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lunes, 24 de febrero de 2025

LA ERMITA DE PINILLA (VIVEROS): RUINA Y RECUPERACIÓN


INTRODUCCIÓN

En el Archivo Histórico se conserva un expediente (signatura, 75.788, 2) iniciado el 29 de junio de 1978 por la Comisión Provincial de Protección del Patrimonio Histórico-Artístico de la provincia dando cuenta “del lamentable estado de abandono y ruina” de la ermita de Pinilla, hasta el punto de que, según testigos, sirvió de tinada para el ganado. Según un informe del arzobispado de Toledo, Pinilla fue en su tiempo iglesia parroquial de una aldea que se despobló, siendo agregada a El Bonillo, llevándose consigo la imagen de santa Catalina, de cuya parroquia es titular, según dice el Padre Pareja en su obra Historia y primera fundación de Alcaraz, publicada en 1740. Posteriormente, en el reajuste parroquial que se hizo en 1900 se identificaron los términos parroquiales con los municipales, por ello Pinilla pasó a formar parte de Viveros y el santuario, lógicamente, pasó a depender de la parroquia de esta villa. Sin embargo, la rivalidad entre el Bonillo y Viveros, que compartían culto y romería, llegó a tal extremo de fanatismo que se suspendieron las romerías y con ello la ermita acabó en ruina y expoliada. La rehabilitación concluyó en 1998 con la financiación de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, el Fondo de Acción Especial, el Obispado, el Ayuntamiento de Viveros y los vecinos. 

ORIGEN DE LA ALDEA Y ERMITA 

Pinilla es un paraje situado en los términos de Viveros y Alcaraz que contó con población surgida por la cercanía de las salinas del mismo nombre, explotadas al parecer desde época romana, andalusí, medieval, etc., hasta el pasado siglo en que cesó la producción y, con ello, el consiguiente deterioro de las instalaciones.  

Los datos más contundentes sobre la ermita los aportan varios historiadores: Torres Fontes, Aurelio Pretel, José Luis Simón, pero, sobre todo, Carlos Ayllón con varios artículos. Especialmente interesante es el titulado Las salinas de Pinilla (Alcaraz): luchas de poder y conflictos de gestión entre los siglos XIII y XVI del que extraemos la mayoría de los datos que comentamos a continuación. 

Pinilla, su escasa población, y sus salinas fueron adjudicadas en forma de señorío jurisdiccional por Alfonso XI a Fernán González —señor de Aguilar desde finales de 1342— después pasó a su hija Leonor González. Por ciertas deudas, fue confiscado por la Corona, subastándose poco después, en el documento se describe compuesto de “torre, salinas, término, rentas y justicia”. La compró en 1356 Elvira Sánchez, viuda de Fernán Sánchez Manuel, quien posiblemente la aportó como dote de su hija Inés de Villena cuando se casó con Garcí Fernández de Villodre. Tras el fallecimiento de Inés de Villena hacia la primera mitad de 1395, Pinilla pasó a su hija Elvira Sánchez de Villodre casada con el caballero bretón Enrique Cribel, el hombre fuerte de Enrique II en Alcaraz, que es quien figurará como poseedor. El matrimonio compuesto por Enrique Cribel y Elvira Sánchez fueron los fundadores de los conventos dominicos de Alcaraz en 1406 y 1415. Ella era descendiente del infante don Manuel, hermano de Alfonso X, por lo que podemos deducir que estamos hablando de un linaje distinguido y poderoso. La iglesia, que ahora conocemos como ermita, fue beneficiaria con 200 maravedías por Enrique Cribel en su testamento realizado en 1416.  

LA ERMITA Y SU CONSTRUCCIÓN 

El libro sobre Arquitectura de la provincia de Albacete de los autores: Luis Guillermo García-Saúco, Alfonso Santamaría y José Sánchez Ferrer, nos dice que la edificación se originó a partir de una pequeña ermita bajomedieval que se amplió en el siglo XVI, reestructuró en el XVII y se complementó en el XVIII. Exteriormente es un espacio mal articulado tanto por la heterogeneidad constructiva como por estar rodeados los espacios propiamente eclesiales por estancias rectangulares que le hacen perder su definición volumétrica. La estructura esencial está constituida por la iglesia con una cabecera y una única nave. Esta cabecera es semicircular tanto al exterior como al interior y presenta un aspecto tan arcaizante, con sus ventanas abocinadas en forma de saeteras, que recuerdan estructuras medievales. En este ábside se abrió un hueco como transparente para colocar la imagen de la Virgen, hoy en día cegado con un azulejo de la Virgen de Pinilla. A través de un estrecho cuello con barandal de madera se unen dos espacios, el presbiterio (de planta rectangular con bóveda de cañón con características yeserías del s. XVII) y la nave principal de la iglesia de cuatro tramos, separados por arcos apuntados y cubiertos por bóvedas apuntadas de lunetos, con decoración de florones en las claves construidas en época barroca que ocultan la armadura en parhilera con tirantes que sostienen la cubierta y que al ser del siglo XVI estaría abierta y no cubierta.  

Ábside antes de la restauración. Se observa el transparente cegado y las dos ventanas en forma de saeteras. ¿Vestigios de la torre medieval?

Estado del ábside actual, en el transparente se colocó un azulejo con la Virgen de Pinilla

Todos los estudios e informes coinciden en la heterogeneidad constructiva y en lo arcaizante de sus elementos, quizá por ello, la datación del edificio varía desde los que lo sitúan en el siglo XII, otros en el XIII o en el XVI. A ello se une la posibilidad de que el origen de la ermita fuera una torre defensiva (José Luis Simón), desmantelada en su parte superior en 1515 (Aurelio Pretel).  

EL PROCESO DE RESTAURACIÓN DE LA ERMITA DE PINILLA 

La memoria la realizó el arquitecto provincial, Gregorio Parreño, quien aconsejaba que para la completa reconstrucción y restauración era necesario demoler  las construcciones adosadas a la nave central y también las bóvedas barrocas porque tapaban ( y tapan) el artesonado mudéjar, que necesitaba la reposición de piezas de madera, limpieza y restauración de grabados y policromados. Se valoró la obra en veinticinco millones de las antiguas pesetas en 1981.  

Aspecto de la ermita en 1778 con las construcciones adosadas a la nave central que el arquitecto aconsejaba demoler


Estado actual de la ermita 

Parece que lo más destacado según el expediente era el alfarje, o artesonado, que se halla tapado por las bóvedas barrocas y que mediante las aberturas que se practicaron se apreció la armadura mudéjar de par y nudillo, con friso exornado y policromado. Esta pieza hacía que el edificio cobrara más valor artístico.  


Dos vistas del alfarje mudéjar policromado y cubierta de par y nudillo. Todo está oculto por las bóvedas barrocas de la nave central. 

Bóvedas que tapan el alfarje. Al fondo el presbiterio con el retablo barroco del siglo XVIII. La barandilla de madera une la nave con el altar

ICONOGRAFÍA DE SANTA CATALINA 

La imagen de la santa llevada a El Bonillo cuando se despobló Pinilla, al final de la Edad Media, fue destruida durante la Guerra Civil. Pero contamos con un testimonio de excepción, el privilegio de ampliación de término de 1566, en este documento iluminado en los talleres cercanos a la cancillería, el pintor, por indicación del concejo, añadió a los símbolos jurisdiccionales, una imagen de la patrona con los elementos que la identifican, la espada y la rueda símbolos de su martirio, el libro en la mano izquierda y la cabeza con una espada en alusión al emperador pagano Majencio derrotado por la sabiduría de la santa.  

Imagen de Santa Catalina, patrona de la iglesia de El Bonillo en el privilegio de 1566 de ampliación de término.
Portada del privilegio de ampliación de término de El Bonillo de 1566 con la iconografía de la Virgen María, Santa Catalina y el escudo de la villa


lunes, 6 de enero de 2025

LOS ESCUDOS DEL CONVENTO DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE ALCARAZ

 


Alcaraz contó en el siglo XVI con cinco conventos: tres masculinos: Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y dos femeninos, el de dominicas del Sancti Spiritus, y el de Santa María Magdalena, el único que se mantiene en la actualidad y pertenece a la tercera orden regular de San Francisco. 

Según el padre Pareja en su obra sobre historia de Alcaraz, el origen del convento se halla en un beaterio surgido de la vocación de una doncella, María Ruiz, que se sustentaba del trabajo y la labor de sus manos (posiblemente alfombras documentado como un trabajo de estas mujeres) quien acompañada de otras diez mujeres se retiraron a la vida espiritual, conviviendo en una casa que les donó el marqués de Villena en 1471, situada en la parte alta de Alcaraz, en el castillo, inmediata a la parroquia de Santa María.

Poco después se convirtió en monasterio con sujeción a la Orden Tercera franciscana, pero sin clausura. El aumento de vocaciones hizo que aquella casa se quedase pequeña y se volviese a fundar en 1526 un nuevo convento en la parte baja de Alcaraz, cerca del convento franciscano masculino, en la calle que lleva su nombre, en la zona este, alejados de la plaza Mayor, pero cercanos al camino más importante el que comunica Alcaraz con Hellín y Murcia.

Portada de acceso a la iglesia del convento. En el frontón partido tenemos las armas de doña Ginesa de Agüero y su marido don Francisco Mesía

En 1566 el papa Pio V ordenó que todas las religiosas terceras de cualquier Orden vivieran en clausura, hecho que contrarió a las monjas de Alcaraz que lucharon en todos los niveles judiciales y religiosos por continuar en la libertad que gozaban, aunque finalmente fueron obligadas a aceptar rejas y torno, es decir, la reclusión. Aunque las monjas de velo negro eran de las familias principales de Alcaraz, todas vivían en pobreza y penalidades, siendo ayudadas por las donaciones de familiares.

El convento, según la historiadora Mercedes Meya fue de gran fama en la Edad Moderna, incluso en el siglo XVIII, pero la guerra de la Independencia, a principios del siglo XIX afectó negativamente al edificio que fue saqueado y su archivo incendiado. Y en el siglo XX fue vendida la estructura del retablo principal, de estilo barroco, a la iglesia de Balazote.

Precisamente, son esas donaciones las que dieron derecho a los benefactores a colocar sus escudos en la entrada a la iglesia desde los años inmediatamente posteriores a 1620, fecha de la muerte de su patrocinadora, doña Ginesa de Agüero, casada con don Francisco Mejía.

Frontón partido con los escudos y una hornacina avenerada con la imagen de María Inmaculada, a cuya advocación dispuso doña Ginesa que se consagrara el convento

El convento se halla en la ladera que baja a la carretera, adaptado a la inclinación del terreno por lo que tiene plantas dos o tres plantas según dónde nos encontremos, unas gradas salvan el desnivel con respecto a la iglesia, la que conserva el único elemento original que se mantiene, que es la sobria portada en piedra, de estilo manierista, de la primera mitad del siglo XVII. La puerta se abre en forma de arco de medio punto, enmarcado por pilastras estriadas sobre un zócalo. Sobre el entablamento corre un frontón partido que aloja una hornacina avenerada con la figura de la Inmaculada Concepción, sobre la hornacina destaca un remate piramidal y a ambos lados los escudos de los benefactores.

¿Quiénes eran los personajes de los escudos?

Doña Ginesa González Agüero Guerrero de Luna –este era su nombre completo- procedía de uno de los linajes más antiguos, acaudalados y prestigiosos de Alcaraz: los Guerrero de Fuente del Maestre (Badajoz), los Agüero y los Fernández de Córdoba. Era hija de don Pedro González Guerrero de Ceniceros (también llamado Pedro González Guerrero de Agüero Guerrero), señor de Balazote, y de doña Juana de Luna. El matrimonio tuvo otra hija, doña Francisca, casada con don Manuel Zambrana Guerrero, capitán, alférez mayor y caballero de la Orden de Santiago. Ella sería la fundadora del hospital de San Juan de Dios donando para ello unas casas en la calle Mayor en el año 1610 o 1612, según las fuentes.

Doña Ginesa, de quien nos ocupamos, fue propietaria de uno de los cinco mayorazgos de los Guerrero, y señora, junto a su hermana de Balazote, murió en 1620 y dejó por su universal heredera a su hermana doña Francisca para que con sus bienes fundase un convento de religiosas carmelitas descalzas o de otra religión, con condición de que fuesen recoletas. Como por diversos motivos este objetivo no se cumplió, su hermana hizo agregación de bienes al convento de la Magdalena, comprometiéndose a reparar la iglesia y a fabricar nueva capilla mayor con los bienes legados por doña Ginesa (Pareja, 1740, pp. 132-133), bienes, que según Roa Erostarbe, fueron los siguientes: la villa de Balazote con su jurisdicción alta y baja, mero mixto imperio, alcabalas, tercias, mostrencos, penas de cámara, legales y otros derechos, etc., dejando además unos trece mil ducados en dinero, granos, alhajas de oro y plata y otros bienes. Asimismo, tenía prevenido, según se hizo constar en la respectiva bula apostólica, que la primera y principal titular había de ser María Santísima en el dulcísimo misterio de su Concepción Inmaculada, y después Magdalena, y no se sabe la causa de aquella preterición de su principal advocación, por ello en la hornacina de la portada principal la imagen que encontramos no es la de su advocación, Santa María Magdalena, sino la de la Inmaculada Concepción. Como patrón de las memorias y obras pías que instituyeron y fundaron don Francisco Mexía y doña Ginesa de Agüero y administrador de la villa de Balazote nombraron a al capitán don Luis Guerrero Becerra Girón.



A este convento, Según Antonio Díaz, se le desamortizaron 46 propiedades, de ellas 45 rústicas y una era de trillar. La superficie desamortizada fue de 1.132 ha. Diecisiete propiedades eran de riego, el resto de labor. Su remate ascendió a casi 428.000 reales de vellón Sus propiedades se extendían por Alcaraz, Bienservida, Villapalacios, Salobre, Lezuza, Viveros y El Robledo. Las propiedades de labor mayores que tenían eran Guardiola, Bandelara, Fuente Pino Viejo, vendida en dos partes y Casa del Vecino.

Análisis de los escudos

El escudo de doña Ginesa se encuentra situado a la izquierda en heráldica, pero a la derecha de la hornacina según miramos la imagen y se trata de un escudo partido y medio cortado, compuesto de tres cuarteles. El primer cuartel contiene siete órdenes de veros en plata y azul, el segundo un grifo, ambos son propios de los Agüero procedentes de Cantabria, en concreto de la localidad de su nombre. El tercero pertenece a los Guerrero de Fuente del Maestre como nieta que era de Alonso Guerrero Becerra, cuyo escudo, según la descripción que contiene la ejecutoria de hidalguía de su primo, don Antonio Guerrero, contra el concejo de Caravaca es éste:” En campo de gules, una banda de oro y una espada atravesada con orlas del Ave María”. Las armas originales de los Agüero eran un escudo lleno de cinco órdenes de veros de oro y azul. Las primitivas armas del solar cambiaron sin saber exactamente el motivo poco después de fundar el linaje comenzando a usar este: escudo partido, en el primero, un grifo de oro coronado de los mismo -los de Aragón sin coronar- surmontado de una estrella y en el segundo los veros de plata y azur y bordura de gules con el cordón de San Francisco (Mogrobejo).

Escudo de doña Ginesa con las armas de los Agüero y los Guerrero (Fuente del Maestre, Badajoz)

Su esposo fue don Francisco Mesía Arias de Villaquirán Figueroa y Guevara de Alarcón y Guzmán- este era su nombre completo- fue natural de Villanueva Mesía (Granada) recibió el 16 de julio de 1579, poco antes de su casamiento con doña Ginesa, un mayorazgo proveniente de los bienes de su abuela doña Leonor Pérez de Herrasti y Mazuelo. De sus padres, doña Francisca Arias de Mansilla y Pérez de Herrasti y don Alonso Mesía de Alarcón, recibió una cuantiosa fortuna que incluía el propio señorío de Villanueva, siete cortijos en la villa de Colomera, 6.300 ducados de un censo contra los Duques de Sessa, 5.600 ducados de un censo contra los condes de Tendilla y 4.000 ducados de un censo contra la ciudad de Granada y sus propios. El señorío se constituyó el 30 de octubre de 1615 y fue aprobado por Felipe II el 17 de mayo de 1616 (1). Don Francisco Mexía falleció en 1619, un año antes que su esposa. El sucesor en su mayorazgo fue Alonso de Loaysa, caballero de la orden de Calatrava y corregidor provisional en Alcaraz.

            El escudo de don Francisco Mexía Arias

    Este escudo se halla situado a la izquierda de la hornacina, pero a la derecha según debe interpretarse en heráldica. Se trata de un escudo acolado de la Cruz de Calatrava, orden a la que pertenecía don Francisco. El primer cuartel corresponde a los Mexía, Mesía o Mejía (de varias formas encontraremos el apellido), linaje oriundo de Galicia, cuyas armas se definen como: en campo de oro, tres fajas de azur y bordura de azul con ocho veneras de oro. Don Francisco era hijo del comendador de Santiago y gobernador del marquesado de Villena, Alonso Mesía Alarcón, vecino de Granada. Nieto del veinticuatro de Granada y también comendador de Santiago Alonso Mesía de Villaquirán. Su bisabuelo fue el doctor Gracián Mesía casado con Catalina de Valdelomar y Villaquirán, naturales y vecinos de Ciudad Real hasta que se mudaron a Granada. Rebisabuelo Alonso Mesía casado con María Suárez de Figueroa y Guevara. Todos procedían de la Casa de Higueruela que era casa y torre fuerte de mayorazgo muy antigua y conocida de mucha nobleza y antigüedad de la que procedían los marqueses de Santo Finia y La Guardia. En Ciudad Real el rebisabuelo tuvo casa poblada en el barrio de San Pedro con las armas de los Mesías, que son unas bandas azules en campo amarillo y unos armiños negros por orlas, las cuales -según un testigo del pleito de hidalguía que tuvo don Francisco con las Peñas de San Pedro- estaban puestas en la casa del bisabuelo en Ciudad Real, doctor Gracián Mesía. El tercer cuartel se corresponde con las armas de los Alarcón, familia a la que pertenecía su padre don Alonso Mesía de Alarcón.

Escudo de don Francisco Mesía con las armas de los Mesía en el primer cuartel y Alarcón en el tercero


Bibliografía:

-            Díaz García, A. (2001): La Desamortización en la provincia de Albacete. Instituto de Estudios Albacetenses.

-            Roa Erostarbe, J. (1894): Crónica de la provincia de Albacete.

-            CÁRDENAS, I. (1650). Varios apellidos y armas legalmente sacados de un Nobiliario que para en el Archivo del Real Convento de S. Pablo de Córdoba [Manuscrito]. Recuperado de:http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000119118

-      PÉREZ DE PAREJA, E. fray. (1740): Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Valencia (Reimpresión facsímil con prólogo de J. Sánchez Ferrer. IEA: Albacete, 1997.

-            MEYA ÍÑIGUEZ, M. (2015): Urbanismo, sanidad, fiestas y devociones en el Alcaraz del siglo XVIII. En Alcaraz y su alfoz. El testimonio del tiempo. Alcaraz: asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel de Albacete.

-            MOGROBEJO, E., A., I. y G. de (2003): Diccionario hispanoamericano de heráldica, onomástica y genealogía. Bilbao: Editorial Mogrobejo-Zabala.

         VALERO DE LA ROSA, E. (2021): Heráldica gentilicia de Alcaraz. Biografía urbana. Instituto de Estudios Albacetenses

-            ARCHIVOS Y FUENTES DOCUMENTALES

   (1) Cuevas Pérez, J. y CUEVAS GÓMEZ DE LA TRÍA, J. El señorío de Villanueva Mesía. Weblog. Recuperado de: http://villanuevamesia.blogspot.com/2007/07/el-seoro-de-villanueva-mesa.html

(   2) La ejecutoria de hidalguía de Antonio Guerrero contra el concejo de Caravaca se encuentra en el AGMU

Real Academia de la Historia > FR,11.1. / Colección de Luis Salazar y Castro > FR,RAH,R-7/59.

 (3) 

ARCHGR. Signatura antigua 423-005. Probanza de hidalguía de Francisco Mexía. https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:3Q9M-CS2F-XZCW?i=416&cat=565576 [consulta 04/05/2020]. Las armas también se hallan descritas en el Nobiliario español de Julio Atienza, p. 527.

 ARCHGR. Expediente de hidalguía de Francisco Mesía frente al concejo de las Peñas, año 1598. Incorpora información genealógica. Signatura 4.589, pieza 15. Signatura antigua 301-91-15. Digitalizado en https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:3Q9M-CS2Z-Y9GC-J?i=1008&cat=565576[consulta 04/05/2020].

 



 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

CANTEROS -E HIDALGOS- VIZCAÍNOS EN ALCARAZ Y VILLANUEVA DE LA FUENTE

CANTEROS -E HIDALGOS- VIZCAÍNOS EN ALCARAZ Y EN VILLANUEVA DE LA FUENTE

¿Qué podía atraer a un hidalgo vizcaíno a esta región tan lejana? La respuesta es sencilla: el trabajo, y uno de los que más vizcaínos atrajo a esta comarca fue la cantería. A partir del siglo XVI, con el desarrollo de los municipios, asistimos a la construcción de grandes edificios tan importantes como iglesias, plazas, pósitos, monasterios, acueductos… edificios públicos donde los concejos, las propias iglesias y órdenes religiosas exhibirán por medio de la arquitectura el poder y distinción alcanzados.  De sobra son conocidos maestros como Juan de Chiberría, el de la lonja de la plaza Mayor de Alcaraz, Zaldivar, el del acueducto de la misma población y el edificio del agua de Barrax, Arteaga y Martín Sánchez Vizcaíno en la iglesia de El Bonillo… como vizcaínos eran la mayoría de los oficiales con los que trabajó Andrés de Vandelvira en el monasterio de Uclés hacia 1530, o Pedro López de Chavarría o Chavarrieta, hidalgo y cantero en la iglesia de La Mota(1) …

Pero, el personaje sobre el que nos centramos es Pedro Martínez Vizcaíno, un maestro cantero, procedente del valle de Arcentales, en las encartaciones de Vizcaya, que llegó a Alcaraz alrededor de 1527, unos años después se avecindó en Villanueva de Alcaraz (así se llamaba hasta 1565, fecha de su segregación, cuando pasó a llamarse de la Fuente). El concejo lo incluyó en el padrón de hombres llanos pecheros, siendo como era un hidalgo vizcaíno entabló un largo pleito que ganó y que comenzó en 1533 y terminó en grado de revista en 1544 ante la Chancillería de Granada porque incluye una probanza realizada en la Chancillería de Valladolid. Con este triunfo consiguió la exención de impuestos donde “morare y viviere y tuviera bienes y hacienda”. La ejecutoria de hidalguía, escrita en pergamino y decorada con dibujos, orla y escudo, se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. Ese mismo escudo fue colocado en una fachada en piedra que labró en su casa de Villanueva, el edificio no se ha conservado, tan solo sabemos de su existencia por los documentos (2).

1533-1544. Ejecutoria de hidalguía a favor de Pedro Martínez Vizcaíno. Archivo de la Real Chancillería de Granada, pergamino 53.


Según los testigos, debía tener unos 30 años, su padre se llamó Juan Martínez de la Tova y su abuelo Pedro Ortiz de la Tova, de la casa solar de la Tova, donde residía. Siempre fueron tenidos por hidalgos notorios de sangre y no pagaron pechos, ni siquiera la alcabala. El litigante se había casado en Arcentales, pero tras enviudar se marchó a Alcaraz, donde había llegado hacía unos cinco años. Ya instalado en Alcaraz se volvió a casar con una viuda. Después se mudó a Villanueva, quizá por la cercanía a Montiel donde sabemos que trabajó en las obras del castillo, donde, por cierto, falleció.

Uno de los argumentos del concejo de Villanueva para no reconocerle el privilegio de exención de impuestos era la condición universal de hidalguía que gozaban todos los vascos por su naturaleza.  Los testigos de la probanza matizan que no alcanzaba la hidalguía a todos los vizcaínos, tan solo a los que sirvieron al rey en la guerra, puesto que había otras casas solares -haciendo referencia al caserío disperso de aquellos lugares- que eran pecheras porque nunca habían acudido a la batalla, tanto es así que, si alguno se va a vivir a esas casas, pagaría impuestos. Era, por tanto, una hidalguía que procedía del servicio de armas, compatible con los trabajos manuales, no como en Castilla donde al hidalgo se le presupone vivir de su hacienda, con ostentación de ocio y lujo, dedicarse a cargos políticos o a algunos oficios muy exclusivos en el ramo de las armas y las leyes.

EL escudo de Pedro Martínez Vizcaíno

Antes de entrar de lleno en el escudo, reflexionemos sobre el segundo apellido, ¿de dónde surge Vizcaíno si su padre era Martínez de la Tova, y su abuelo Ortiz de la Tova? Pues surge de la libertad y falta de normas en cuanto a la filiación en aquel siglo, pero, además, el gentilicio “vizcaíno” hace referencia al orgullo de procedencia. En la ejecutoria de hidalguía cuando los testigos hablan de la nobleza de la familia no se menciona el linaje, sino el solar porque este se identifica con la raíz, el lugar y la casa de donde descienden los integrantes de una familia. En este caso se trata del solar de la Tova, perteneciente desde el siglo XIII al señorío de Vizcaya. De ahí que se tome como apellido el gentilicio. Y los de Vizcaya, según los armoriales, traen en campo de plata, un roble de sinople, con un lobo prieto arrimado al tronco, linguado de gules (3). Roble y lobo se repiten en la mayoría de armas de los oriundos de aquel lugar, independientemente del apellido. Vicente Cadenas y Alfredo Basante de la Riva definen el escudo de los Vizcaíno así: “En campo de plata, un árbol de sínople arrancado, y dos lobos de sable lampasados de gules, pasantes y atravesados al tronco, puestos en palo, uno por delante, otro encima y por detrás”. El árbol hace referencia al roble de Guernika bajo cuya sombra tenían lugar las juntas generales más antiguas y el lobo o lobos por ser descendientes de los señores de Vizcaya. El lobo, lupus en latín, remite al conde don Lope Díaz, IV señor de Vizcaya, que fue el primero que usó un lobo negro en campo blanco por alusión a su nombre. Su hijo Sancho le sucedió como V señor de Vizcaya, ya con el apellido López, en alusión a “hijo de Lope“ (4).

Los lobos de los señores de Vizcaya


El escudo de la ejecutoria se puede definir como cortado y partido. En el primer cuartel tenemos en campo de sinople, un caballero armado de azur, montado sobre un caballo de plata, con las abreviaturas de Martínez Tova a ambos lados. Armas que harían referencia al carácter guerrero del linaje, que presenta una gran afinidad con el sello de don Diego López de Haro. El segundo cuartel muestra una torre de plata guardada por un lebrel atado a su puerta. El tercero es el que exhibe el origen del apellido Vizcaíno y enlaza con su simbología derivada de los emblemas y blasones del señorío de Vizcaya. Las huellas del árbol y los lobos atravesados son habituales en torres, palacios y caseríos de muchos lugares de Vizcaya.

Detalle del escudo de Martínez de la Tova. En el tercer cuartel tenemos el árbol y los lobos, en alusión al origen vizcaíno del hidalgo.


La huella de árbol y los lobos en Alcaraz y su comarca

El árbol y el lobo lo vemos en un escudo presente en una fachada gótica de la calle Bachiller Sabuco (antigua calle de las Torres), n.º 4. Pero, como tantas fachadas esta está descontextualizada porque el escudo no pertenece a las personas que la poseyeron. Buscando a los antiguos propietarios, nos remontamos al Catastro del marqués de la Ensenada en Alcaraz, realizado en 1752, y en él encontramos que su dueño era don Albertos Galdón, medía 16 x 16 varas, lindaba con el cementerio de la Trinidad y dicha calle. Don Albertos Saquero Galdón, tenía 54 años (este era su nombre completo) era notario eclesiástico del estado general y notario del número de la Audiencia eclesiástica de Alcaraz y administrador de los bienes de la Inquisición de Murcia, estaba casado con Marcela Bustamante Cabellos. Tenía un hijo, llamado don Gabriel Galdón Bustamante, que lo sustituía en las ausencias. Era un rico propietario que contaba con ocho casas en Alcaraz y dos en el campo (5). La casa fue vendida en 1838 por don Manuel Galdón (6).

Esta casa en el catastro de Ensenada, año 1752, pertenecía a don Albertos Galdón, pero la parte más artística de la fachada, la que incluye ventana, escudo y alfiz, es gótica, finales del siglo XV o principios del XVI, creemos que no es original de la casa. 


Escudo cuartelado, en el primer y cuarto cuartel, vemos un árbol y un lobo pasante, en el segundo y tercer cuartel, pese a las capas de cal que dificultan la visión, creemos que por delante del árbol la figura que encontramos es un león. 


A juzgar por el alfiz y la ventana gótica se puede datar a finales del siglo XV o principios del XVI. Una fotografía de Pedro Román realizada en el año 1924 nos permite comparar la evolución de la fachada y sus cambios. Un análisis de otros escudos cercanos a esta, y por ende, próximos a la parroquia de la Trinidad, nos hace sospechar que a principios del siglo XX se reubicaron varias fachadas y otros elementos procedentes de demoliciones. Una fotografía de Adolfo Palop tomada en el año 1956 nos muestra una alteración de varios elementos originales. La puerta de acceso fue sustituida por otra moderna desapareciendo el arco de medio punto bastante imperfecto, además, la apertura de una ventana en la parte baja provocó que el alfiz quebrado alrededor de la ventana fuera simplificado dejándolo recto en la parte izquierda y recortándolo en longitud.

Imagen de la casa tomada por Pedro Román en 1924


El aspecto de la casa es bastante irregular debido a todas las modificaciones que ha sufrido, en la actualidad su estado de abandono es patente. Cuenta con cuatro plantas siendo la primera y última muy pobres arquitectónicamente, de hecho, la última está fabricada con tapial, posiblemente cubrió la galería típica de las casas señoriales alcaraceñas. La tercera es más interesante porque su fachada es de piedra de sillería y sobre la puerta principal tenemos el escudo, deteriorado por las capas de cal que lo cubren, y una ventana gótica compuesta por arco conopial apoyado sobre columnillas que parten de un alféizar moldurado y adornado con una banda de flores en relieve; el vano está ligeramente abocinado y la arquivolta interna está adornada con una banda de cardinas talladas.

El escudo, que por su forma y sencillez puede datarse a finales del siglo XV o principios del XVI, presenta poca definición debido a las capas de cal acumuladas, aún así creemos percibirlo así:

Forma: cuadrilongo apuntado en la punta. Análisis: Cuartelado. 1º y 4º. Un árbol y un lobo pasante al pie del tronco. 2º. Un árbol y un león pasante al pie del tronco, surmontado de dos veneras una en cada cantón del jefe. 3º. Un árbol y un león pasante al pie del tronco.

En Viveros, plaza de la Constitución tenemos otro escudo muy desgastado que también presenta la figura del árbol y el lobo.

Escudo en Viveros, plaza de la Constitución, sobre la puerta principal y entre dos cornisas se encuentra un escudo muy desgastado que también muestra el árbol y el lobo. 


La ejecutoria de hidalguía

El documento se compone de doce hojas en pergamino escritas por ambas caras, está incompleto. La letra es gótica redonda como suele ser habitual en este tipo de diplomas de lujo. Creemos que la ejecutoria fue aportada como prueba para un pleito posterior por falsificación de hidalguía que llevó a cabo un vecino de Alcaraz, que decía ser nieto de Pedro Martínez Vizcaíno, y que consiguió por medio de pruebas falsas elaboradas con la prevaricación del alcalde ordinario de Villapalacios, Diego de Cardenosa,  que lo declararan como hidalgo con todos sus privilegios en Villanueva, El Bonillo y casi en Villapalacios, pero la proximidad a la muerte del alcalde ordinario provocó que este declarara la verdad por no cargar su conciencia con este delito el 2 de agosto de 1607.

La primera hoja es la que muestra una elaborada iconografía que comienza con la intitulación en letras capitales mayúsculas de Don Carlos, en recuadros que combinan rojo y azul con tinas que debieron ser doradas para las letras. A la izquierda, la imagen de la Anunciación con el simbolismo habitual, la Virgen de rodillas en posición orante, al fondo, un habitáculo con cortinaje, el espíritu santo, un ángel, y a los pies de todo el conjunto un jarrón con azucenas en alusión a la pureza de María. Esta hoja va orlada con flores, jarrones y roleos, todo del gusto renacentista.  En las hojas siguientes se volverá repetir la decoración en las letras iniciales capitales repitiendo colores rojo, azul y dorado. El documento se encuentra deteriorado por los bordes superiores.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

-            (1) Los canteros mencionados en: DE LA ROSA FERRER, I., “Pedro López de Chavarrieta, cantero e hidalgo”. En https://historiadelcorregimientodesanclemente.blogspot.com/2018/06/pedro-lopez-de-chavarrieta-cantero-e.html. Y PRETEL MARÍN, A. (2028): La plaza de Alcaraz cinco siglos de vida. Consorcio Cultural Albacete.

-            (2) Archivo de la Real Chancillería de Granada. Signaturas, la ejecutoria en pergamino 53. El pleito contra Miguel Martínez de la Tova, en 561-4. Digitalizado en: https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:3Q9M-CS2Y-T3K3-S?cat=565576&i=1968

-            (3) MOGROBEJO, E., A., I. Y G. de (2003). Diccionario hispanoamericano de heráldica, onomástica y genealogía. Bilbao: editorial Mogrobejo-Zabala. DE

-            (4) ARGOTE DE MOLINA, G. (1588): Nobleza de Andalucía. Jaén [reimpresión]: 1867.

-            (5)  GARCÍA GONZÁLEZ, F. (1998). La sierra de Alcaraz en el siglo XVIII. Población, familia y estructura agraria. Albacete: instituto de Estudios Albacetenses.

-            (6) Archivo Histórico Provincial de Albacete. Signatura 15.990.