LOS AERÓDROMOS REPUBLICANOS DE ALCARAZ DURANTE LA GUERRA CIVIL
La primera cuestión es dilucidar si hubo uno o dos campos de aviación en el término municipal de Alcaraz. De uno de ellos no hay duda, es el que se halla en la carretera hacia Povedilla, a 5 km. de distancia de Alcaraz, entre el río Horcajo y el río Povedilla, muy cerca de esta población, en la finca que se denomina “la aviación”.
El Archivo del Ejército del Aire conserva un plano de identificación del aeródromo con el número 8141 y un mapa detallado en la hoja número 814 a escala 1:50.000 de la situación del paraje, con señalización del campo en forma de rectángulo y medidas de 1.350 por 1.100 m. Es un plano que realizaron las tropas nacionales sobre la guía de carreteras Michelín porque una de las carencias del ejército de Franco era la cartografía. Las grandes agencias como el Instituto Geográfico, la Sección Cartográfica del Estado Mayor, y el archivo cartográfico del Ministerio de Obras Públicas, con sede en Madrid, quedaron bajo dominio republicano, en consecuencia, los militares golpistas se vieron privados inicialmente de recursos cartográficos esenciales. Por eso, el ejército sublevado tuvo que improvisar el servicio cartográfico, tan importante en una guerra, casi de la nada, de ahí que se recurriera a la guía comercial de carreteras Michelín, la única existente (1).
EL AERÓDROMO FANTASMA DE VIVEROS
Esta deficiencia en el servicio cartográfico debe ser la causa de que aparezca otro campo de aviación llamado “Viveros”, situado en término de Alcaraz, con plano y hoja informativa número 8141, el mismo número de identificación que tiene el anterior en las cercanías de Povedilla. Está realizado sobre las hojas 47 y 49 de la guía Michelín. Este campo aparece dibujado cerca del río Pinilla y de las salinas de su nombre. Un informe realizado en abril de 1938 por el agente secreto, Lyon, y enviado a sus jefes del SIMP (Servicio de Inteligencia de la Policía Militar creado por Franco) decía que, al pasar Viveros, en dirección a las Salinas de Pinilla, existía un aeródromo con hangares subterráneos y cuatro escuadrillas, debemos tener en cuenta que cada escuadrilla estaba compuesta por treinta aviones, luego, el total sería de 120 aparatos, cifra que consideramos ficticia, al igual que la existencia del propio campo (2).
Y ello por varios motivos. En primer lugar, porque las coordenadas militares muestran una interrogación en la cuadrícula donde debería localizarse el aeródromo. Además, esas coordenadas no son correctas porque al estar a escala podemos localizar el terreno y este se corresponde con el paraje La Sabinica, cerca del Arroyo Hondo, próximo a la aldea de El Cepillo (Alcaraz). En segundo lugar, porque hemos reconocido el terreno de Viveros, próximo a las salinas de Pinilla, con personas locales buenas conocedoras del lugar y no hemos encontrado ningún vestigio, ni se tienen noticias orales en el pueblo de la existencia de ese aeródromo. Y en tercer lugar porque hemos cotejado la planimetría cartográfica catastral y los vuelos desde 1945 sin encontrar indicios. Por lo que pensamos que nunca existió. Creemos que se trata de una confusión (3). Además, como ya vimos, el número 8141 en el inventario del Ejército del Aire realizado por los nacionales el 1 de enero de 1939 corresponde al de Alcaraz.
ALCARAZ: UN AERÓDROMO ENTRE VIÑEDOS
El campo de aviación de Alcaraz fue construido con la categoría de eventual (4). Parece que nunca llegó a utilizarse. Según fuentes orales, tan sólo fue visto un avión en sus instalaciones, un aparato o “pava” (5), perteneciente al ejército de Franco, que aterrizó y se marchó una vez terminada la guerra civil. Por supuesto, que como en todos los casos, la llegada del avión fue un acontecimiento, y todavía se recuerda que todos los niños del pueblo cercano, Povedilla, fueron a contemplarlo entusiasmados.
Para la preparación del terreno se arrancaron miles de viñedos, se dinamitaron encinas centenarias y se allanó el suelo. Permanecen algunos edificios y construcciones, como la «casa del aviador», que era una caseta de control de la pista de aterrizaje, y el refugio subterráneo con tres entradas o salidas que actualmente están cegadas. Del túnel principal partían brazos perpendiculares y contaba con poyos a modo de asientos. También contó con una torreta que se derribó hace años. En el cerro Collado de Povedilla, en la misma cima, había una caseta o garita para control del terreno circundante (6).
Merece una mención especial la denominada «casa del aviador», que se conserva, aunque en condiciones precarias. Actualmente está invadida de palomas, cuenta con algunas ventanas, otras se han cegado. La de mayor tamaño miraba a la pista, orientada en dirección este-oeste para aprovechar los vientos más frecuentes de la zona. Esta caseta cuenta con elementos decorativos, como las pinturas en esténcil de techos y paredes, formadas por figuras geométricas en color almagre, que pensamos no pertenecen a la original construcción, sino que serían pintadas en época posterior, cuando se utilizaría como casa de recreo.







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