las contribuciones del censo que tuvo que contraer con don Antonio de la Torre Abad, por 44.000 reales de vellón (o 4.000 ducados) con réditos del cinco por ciento, para hacer frente a los gastos que se ocasionarían el “servicio” al Rey y los consiguientes juicios con Alcaraz.

Las villas vecinas de El Ballestero ya se habían segregado de Alcaraz con anterioridad, El Bonillo en 1538, Lezuza en 1553 y Munera en 1557. Esta circunstancia convirtió a nuestro pueblo en la aldea dependiente situada más al norte del Concejo de Alca­raz[2]. Y también en “la más poderosa y acaudalada por lo que con dicha ciudad tuvo muchos pleitos sobre derribarle la jurisdicción del término de una legua vulgar[3]”. El sentimiento de independentismo se debió "contagiar" a la aldea porque el 2 de mayo de 1564, los regidores de Alcaraz, en una sesión del concejo, trataron de este nuevo problema: “que los moradores del Ballestero, dos o tres vesinos del dicho Ballestero, adegaña desta çiudad, por mandar y tratar subjetos a la demás gente común pobre y por alterar las demás adegañas desta çiudad habían inducido e inducían a los moradores del dicho lugar que vayan a su magestad a pedir e pida villazgo porque a las demás aldeas les esta concedido de que a esta çiudad se le ha seguido notable daño y se le seguirá […] si el dicho Ballestero se hiciese villa y por que los dichos señores están informados que los demás moradores en el dicho lugar no lo quieren, sino estarse como al presente están, acordaron para que conste a su majestad de que los dichos moradores no quieren pedir el dicho villazgo y que los que lo piden son pocos, vaya al dicho lugar del Ballestero el señor Pedro Fernández de Reolid y el señor Cristóbal de Auñón, regidores, con un escribano y se tomara los botos de los dichos moradores que lo quieren y no quieren el dicho villadgo y poder de los que no lo quieren para dar información a su majestad”.

Como vemos, El Ballestero tuvo su primer intento de segregación en 1564[4]. Debió gozar de cierta autonomía, porque en 1582 fundó un pósito municipal y se endeudó. Pocos años después, en 1621, un escribano muy veterano de Alcaraz, Diego Fernández de Figueroa, se refirió a El Ballestero como villa, al menos en dos ocasiones[5],

1564. Primer intento de segregación por parte de El Ballestero de Alcaraz. Al margen se lee: "sobre lo de El Ballestero"


El motín de 1691

El siete de octubre de 1691 tuvo lugar en Alcaraz una sesión extraordinaria del Ayuntamiento en pleno. El motivo lo había provocado un motín popular contra la justicia de Alcaraz, cuando ésta intervino para “recoger” el privilegio de villazgo que esta aldea había obtenido. Se negaba Alcaraz a conceder término a El Ballestero, de ahí que el corregidor enviara a un delegado suyo, el regidor don Pedro Alfaro, a resolver tan delicado asunto. Cumplir con su deber casi le cuesta la vida, de ahí que regresara a Alcaraz y diera cuenta del tumulto que vivió en El Ballestero el día 4 del mes citado, cuando varias personas forasteras llegaron a las eras y ejido de El Ballestero y ante el regidor de Alcaraz levantaron varas altas de justicias, al tiempo que las campanas de la iglesia tocaban a rebato y repartieron escopetas por varas de justicia entre los moradores de El Ballestero. Uno de los forasteros, dijo que había sido el juez quien le había dado posesión del villazgo a El Ballestero, diciendo que él y sus compañeros se habían comprometido en ello y lo lograrían, aun a costa de sus haciendas, haciendo varias amenazas a don Pedro Alfaro y sus oficiales, quienes ante el peligro que corrían sus vidas, no tuvieron más remedio que retirarse y regresar a Alcaraz para dar cuenta del motín al corregidor. El regidor alcaraceño acusaba al juez y receptor de haber sido sobornados por los moradores de El Ballestero para obtener el privilegio de villazgo, pues, según él, era noticioso que Alcaraz había ganado una real provisión que le daba facultad para retirar el privilegio de su aldea, que ya había levantado horca y picota como símbolo de jurisdicción y justicia. Además, se disponía a amojonar su término, que Alcaraz había comprado a la Corona en el pleito que tuvo con El Bonillo[6].

El proceso fue obstaculizado por Alcaraz, motivo por el que se pospuso su exención hasta 1694, sin embargo, nuevos juicios con la ciudad, que no estaba dispuesta a perder el control de su aldea y a perder parte de la tierra que había recomprado a la Corona para anular la adquisición que El Bonillo había hecho de dos leguas en 1566, y que tras abonar Alcaraz la cantidad de 17.000 ducados, se había anulado. Todo hacía presagiar que ahora volvería a aminorar su término para adjudicar el que correspondía a El Ballestero, aldea, que, por otra parte, esgrimía en su favor que la cantidad pagada por Alcaraz había sido obtenida por el reparto entre todas las aldeas. Estas contrariedades retrasaron la adjudicación de la legua de término hasta el 10 de junio de 1756 cuando por decreto de rey Fernando VI se llevó a cabo el señalamiento de los mojones[7].

Bajo el reinado de Fernando VI, en 1756 logró El Ballestero el reconocimiento de su término y jurisdicción, pendiente desde 1694 por los numerosos juicios con Alcaraz


En ese real decreto se le asigna el término de jurisdicción de una legua, las dehesas compradas por Alcaraz y que ahora estarán en término y jurisdicción de El Ballestero quedarán abiertas y de común aprovechamiento de Alcaraz y sus aldeas, y se establece comunidad de pastos y bellota con Alcaraz. Las dehesas de particulares que queden dentro de la nueva villa estarán bajo su jurisdicción, pero privativas de sus dueños. Las cuatro dehesas Nava del Negro, Mullir, Munera y Mirones quedan en conflicto y sin resolver, pues habían sido motivo de trueque por parte de Alcaraz con otras dos dehesas propiedad de don José de Banfi.

            La segregación de El Ballestero fue un proceso delicado, lento y lleno de pleitos desde el punto de vista jurídico; y ruinoso desde el punto de vista económico para las escasas rentas del pueblo y para sus vecinos, pues las tierras y pastos ya habían sido acaparadas por propietarios poderosos como el conde de Noblejas y don José Banfi a quien ya hemos mencionado.

Reconocer término a las aldeas situadas en su término significaba para Alcaraz admitir que había perdido parte de su jurisdicción con las rentas que ello comportaba[8]; así pues, la continua oposición de Alcaraz a ceder tierra a sus antiguas aldeas obligó a éstas a recurrir a costosos pleitos en todas las instancias judiciales, pleitos que consumían los escasos recursos económicos y que provocaban un empobrecimiento general en las villas.

El proceso de exención fue largo, en 1694 la villa pidió licencia para tomar a censo cuatro mil ducados con los que pagar los costes de los tres años de juicios que llevaba con Alcaraz[9]. Los bienes de propios con los que quiere afrontar el préstamo son: un molino en Villaverde, un horno, una fragua, dos dehesas: la vieja y la nueva, un corral y una heredad que se llama “El Chaparralazo”[10]. El molino era el bien más preciado del concejo, era de una sola piedra y estaba en el río Villaverde, carecía de presa, “por ello no puede padecer quebranto, ni la sequedad ni la abundancia de agua le impide moler”, “muele en invierno y verano incluso en años de sequía”[11]. Se arrienda cada dos años y su producto se recoge en trigo, hasta 120 fanegas de trigo- especie fácilmente convertible en moneda-, junto a él un tajón de una fanega de trigo de riego (a finales del siglo XVIII, dos fanegas) también se arrienda en especie. El molino se valora en cinco mil ducados, el horno con un valor de cinco mil, se arrienda en 450 reales, las dehesas vieja y nueva se estiman en 200 reales y se recoge de su arrendamiento de hierba y bellota 2.000 reales, El Chaparralazo, está valorado en 300 ducados y se arrienda en 70 fanegas de pan cocer.

En cuanto a los gastos, afortunadamente son escasos: la limosna que se paga al predicador de Cuaresma, las veredas, conducción del dinero de las “Vulas” y gastos del religioso que las publica y del receptor que viene con el derecho de Cuentas, más el salario del mayordomo y las reparaciones del horno y el molino concejiles.

Con respecto a la adjudicación de la legua a la redonda como término propio que recibían las villas segregadas, volvemos a encontrar la oposición total de Alcaraz a su demarcación. Por un documento fechado en 1694, que se conserva en el Archivo de Alcaraz, sabemos que don Nicolás González Merchante, portavoz del concejo de Alcaraz se opuso a la adjudicación de término a El Ballestero, pidiendo que, en primer lugar, se midiesen las dos leguas de terreno que había recomprado Alcaraz a la Corona para anular la ampliación de término de El Bonillo[12], y después se adjudicase a El Ballestero lo que quedase.

Además, en este documento el citado don Nicolás recusa al licenciado don Joseph Gómez de Herrera, Abogado de los Reales Consejos y juez de este litigio, por resultarle persona poco objetiva ya que había ubicado su despacho y audiencia en casa del licenciado Cristóbal Martínez, presbítero de la villa de El Ballestero, principal solicitante del privilegio de exención y villazgo, quien –según el alcaraceño- a sus expensas había sacado y seguido este juicio hasta el estado que tenía. Recusó también por desconfianza a los medidores nombrados para señalar término y mojonera, que son; Bartolomé López, vecino de Munera, y Juan García Munera, vecino de la villa de La Roda.

            A todos estos argumentos contestó don Joseph Gómez de Herrera, abogado de los Reales Consejos y juez de este negocio, diciendo que por parte de la ciudad de Alcaraz era sabido que se encontraban algunos de los emisarios alojados en El Ballestero y otros en El Robledo, debido a que en El Ballestero no había posada corriente ni mesón dónde instalarse, por ese motivo se habían visto obligados a aceptar las casas particulares de la villa, al igual que algunos caballeros de Alcaraz como el superintendente de Rentas Reales quien se halla hospedado en otra vivienda. Así mismo, entiende como maliciosa la recusación y condena en costas a la ciudad de Alcaraz que ha promovido estos autos. También ratifica el juez como válidos e imparciales a los medidores venidos de pueblos alejados, ordenando que se mida y adjudique la legua de terreno que corresponde a El Ballestero.

            Los gastos del juicio fueron tan cuantiosos -corrieron por cuenta de Alcaraz y El Ballestero- que debieron dejar agotadas las arcas municipales, sobre todo las de El Ballestero, pues un siglo después, sabemos que ni siquiera habían construido casa consistorial y que los miembros del ayuntamiento se reunían en la vivienda del escribano y tampoco tuvieron maestro de primeras letras hasta el año 1780, cuando las villas vecinas hacía siglos que atendían la instrucción escolar.

Todos los que participaron en este juicio y delimitación de término fallidos sacaron provecho, así, por poner ejemplos:

-          El Juez, Gómez Herrera, pasó una minuta de 51 días de salario, incluyendo los ocho días del viaje desde Madrid hasta El Ballestero, duración excesiva pero justificada por su parte aduciendo los accidentes del carruaje. Otros tres días en examinar los documentos y esperar que le trajeran papel sellado y blanco. Más otros tres en dar principio y poner en ejecución el Real Privilegio de Exención y Villazgo, más otros veintiocho días en dar principio a las diligencias y poner en ejecución y dar cumplimiento a la Real Cédula para el término de la legua de jurisdicción (ya medida, amojonada y señalada), más siete días por la recusación de Alcaraz, lo que detuvo el proceso (estos últimos gastos se librarían a Alcaraz). En total, 1.200 maravedís por día costó la presencia de su merced.

-          Otros gastos son los salarios del alguacil, el escribano de El Bonillo, los medidores de La Roda y Munera, el depositario de fondos, Tomás Fernández y Araujo, el papel sellado (doscientos reales), la consulta a la Corte, el viaje a Sisante donde se halla el juez de delimitación de términos...

El segundo préstamo para hacer frente al endeudamiento

     Los años que transcurrieron desde 1694 fueron nefastos para El Ballestero. Al parecer, la falta de lluvias y “la sobra de langosta”, los juicios con Alcaraz, el pago a los jueces y funcionarios que entendieron en el proceso, más otros gastos no especificados en la petición de documentos en la ciudad de Toledo, llevaron a la población a una pobreza tal que hubo que contratar otro censo en 1758, éste por valor de 72.000 reales con el convento de Carmelitas Descalzas de Alcalá de Henares[13] .

                   Operación que el concejo debió avalar no sólo con los “bienes de propios” ya consabidos: el molino, el horno, la labor de tierras de “pan llevar” en las inmediaciones de la villa, las dehesas vieja y nueva, sino también con la Real Jurisdicción, civil y criminal, mero mixto imperio regulada en noventa reales en 246.000 reales de vellón, oficios como la escribanía, el derecho de correduría y almotacenía, el cargo de dos regidores que hasta el momento eran de elección anual, la vara de alguacil,  y los bienes particulares de 26 vecinos.







[1] Toda la documentación estudiada en este capítulo se encuentra en el Archivo Municipal de Alcaraz (en adelante AMA). Caja 370, expediente 3. AHP AB. Caja 71.771, expediente 2 y 71.754, expediente 5.

[2] GARCÍA DÍAZ, Isabel: Agricultura, ganadería y bosque… p. 28-29

[3] AHP AB. Caja 71.771, expediente 2.

[4] AMA legajo 598, p. 30 (gracias a Miguel Cambronero)

[5] AHPAB, signatura 1.121, página 105 y ss. Dato facilitado por Miguel Cambronero, a quien agradezco su colaboración.

[6] AMAlcaraz, legajo 45, expediente 11, pp. 58 y ss. Actas municipales (gracias a Miguel Cambronero)

[7] AHP AB. Caja 71.754, expediente 1.

[8] AMA. Caja 119, expediente 6 y Caja 370, expediente 3.

[9] AHP AB. Caja 71.771, expediente 1.

[10] Los bienes propiedad de los municipios eran una de las mayores fuentes de ingresos de la hacienda municipal y estaban constituidos por terrenos que pertenecía al municipio. Una parte de estos “propios” eran terrenos de cultivo que el Municipio explotaba mediante su arriendo. Otros, incluían montes, prados, bosques y dehesas que prohibía roturar, y, que, destinados a su utilización para pastos o aprovechamiento de la madera, se decían también en arrendamiento. También podían ser recursos de otro tipo como tributos, rentas o arrendamiento de oficios, la escribanía, por ejemplo, las carnicerías, los hornos, los molinos, todos de propiedad concejil. Los bienes rústicos de los municipios eran inalienables y las rentas que producían ingresaban como los demás recursos concejiles, en el “común” o arca municipal. Por el contrario, los “comunes” eran bienes fundamentalmente rústicos de aprovechamiento comunitario, en especial, recursos forestales; gozaban de un estatuto similar a los propios en lo que se refiere a su constitución y su situación, “extra comercium”, ejemplo, las dehesas boyales o la dehesa carnicera. GARCÍA DE VALDEAVELLANO, Luis: Historia de las Instituciones. Madrid:

[11] AHP AB. Caja 71.754, expediente 5.

[12] El Bonillo había ampliado dos leguas en su contorno en 1566, comprando dos leguas de término. Más información en PRETEL MARÍN, Aurelio: Privilegios de El Bonillo del siglo XVI…, p.64.

[13]AHP AB. Caja 72.771, expediente 2.

domingo, 28 de julio de 2024

LA AVIACIÓN EN EL BALLESTERO. EL AERÓDROMO DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1936-1939)

La Guerra Civil española supuso para las potencias occidentales un caldo de cultivo donde experimentar nuevas tácticas y tecnologías de guerra más avanzadas, un ensayo para la II Guerra Mundial que comenzaría unos meses después de terminar la española.

Por ello y de forma sorpresiva, la aviación en Albacete que hasta ese momento había mostrado la cara más amable de la conquista del aire, se transformó en máquina de guerra.

La afición a la aviación en Albacete fue muy temprana. En el año 1922 el Ayuntamiento compró unos terrenos en La Torrecica para construcción de un aeródromo militar, utilizado por primera vez por dos aeroplanos que llegaron a la ciudad con motivo de la feria de 1923, el primer vuelo tuvo lugar el día 10 de febrero de 1924, creándose también una escuela de pilotos aviadores.  Al comenzar la guerra, en 1936, se estableció en la base de Albacete el Estado Mayor del Aire en el terreno conocido como Dehesa de Los Llanos, bajo la supervisión de la aviación soviética. En su aeródromo se ensamblaban los famosos aviones katiuskas, chatos… que salían hacia otros frentes, pues Albacete no era zona de operaciones[1].

El famoso "chato", su nombre era I-15 Polikarpov Tinker-Imagen De Imansola wikipedia


LAS REGIONES AÉREAS Y LOS AERÓDROMOS

En septiembre de 1936 se fusionaron la aviación naval y militar y se crearon las regiones aéreas, que fueron aumentando hasta llegar a siete en 1937, la séptima tuvo su sede en Albacete y comprendía zonas de Valencia, Cuenca y Ciudad Real. A su vez, esta se dividió en tres sectores, fue en el tercero donde se encuadró el aeródromo de El Ballestero.

Mapa de la legión Condor con la situación de los aeródromos de la República en 1939. En rojo, el de El Ballestero y Albacete. Archivo General Militar de Ávila


DE QUÉ CATEGORÍA FUE EL DE EL BALLESTERO

Los campos se clasificaban según las instalaciones y el uso, podían ser permanentes, semipermanentes, eventuales y de socorro. Pero no terminaban aquí, existían también una serie de campos falsos o de señuelo, en los que se colocaban maquetas para engañar al enemigo. Las instalaciones podían variar desde las que contaban con instalaciones mínimas con una simple caseta, hasta las que tenían cuerpo de guardia, dormitorios y estancias para las tropas, así como cocinas, comedores, cuartos de aseo, almacenes aljibes, refugios y polvorines para los campos definidos como permanentes. Al iniciarse su construcción todos se clasificaban como eventuales hasta que el Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas no ordenara su cambio, ejecutando las obras necesarias en el último caso. Lógicamente algunos cambiaron a lo largo de su corta existencia. 

El de El Ballestero fue catalogado como eventual por el ejército de Franco una vez terminada la guerra e inventariados todos los aeródromos republicanos. Esto significaba que contaba con una dotación de ocho hombres (Nota1). Las casetas que aún perduran demuestran que una de ellas, la de mejor construcción, contaba con habitaciones y aseos. Mientras que para el personal de aviación se destinó una vivienda incautada en la población a doña Juana Garví, sita en la calle del Reloj, n.º 62 (Nota 2). Según un informe realizado en abril de 1938 por el agente secreto, Lyon, y enviado a sus jefes del SIMP (Servicio de Inteligencia de la Policía Militar creado por Franco) en el aeródromo de este municipio «últimamente parece había unos veinte aparatos más unos cinco de escuela. En el mismo hay unos cobertizos de lona». Cerca del aeródromo de El Ballestero, a unos tres kilómetros de El Robledo en dirección a Viveros, siguiendo el informe del espía, se hallaba un campo de instrucción con elementos de la D.E.C.A. (Defensa Antiaérea Republicana) móvil de protección de los aeródromos y de la ciudad de Albacete, y, al pasar Viveros, otro aeródromo, este con hangares subterráneos y cuatro escuadrillas. El informe se acompaña de un plano de situación[3]. Este aeródromo nunca existió nunca según nuestra investigación, como demostramos en el artículo sobre el de Alcaraz.

En la elección del lugar se valoraba que estuviera bien comunicado por carretera, cercano a un lugar habitado (entre 3 y 10 km.) y que existiera línea telefónica o telegráfica, entre otras. El campo de aterrizaje se preparaba nivelando y apisonando la tierra y retirando al paso las piedras[2].

Plano del Archivo Histórico del Ejército del Aire con la situación del aeródromo de El Ballestero

Detalle del campo de aviación con la pista y accesos


¿Por qué y cuándo se construyó? 

El aeródromo de El Ballestero no existía a finales de 1936, así se desprende de la sesión del 24 de octubre de 1936 del Comité del Frente Popular en la que se dio lectura a un telegrama del jefe de la base naval de Cartagena en la que recomendaba que se montase un servicio de vigilancia por los milicianos para avisar el paso de aviones facciosos en aquella dirección, dotándose con unos prismáticos, a ser posible, para poder apreciar con rapidez las características de los aviones que pudieran surcar el espacio aéreo. La orden se cumplió comprando los prismáticos. El teléfono, controlado por un encargado municipal, ya existía según un acta anterior por lo que se podía avisar rápidamente (Nota 3). Por lo tanto, creemos que se construyó a principios de 1937, en el paraje que se conoce desde entonces como “la Aviación”, talando previamente el sabinar que allí existía. 

Plano de 1938 con los aeródromos de El Ballestero, Viveros y el campo de instrucción próximo a El Robledo



DESCRIPCIÓN DEL CAMPO DE AVIACIÓN DE EL BALLESTERO

 Se hallaba en la carretera El Ballestero-El Robledo, a unos 3,5 km aproximadamente del primero. Según el croquis del Archivo Histórico del Ejército del Aire, el aeródromo medía 1200 m de longitud y 1400 m de anchura. En total, 168 hectáreas. Una fotografía aérea del vuelo cartográfico americano de 1945-1946 nos muestra la pista con una longitud de 1200 m y una anchura de 60 m aproximadamente, signo de que aún no se había sembrado su superficie, sin embargo, en vuelos sucesivos podemos apreciar como la pista se va borrando hasta su completa desaparición. La orientación dada a la pista era este-oeste para aprovechar los vientos más frecuentes en la zona.

Plano cartográfico del polígono 24, año 1944. Se observa la situación de los caminos, casas y otros elementos

 Al campo de aviación se accedía por dos caminos. En el primero, el más cercano a El Ballestero, se encontraban varios edificios, de los que permanecen dos casetas, una de ellas como residencia con dos habitaciones y aseos, y otra con ventanas en todas las paredes que parece de control de la pista.


Fotograma del vuelo americano de 1945-1946 en la que se observan los caminos, las casas y la pista de aterrizaje. Fototeca digital 

Según las hojas de características catastrales del año 1956, estas casetas medían 45 m² y 18 m².  Es en esta parte donde se halla el refugio. En origen los refugios se construían para el puesto de mando y resto del personal del aeródromo. Su construcción es en mina a base de hormigón y cemento.

El segundo camino, de «la Aviación» comunicaba la carretera con la pista, precedida de dos casas que medían 28 y 189 m². Este camino y las casas ya no existen. La distancia entre unas y otras se debía a operatividad, ya que las municiones y depósitos de combustible se almacenaban en edificios alejados de la pista[4].

Según una ficha realizada en mayo de 1939 y conservada en el Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio (sig. 11705), contó con cinco edificios, incluido el refugio, o túnel, situado al sur y a 1.500 metros de la pista, más tres edificios en el pueblo y otro más situado a 7 km. El refugio en superficie aún se conserva, tiene una profundidad de siete metros, dos respiraderos, tres tramos de escalera en recodo, las paredes son de ladrillo de caravista, techo abovedado y el pasillo cuenta con una anchura de un metro. 


Fotografía aérea del campo de aviación de El Ballestero en 1939. Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio

LA DOCUMENTACIÓN DEL ARCHIVO DEL EJÉRCITO DEL AIRE


El expediente de El Ballestero que se encuentra en el archivo del Ejército del Aire incluye un breve historial con datos de localización, planos y fotografías que se recopilaron en el año 1939 por el bando ganador. La primera hoja nos indica que está encuadrado en la tercera región aérea, que las obras permanentes incluyen un túnel al sur del campo a 1.500 m. y cinco edificios. En el pueblo contaban con otros tres habitables y uno a 7 km. del campo. Indica la latitud y longitud y la pista tenía unas medidas de 50 x 1.200 m. de este a oeste, el terreno era llano y encharcable. Las comunicaciones son las de la carretera de 300 m. a la de El Ballestero, a 4 km. de éste, y contaba con teléfono, línea propia construida por los “rojos” a Albacete (falta reparación). Se acompaña de un pequeño croquis en color. La hoja número 2 comienza por un encabezado del Estado Mayor, 2ª Sección de Información. A la derecha tenemos la identidad del grupo A.91, seguido del nombre de Robledo, apelativo que ellos le daban al campo. Esto se deduce de las respuestas del cuestionario bajo la referencia 8151. No tenemos las preguntas, pero algunas las podemos deducir. La altura del terreno, 1.010. Otra respuesta indica su situación, porque la respuesta es la siguiente: "al SE de El Ballestero y entre las carreteras a El Robledo y a la general de Albacete a Robledo. Por el S. y el E. hay un gran pinar". La forma del campo debe ser la siguiente pregunta porque la respuesta es "rectangular, N-S, 1.100 m. E-W 750 m." Tenía un pinar inmediato. Contaba con cobertizos de lona. Según la información de 2 de abril de 1938 (S.I.P.M. 29671) había últimamente veinte aparatos, más cinco de escuela, aunque según fuentes orales tan solo aterrizó una "pava" del ejército nacional una vez terminada la guerra.
El plano de situación está dibujado sobre la guía de carreteras Michelín9. Una pegatina en una hoja posterior precisa algunos datos y corrige otros, como los de la cuadrícula de situación, y la que indica que se halla a 1 km. al SE de El Ballestero y entre las carreteras a Robledo y a la general Albacete-Robledo. Al S. el terreno es de monte alto. Otra respuesta no sabemos a qué obedece: "Posiblemente 900 x 900". Se acompaña de una fotografía aérea del aeródromo. Por último, el sello de esta ficha, que tiene el número 8151, con fecha 10 de mayo de 1939.   

Las fotografía aéreas del expediente nos permiten ver la pista. Coinciden con las que nosotros hemos utilizado del vuelo americano de 1945-1946 y la hoja catastral del año 1944 que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial.  

Ficha del aeródromo realizada el 10-mayo-1939. Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio


 FUENTES DOCUMENTALES:

Archivo Histórico Provincial de Albacete

- Nota 2. AHPAB, signatura 17092,9

Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio:

- Nota 1. Ejército del Aire, signatura A-2088

Propiedad particular

- Nota 3. libro de actas del Frente Popular 1936-1937

Las fotografías aéreas proceden del Instituto Geográfico Nacional, fototeca digital.

https://fototeca.cnig.es/fototeca/

 



 



[1] HENARES, D. (1983): Historia de la aviación en Albacete (1911-1982). Editorial: Instituto de Historia y Cultura Aeronáutica

[2] BARRAGÁN FERNÁNDEZ, B. (2021): Aeródromos de la Guerra Civil. Guía para conocer y recorrer los aeródromos de la guerra Civil en la provincia de Ciudad Real 1936-1939. Ediciones de la Universidad de CLM.

[3] CAMBRONERO CANO, M. (2017): Guerra Civl española. Aeródromos en las cercanías de El Robledo. En https://robledoayer.wordpress.com/2017/11/02/guerra-civil-espanola-aerodromos-en-las-cercanias-de-robledo/

[4] BARRAGÁN FERNÁNDEZ, B. SÁNCHEZ MARTÍN, C. J. (2008 ): La 5ª región aérea: los aeródromos y su participación en la Guerra Civil en Ciudad Real.  En: La guerra civil en Castilla-La Mancha, 70 años después: actas del Congreso Internacional / coord. por Francisco Alía Miranda, Ángel Ramón del Valle Calzado; Olga Mercedes Morales Encinas. Ediciones de la Universidad de CLM.