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domingo, 8 de diciembre de 2024

LA IGLESIA DE SAN MIGUEL Y EL ESCUDO DE LOS VÁZQUEZ DE BUSTO

 

Iglesia de San Miguel y el escudo de los Vázquez de Busto

De las cinco iglesias con que contó Alcaraz tan sólo permanecen en pie la de la Trinidad -única abierta al culto- y la de San Miguel, que se clausuró por falta de feligreses y desde el 11 de mayo de 1991 fue desacralizada y cedida por el Obispado al Ayuntamiento por cien años para usos culturales. El tiempo en que estuvo cerrada se deterioró considerablemente por lo que fue sometida a una lenta e intermitente restauración desde 1980 a 1999.

Iglesia de San Miguel con la escalera que salva el desnivel. En el contrafuerte vemos el escudo de los Vázquez de Busto. Fotografía de Antonio Martínez en https://elrincondeantoniomartinez.es/iglesia-la-santisima-trinidad-alcaraz/

Según el padre Pareja se fundó catorce años después de conquistada Alcaraz, por lo tanto, en 1227, uniendo la antigua ermita de San Antón (que tradicionalmente se hallaba en los caminos principales) y una sala de armas mahometana. En 1330 servía de lugar de reunión para los caballeros de Alcaraz (1), quizá, en opinión de Sánchez Ferrer, por haber formado parte, en su origen, de las defensas como una iglesia-fortaleza típica de la época, función a la que deben corresponder las saeteras que aún se conservan y, seguramente, la torre (2). Pero es difícil saber si esas saeteras son de la primitiva iglesia fortaleza o fueron piedras reutilizadas en 1504 cuando se derribó esa pared para ensanchar la calle Mayor, ya que, según Aurelio Pretel (3), la calle era tan estrecha que entorpecía el paso de los carros, o bien, se acomodaron en la remodelación del siglo XVIII. Esta obra transformó totalmente su interior, tanto que borró las muchas capillas que existieron, salvo la minúscula del baptisterio -a la izquierda de la entrada- y la de San Antón o del Rosario de la que trataremos después. De las antiguas capillas sabemos que la poderosa familia Guerrero contó con una de ellas, al igual que los Fernández de Córdoba.

Saeteras en la pared de la calle Mayor. ¿Restos de la fortaleza? ¿Piedras reutilizadas?
Fotografía de googlemaps

La iglesia está edificada en la ladera del cerro y para compensar la inclinación del terreno y reducir el desmonte de tierra se levantó el pavimento sobre el nivel de la actual calle Mayor, un par de metros, desnivel que se salva con una escalera, aunque, hasta mitad del siglo XX se accedía a ella por la cuesta adosada a la casa frontera de la calle Mayor que sube hacia la calle Francisco Baíllo. El pequeño terraplén de la iglesia y la calle Mayor se salvaba con una acitara. En algunas fotografías antiguas se aprecia esta pared.

Fotografía tomada desde la subida a San Miguel, a la izquierda se observa la acitara que protegía el terraplén con la calle Mayor


¿QUÉ QUEDA DE TANTA ANTIGÜEDAD?

Lo más remoto que se conserva es la torre, pero, por su sencillez constructiva, no se puede encuadrar en una época concreta, puede ser del siglo XIII o del XVI. Sin embargo, la capilla de San Antón o del Rosario fue datada por José Sánchez Ferrer y por Luis Guillermo García-Saúco como de finales del siglo XV. Es, por tanto, de estilo gótico, además, es la más antigua de la provincia y la única con arquitectura gótica historiada.

La torre de San Miguel con cuatro cuerpos tiene sillares en los ángulos y sillarejo en el cuerpo. Cuenta con cuatro vanos con arcos de medio punto donde se instalaron las campanas. Tejado sencillo a cuatro aguas.


 el escudo HERÁLDICO DEL EXTERIOR E INTERIOR

Antes de subir a la iglesia encontramos en el contrafuerte de la pared de la esquina con la calle Mayor, un gran escudo que, dada la altura a la que está colocado, parece pequeño, pero mide 1,80 m. Al otro lado, en el interior de la iglesia, se encuentra la capilla de enterramiento con el mismo escudo exterior, pero más lujoso en cuanto a ejecución y decoración pues está soportado por dos tenantes, con figura de niños.


Escudo exterior, interior y armas de los Busto en un Armorial

Ambos escudos pertenecieron a Pedro Vázquez de Busto, combinando en el cuartelado las pertenecientes a ambas familias: las tres bandas azules en campo dorado por los Vázquez (cuartel 1º y 4º) y las de los Bustos: un águila con las alas extendidas, la una azul y la otra dorada en campo dorado y por orlas las ocho veneras doradas en campo colorado (1).

Los escudos se pintaban en colores y esmaltes para diferenciar las armas. Este de la portada debió presentar esta imagen. Recreación de la autora.


La información nos la ha proporcionado el expediente para ingreso en la Orden de San Juan de Melchor de Luna Vázquez del Busto Avilés y González de la Dueña, iniciado en 1567. Este expediente nos ilustra sobre la genealogía de este hidalgo por los cuatro costados de Alcaraz. Era hijo de Pedro de Avilés y de Luisa Vázquez de Busto. Abuelos paternos, el comendador Alonso Álvarez de Córdoba, caballero de la orden de Santiago, y Leonor de Avilés. Los abuelos maternos Pedro Vázquez de Busto, oficial de la Santa Inquisición, y Catalina González de la Dueña, quien contaba con capilla en San Miguel. Eran hidalgos notorios de sangre y miembros de la cofradía de San Salvador. Los testigos afirmaban haber visto las armas en sus reposteros, casas y capillas, pero pocos son los que se acuerdan o se han fijado en ellas para describirlas con exactitud. Es normal, los cuatro abuelos poseían blasones y las capillas se hallaban en las iglesias más antiguas como la de Santa María, San Pedro y San Ignacio. Pero la más importante era la capilla “muy principal” que los Vázquez del Busto tenían en San Miguel, con las mismas armas que los padres del pretendiente, el licenciado Avilés y doña Luisa de Busto, ostentaban cuando fundaron y dotaron otra en la iglesia de San Ignacio. Las armas de Pedro Vázquez de Busto se describen como tres bandas azules en campo dorado por los Vázquez y por los Bustos un águila con las alas tendidas la una azul y la otra dorada en campo dorado y por orlas las ocho veneras doradas en campo colorado.

La capilla y sobre el tímpano el escudo. Fotografía de https://elrincondeantoniomartinez.es/iglesia-la-santisima-trinidad-alcaraz/


Decían los Busto o Bustos (de las dos formas aparece el apellido) que descendían de los conquistadores de Alcaraz, es decir que debieron llegar a Alcaraz allá por el año 1213. Uno de sus miembros participó con don Pedro Manrique en la revuelta alcaraceña de 1471 para echar al alcaide, acólito de don Juan Pacheco, marqués de Villena. Enterado de la conspiración, este se apresuró a poner en marcha la represión capturando a los cabecillas que pertenecían a las más importantes familias: Royo, Alfaro y Bustos, los tres fueron degollados en la plaza de arriba (3). Morir por arma blanca era una prerrogativa de la nobleza.

Todos sabemos que el principal privilegio que gozaba este estamento era la exención de impuestos, pero, los privilegios jurídicos no eran menos importantes, ya que no podían ser apresados por deuda, ni podían recibir tormento, ni castigos deshonrosos como los azotes públicos y galeras y tampoco tenían que desdecirse, aunque dijeran palabras injuriosas. No se les podía embargar las armas, vestidos, caballo, lecho y casa. En caso de condenarlos a muerte, no podían ser ahorcados, sino decapitados, es decir, debían morir por medio de arma, habitualmente por el hacha, quizá reminiscencia del carácter guerrero del hidalgo o del propio apóstol Santiago, símbolo de la Reconquista, que murió decapitado (4). De hecho, uno de los descendientes de Juan de Busto, llamado Cebrián de Busto, alegó para justificar su hidalguía, en 1538, en la Chancillería de Granada que su abuelo había sido degollado en 1471.

LOS BUSTO EN EL BONILLO, LEZUZA, LA RODA…

Pero, como todos los hidalgos, los Bustos también traspasaron las fronteras de Alcaraz y se afincaron en Lezuza, La Roda, El Bonillo, Villanueva de Alcaraz (luego de la Fuente). Otros emigraron hacia lugares de La Mancha, como Villanueva de los Infantes, o, siguiendo sus carreras burocráticas, marcharon a Sevilla.  En el año 1629, uno de sus descendientes, Alonso de Bustos Bustamante (de 34 años y nacido en la capital hispalense) solicitó el hábito de la orden de Santiago. Era hijo del doctor Alonso de Bustos Bustamante, del Consejo de Su Majestad, alcalde de la Hermandad en Alcaraz, nieto de Alonso de Bustos y de Catalina Bustamante, él natural de Lezuza, pero vecino de Alcaraz, alcalde de la Mesta y regidor de esta ciudad, la abuela, por los Bustamante, pertenecía a uno de los siete linajes de Alcaraz, los más poderosos, cristianos viejos y prestigiosos, y bisnieto de Bartolomé de Bustos, natural de Lezuza, todos eran tenidos por hijosdalgo notorios de sangre. El pretendiente y su padre eran miembros de la cofradía de San Salvador de Alcaraz (1).

Uno de los testigos, natural de Lezuza, llamado Pedro Díaz Portal, dijo en el interrogatorio que conoció muy bien al dicho Alonso de Busto, regidor de la ciudad de Alcaraz y que sabe por ser público que fue natural de esta villa y como tal se oyó siempre nombrar y venir muchas veces a esta villa, y aunque no conoció al padre del dicho Alonso de Busto, oyó este testigo a sus padres que se llamó Bartholomé de Busto y que labró en el río de esa villa un molino que hoy tiene y se llama el molino de Bustos, y después fue de sus hijos y deudos y ansí tiene por cierto y fundada que fue natural de esta villa.

También existe en la toponimia, dentro del término de El Bonillo, una aldea llamada la casa de Bustos porque fue en este municipio donde residió Baltasar de Bustos, quien en 1568 entabló un pleito contra el concejo de El Bonillo porque no le reconocían su hidalguía. Este era hijo de Miguel de Bustos, natural de Alcaraz[1].

Bibliografía:

(1). Valero de la Rosa, Elvira (2021): Heráldica gentilicia de Alcaraz: biografía urbana. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

(2) SÁNCHEZ FERRER, José (1999): Iconografía marginal del gótico: la capilla funeraria de la iglesia de San Miguel de Alcaraz. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

(3) Pretel Marín, Aurelio:

-(1978): Una ciudad castellana en los siglos XIV y XV (Alcaraz 1300-1475). Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

-(1999): Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

(4). MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F. (2015): La nobleza en España: ideas, estructuras, historia. Madrid: Real Academia de la Historia. Boletín Oficial del Estado.



[1] https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:3Q9M-CS2L-NSJV-5?cat=565576&i=755

lunes, 16 de septiembre de 2024

 LOS AERÓDROMOS REPUBLICANOS DE ALCARAZ DURANTE LA GUERRA CIVIL 

 La primera cuestión es dilucidar si hubo uno o dos campos de aviación en el término municipal de Alcaraz. De uno de ellos no hay duda, es el que se halla en la carretera hacia Povedilla, a 5 km. de distancia de Alcaraz, entre el río Horcajo y el río Povedilla, muy cerca de esta población, en la finca que se denomina “la aviación”. 

El Archivo del Ejército del Aire conserva un plano de identificación del aeródromo con el número 8141 y un mapa detallado en la hoja número 814 a escala 1:50.000 de la situación del paraje, con señalización del campo en forma de rectángulo y medidas de 1.350 por 1.100 m. Es un plano que realizaron las tropas nacionales sobre la guía de carreteras Michelín porque una de las carencias del ejército de Franco era la cartografía. Las grandes agencias como el Instituto Geográfico, la Sección Cartográfica del Estado Mayor, y el archivo cartográfico del Ministerio de Obras Públicas, con sede en Madrid, quedaron bajo dominio republicano, en consecuencia, los militares golpistas se vieron privados inicialmente de recursos cartográficos esenciales. Por eso, el ejército sublevado tuvo que improvisar el servicio cartográfico, tan importante en una guerra, casi de la nada, de ahí que se recurriera a la guía comercial de carreteras Michelín, la única existente (1). 





 EL AERÓDROMO FANTASMA DE VIVEROS 

 Esta deficiencia en el servicio cartográfico debe ser la causa de que aparezca otro campo de aviación llamado “Viveros”, situado en término de Alcaraz, con plano y hoja informativa número 8141, el mismo número de identificación que tiene el anterior en las cercanías de Povedilla. Está realizado sobre las hojas 47 y 49 de la guía Michelín. Este campo aparece dibujado cerca del río Pinilla y de las salinas de su nombre. Un informe realizado en abril de 1938 por el agente secreto, Lyon, y enviado a sus jefes del SIMP (Servicio de Inteligencia de la Policía Militar creado por Franco) decía que, al pasar Viveros, en dirección a las Salinas de Pinilla, existía un aeródromo con hangares subterráneos y cuatro escuadrillas, debemos tener en cuenta que cada escuadrilla estaba compuesta por treinta aviones, luego, el total sería de 120 aparatos, cifra que consideramos ficticia, al igual que la existencia del propio campo (2). 



Y ello por varios motivos. En primer lugar, porque las coordenadas militares muestran una interrogación en la cuadrícula donde debería localizarse el aeródromo. Además, esas coordenadas no son correctas porque al estar a escala podemos localizar el terreno y este se corresponde con el paraje La Sabinica, cerca del Arroyo Hondo, próximo a la aldea de El Cepillo (Alcaraz). En segundo lugar, porque hemos reconocido el terreno de Viveros, próximo a las salinas de Pinilla, con personas locales buenas conocedoras del lugar y no hemos encontrado ningún vestigio, ni se tienen noticias orales en el pueblo de la existencia de ese aeródromo. Y en tercer lugar porque hemos cotejado la planimetría cartográfica catastral y los vuelos desde 1945 sin encontrar indicios. Por lo que pensamos que nunca existió. Creemos que se trata de una confusión (3). Además, como ya vimos, el número 8141 en el inventario del Ejército del Aire realizado por los nacionales el 1 de enero de 1939 corresponde al de Alcaraz. 

 ALCARAZ: UN AERÓDROMO ENTRE VIÑEDOS 

 El campo de aviación de Alcaraz fue construido con la categoría de eventual (4). Parece que nunca llegó a utilizarse. Según fuentes orales, tan sólo fue visto un avión en sus instalaciones, un aparato o “pava” (5), perteneciente al ejército de Franco, que aterrizó y se marchó una vez terminada la guerra civil. Por supuesto, que como en todos los casos, la llegada del avión fue un acontecimiento, y todavía se recuerda que todos los niños del pueblo cercano, Povedilla, fueron a contemplarlo entusiasmados.  

Para la preparación del terreno se arrancaron miles de viñedos, se dinamitaron encinas centenarias y se allanó el suelo. Permanecen algunos edificios y construcciones, como la «casa del aviador», que era una caseta de control de la pista de aterrizaje, y el refugio subterráneo con tres entradas o salidas que actualmente están cegadas. Del túnel principal partían brazos perpendiculares y contaba con poyos a modo de asientos. También contó con una torreta que se derribó hace años. En el cerro Collado de Povedilla, en la misma cima, había una caseta o garita para control del terreno circundante (6). 



Merece una mención especial la denominada «casa del aviador», que se conserva, aunque en condiciones precarias. Actualmente está invadida de palomas, cuenta con algunas ventanas, otras se han cegado. La de mayor tamaño miraba a la pista, orientada en dirección este-oeste para aprovechar los vientos más frecuentes de la zona. Esta caseta cuenta con elementos decorativos, como las pinturas en esténcil de techos y paredes, formadas por figuras geométricas en color almagre, que pensamos no pertenecen a la original construcción, sino que serían pintadas en época posterior, cuando se utilizaría como casa de recreo.






(1). Mapas y cartógrafos en la Guerra Civil española (1936-1939). Ministerio de Fomento, Madrid, 2013.
(2). CAMBRONERO CANO, M. (2017): Guerra Civl española. Aeródromos en las cercanías de El Robledo. En https://robledoayer.wordpress.com/2017/11/02/guerra-civil-espanola-aerodromos-en-las-cercanias-de-robledo/
(3). Ver la entrada en el blog: https://contandohistoriaselviravalero.blogspot.com/2024/07/la aviacion-en-el-ballestero.html
(4). Archivo del Ejército del Aire. Signatura A-2088
(5). Este era el nombre con el que era conocido el Heinkel He 46 de la Aviación nacional, un monoplano alemán diseñado en 1931 para realizar misiones de reconocimiento aéreo cercano y enlace. Información extraída de Wikipedia.

(6). Toda esta información oral nos la ha proporcionado David Garrido, natural de Povedilla, al que le agradecemos su ayuda.

domingo, 1 de septiembre de 2024

 

LA CALLE DE LAS BEATAS Y LAS ALFOMBRAS DE ALCARAZ

¿Por qué este título? Pues por la relación que varios documentos aislados nos ofrecen entre las beatas y las alfombras. De estas piezas se conoce su gran valor, se hallan en los mejores museos y colecciones del mundo. Sabemos que formaron parte de los ajuares de reinas y nobles. Pero ¿Quiénes realizaban estas obras?

Una de las sorpresas que contiene el padrón de alcabalas de 1561 es que aparece la calle de las Beatas, la segunda, es que existía un beaterio. El nombre la calle se debe a las mujeres que aparecen como una unidad productiva, así, leemos: «las beatas, nihil», es decir, nada, no se les cobra, pero aparecen en el padrón porque realizaban algún tipo de actividad económica susceptible de tributar[1].

Padrón de las alcabalas de 1561 donde figura el nombre de la calle de las beatas. Archivo General de Simancas


Estamos ante la existencia de un beaterio donde convivían mujeres que vivían del trabajo de sus manos, y que, pese a tener vocación, no habían ingresado en el convento, quizá debido a las dotes tan altas, porque dependiendo de la cuantía aportada, la posición de la religiosa oscilaba entre las de más alta condición: las monjas de velo negro, entre sus funciones figuraban: cantar en el coro, administrar el patrimonio e instruir a las novicias… les seguían las de velo blanco, de inferior categoría y destinadas a asistir a las superiores. Las dotes más altas que hemos visto en Alcaraz ascendían a 700 y 800 ducados en los siglos XVI y XVII.

Aparte de las beatas de la calle de su nombre, llama la atención el número tan elevado, en total, veintiuna mujeres, repartidas por todo el callejero seguían este tipo de vida. En Albacete, en 1563, la fecha más próxima a este padrón, y con una población similar, sólo hemos encontrado a tres beatas.

 

¿Por qué este número tan alto en Alcaraz? ¿De qué vivían las beatas?

Evidentemente la gran cantidad se debe a la vocación, estamos a mediados del siglo XVI, en pleno concilio de Trento. El destino de la mujer era el matrimonio, otra parte elegía o era ‘compelida’ a seguir la vida religiosa, una mínima parte elegían la soltería, porque las circunstancias sociales hacían que se necesitara la protección de un varón, padre, hermano o pariente, a quien se le hacía donación o herencia de bienes. Algunas elegían el beaterio como forma de vida, una vida muy próxima al monasterio, vestían hábito, cumplían el voto, pero no estaban sujetas a ninguna regla y no residían en convento, sino en reclusión, de ahí que también se las llamara ‘recogidas’, ‘emparedadas’ o ‘en continente’.

 Solían dedicarse a trabajos asistenciales y caritativos o bien, domésticos y manuales, realizados en la propia casa. Caso excepcional fue la educación de niñas como la beata Santa Juana de Lestonac, fundadora de la Compañía de María en Francia en 1607.

 El nombre de la calle

La calle ha mantenido su nombre en todos los callejeros que conocemos y era (y es) distinta a las Monjas, puesto que ambas aparecen en los padrones de épocas pasadas[2].


Dos vistas de la calle Beatas en la actualidad

El beaterio fue el origen del convento de franciscanas, o de La Magdalena, que nació de la vocación de una doncella, María Ruiz, quien acompañada de otras diez mujeres se retiraron a la vida espiritual, conviviendo en una casa que les donó el marqués de Villena en 1471, situada en la parte alta de Alcaraz, en el castillo, inmediata a la parroquia de Santa María. Poco después se convirtió en monasterio con sujeción a la Orden Tercera franciscana, pero sin clausura. El aumento de vocaciones hizo que aquella casa se quedase pequeña y se volviese a fundar en 1526 un nuevo convento en la parte baja de Alcaraz -donde todavía permanece-. En 1566 el papa Pio V ordenó que todas las religiosas terceras de cualquier Orden vivieran en clausura, hecho que contrarió a las monjas de Alcaraz que lucharon en todos los niveles judiciales y religiosos por continuar en la libertad que gozaban, aunque finalmente fueron obligadas a aceptar rejas y torno, es decir, la reclusión. Aunque las monjas de velo negro eran de las familias principales de Alcaraz, todas vivían en pobreza y penalidades, siendo ayudadas por las donaciones de familiares[3].

 La vida religiosa en Alcaraz en el siglo XVI

En el siglo XVI Alcaraz alcanzó el mayor número de conventos de toda su historia, siendo en su mayor parte masculinos, así tenemos tres, el de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, frente a dos femeninos, el de las dominicas del Sancti Spiritus y el de franciscanas de María Magdalena.

El número de conventos masculinos en España -y Alcaraz no fue una excepción- siempre fue superior a los femeninos. La causa no era la falta de vocaciones, sino la de las plazas. Se fundaron más conventos de frailes por varias causas, la primera, las donaciones para su creación, la segunda, su utilidad social. Para los municipios era más rentable el monacato masculino por su ayuda a los ministerios parroquiales, misiones, enseñanza… en cambio, las monjas vivían en clausura y no prestaban ayuda de ninguna clase al vecindario. Tampoco contaban con los recursos de los frailes: no podían salir a las calles a pedir limosnas, no podían predicar en Cuaresma, por ejemplo, ni recibían estipendios por las misas. Dependían de rentas, por lo general muy mal administradas, de limosnas y de las dotes de las nuevas ingresadas. Las puertas para cualquier varón que sintiera la llamada de la vocación, estaba abierta. Las mujeres en una gran proporción no podían hacer lo mismo. Por ello, muchas mujeres, ante la imposibilidad de ingresar en un convento por no disponer de una dote, formaban beaterios, llamados también, como dijimos, emparedamientos o recogimientos, congregaciones de doncellas y viudas que se recluían en una casa, obedecían al párroco y se mantenían del trabajo de sus manos o del producto de sus bienes[4].

 Las alfombreras: una profesión femenina

 En este padrón encontramos una inusual actividad laboral, a las tradicionales profesiones femeninas de panadera y hornera, hemos de sumar la de botonera, tabaquera, costurera, tres regateras (dedicadas a la venta al por menor), una tripera y una alfombrera, dato muy importante porque es la primera vez que encontramos a una mujer tributando por su profesión de alfombrera. Esta era típicamente femenina según consta en las actas del año 1618, en las que se acuerda bajar el remate de la renta de las alfombras porque en general la pagan «las mujeres honradas y recogidas». Estos calificativos, aparentemente aislados, nos permite relacionarlas con las beatas. De hecho, una de las monjas franciscanas de Alcaraz, Bernardina de Montemayor, se trasladó al convento de su orden de Villanueva de los Infantes, siendo el germen de la fundación de otros conventos de religiosas que se alimentaban del “trabajo de sus manos”, entre los que figurarían las alfombras, según dedujo José Sánchez Ferrer[5].

El citado autor menciona un acuerdo del concejo, de fecha 31 de Julio de 1548, en el que se pagan cinco ducados y cuarenta maravedís como salario a Francisco Mayor por una alfombra, que el concejo compró a las beatas, para enviarla al fiscal de uno de los pleitos pendientes en el Consejo Real. Esta tradición se mantuvo y las beatas siguieron manufacturándolas. Otro acuerdo municipal del primer cuarto del siglo, da cuenta de que las beatas tejían alfombras para vender y en una escritura de 1585, Ana de Yeste, beata, vecina de la ciudad, se obligaba a hacer al licenciado Juan de la Concha, juez de su Majestad en Alcaraz, una alfombra fina. Aparecen con claridad las artesanas en un documento de 1598 en el que Pedro de Titos Espejo y Antón Barba Cobo se obligan a pagar a las hijas de Lucas Padilla 44 ducados por dos alfombras[6].

El silencio del trabajo femenino siempre ha sido evidente. Los datos que presentamos son aislados, pero nos permiten ir dando cuerpo al trabajo de estas mujeres que por su condición no podían pertenecer a gremios, no contaban con veedores ni examinadores y dependían de los mercaderes para las transacciones comerciales. A partir de mediados del siglo XVII, según José Sánchez Ferrer, la manufactura de alfombras comienza el declive hasta que desaparece en el siglo XVIII.

En la actualidad se ha recuperado de forma artesanal por la alcaraceña Trinidad García, quien exhibe en un pequeño obrador junto al Ayuntamiento de Alcaraz, su habilidad en el tejido de las alfombras de nudo español, declaradas por la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha en 2023 como bien de interés cultural inmaterial.



 



[1] Archivo General de Simancas. Hacienda, legajo 35.

[2] Comparación con el callejero de 1768 donde aparece la calle de las Beatas y la de las Monjas. AMA, caja 380, 1.

[3] Fay Esteban Pérez de Pareja (1740): Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Facsímil. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses, 1997.

[4] Domínguez Ortíz, A. (1973): Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen. Istmo, Madrid. P. 321

[5] Fray Esteban Pareja Pérez de Pareja (1740): Historia de la fundación… y José Sánchez Ferrer (1986): Alfombras antiguas de la provincia de Albacete. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

[6] Pretel Marín, Aurelio (199): Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses