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miércoles, 12 de agosto de 2026

 

Inventario y análisis de las campanas de la iglesia de El Ballestero

Cinco campanas, cinco momentos de la historia de El Ballestero: una pieza que podría remontarse al siglo XV, otra de 1636, otra de 1758, otra de 1799 y la más reciente, de 1945. Todas siguen formando parte de la memoria de la iglesia y de la localidad.    

La torre de la iglesia de El Ballestero que acoge las campanas es relativamente moderna. En el exterior de esta consta la fecha de su construcción (1770); dividiendo los números, se observa la parrilla de San Lorenzo, santo a cuya advocación pertenece la iglesia. 

El conjunto del campanario consta de cinco campanas labradas en bronce, de distinto tamaño, todas en funcionamiento y electrificadas.

Comenzaremos por el lado este, ya que alberga las dos de menor tamaño. Una de ellas, la más antigua —de la que ya hemos comentado su singularidad—, creemos que debería retirarse de la torre, conservarse en un lugar mejor acondicionado e incoarse un expediente para declararla Bien Mueble de Interés Cultural, pues debe de ser de las más antiguas de la provincia.

Cuerpo de la torre, lado sur. Sobre la ventana la fecha de 1770 y la parrilla, atributo de San 
Lorenzo

          


Campanas pequeñas en el lado este. La inferior corresponde a San Miguel. En detalle al lado

 Campana n.º 1. San Miguel
Es la única que no cuenta con la fecha de su fundición, si bien, como hemos comentado, se puede datar en el siglo XV. El análisis estilístico lo podemos definir así: en sus caras laterales lleva dos imágenes grabadas con un gran realismo y detalle de trazos. La inscripción que recorre la campana está escrita en letra gótica libraria y reza lo siguiente: “Ave maría gracia plena dominus tecum”. Es de destacar que la frase está escrita en latín, salvo la palabra ‘gracia’ que debería ser ‘gratia’, una confusión propia de quien utiliza el castellano. También destaca un rasgo arcaizante como es la utilización de ‘v’ -con el trazo izquierdo largo que se asemeja a la ‘b’- por ‘u’, por ejemplo, ‘dominvs’ y ‘tecvm’. Esta frase responde a la salutación angélica y se completa con dos cruces pequeñas y otra del calvario.
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Imagen de San Miguel con atributos de guerrero, armadura, lanza y escudo. En la parte superior aparece la inscripción


     Bajo la inscripción, llama la atención la imagen de San Miguel por el detalle y la precisión de sus trazos. San Miguel aparece enmarcado por un dosel y es presentado como un guerrero alado con armadura, escudo y lanza, bajo sus pies, una serpiente derrotada. Se distingue perfectamente su rostro, cabello y diadema en la que figura un acrónimo de su nombre M, una cruz, y las letras VL (Miguel). Las alas son de gran tamaño y están surcadas por finos nervios.
  En la cara posterior aparecen enmarcados por un dosel, los Arma Christi, que son los instrumentos asociados a la Pasión de Cristo. La imagen central de Jesús es cercana y realista. Así, lo vemos con el rostro serio, el torso desnudo y las manos cruzadas, mostrando su vulnerabilidad. Alrededor de la cabeza destaca una aureola donde deberían figurar las tres potencias de la divinidad y a su alrededor los objetos del martirio, la cruz y la corona de espinas. A la derecha, los dados, un clavo, el gallo que cantó tres veces, mientras San Pedro negaba a Jesús, y otro elemento borroso debido a la corrosión del metal. En la parte izquierda se distinguen varios clavos, la linterna, las tenazas y la lanza de Longinos. En la parte inferior, unos rectángulos con finas líneas cruzadas definen y terminan la figura.       



En el lado opuesto, Arma Christi

                   Campana n.º 2. Cruz con pedestal

      Sobre la campana de San Miguel tenemos otra que exhibe esta inscripción: “IHS marIa I ioseph ANO DE MDCCLVIII” (año de 1758). En su cara frontal lleva grabada una gran cruz sobre un pie, base o peana, con escalones (se trata de la cruz del Calvario).

Campana superior del lado este con el grabado de la cruz y sobre este la inscripción. Año de 1758


                   Campana n.º 3. Virgen de la Encarnación

       En la cara sur tenemos la campana más moderna y de mayor tamaño, En su frontal se lee su dedicatoria: “Nuestra Señora de la Encarnación BALLESTERO 1945”. Al lado un sello con una cartela que dice: “Fundición de Manuel Roses Vidal hijo de M. Roses Santos Valencia”. En el lado opuesto figura el anagrama de María. Como adornos presenta festones con guirnaldas en el cuerpo central superior y en el inferior dos grecas.

Campana situada al sur con la dedicatoria a la Virgen de la Encarnación y la fecha de 1945


                   Campana n.º 4. San Lorenzo

        En la cara oeste, una campana en cuyo frontal tenemos una cartela con una inscripción con el siguiente texto: “Siendo cura don Manuel Aranos Carrascosa y Palomar me hizo Sevastian de los Henageros”. En la orla superior, en latín, “Sancti Laurentie El año de MDCCIC” (año de 1799). En la cara posterior dos imágenes iconográficas, una representa a un monje con palma de mártir y cruz patriarcal y en el lado opuesto un obispo con báculo, bastón y mitra. En el centro la cruz del calvario y los cuatro clavos del martirio.


Campana oeste con la inscripción frontal conmemorando su fundición siendo cura don Manuel Aranos. Año 1799. En la imagen inferior, una vista posterior con las imágenes del fraile y obispo



Montaje con las imágenes posteriores del monje y el obispo en la campana del lado oeste


                   Campana n.º 5. San Lorenzo

            En la cara norte, una campana con un grabado frontal de una parrilla, símbolo del martirio de San Lorenzo, a quien está dedicada su inscripción: “San Lorencio ora pro nobis 1636”. Estilísticamente podemos destacar la separación entre letras y números con formas romboidales. Las letras de "San Lorencio" están insertas en cuadrado decorado con figuras vegetales.

Campana en el lado norte con la parrilla de San Lorenzo. Año de 1636


            En resumen, dos dedicadas al patrón de la iglesia, San Lorenzo, otra a la patrona de la población, la Virgen de la Encarnación, y dos pequeñas, una de ellas con la imagen de San Miguel y la otra con la Cruz del Calvario. Sus fechas: siglo XV, 1636, 1758, 1799 y 1945. Las pequeñas podrían ser las procedentes de Susaña. La que cuenta con la imagen de San Miguel, puede ser a la que se refería el cura don Lorenzo Carrascosa en 1782, y, la de la cruz, la ganada en el concurso de jota en el último tercio del siglo XIX.

 LAS CAMPANAS, SU HISTORIA, SIGNIFICADO…

Una campana es algo más que un objeto fundido en metal. Hoy en día, las campanas nos pasan desapercibidas, apenas las oímos entre el ruido del ajetreo cotidiano. Pero no siempre fue así. No hace tantos años las campanas sonaban en acontecimientos civiles y religiosos. Antes de que existieran los ayuntamientos, los vecinos o regidores eran convocados a “campana tañida” en el pórtico de la iglesia. En caso de tormentas se creía que el repiqueteo alejaría las nubes y con ellas la amenaza de rayos, granizo… El sonido de las campanas orientaba a los campesinos y viajeros cuando la nieve los sorprendía en el campo y borraba el rastro del camino, era el toque de “perdido”, el de “arrebato” urgía a la ayuda en un incendio, y, por supuesto, las horas. El reloj municipal frecuentemente estuvo en la torre de la iglesia, como fue el caso de El Ballestero, la calle que pasaba frente a ella se llamaba “del reloj”, cambiado a mitad del siglo XX por calle de don Francisco Garví…

Más importantes que estos usos civiles eran los religiosos. Los toques de las campanas eran todo un arte que necesitaba de profesionales, los campaneros o sacristanes. Todas las convocatorias a servicios religiosos tenían sonidos particulares: “toque de difuntos”, “toque de gloria”, “toque de prima”, “toque de misa mayor”, “toque de rosario”... Cada campana tenía una función, por eso eran conocidas por sus nombres por todos los vecinos.

Con estas notas damos por terminado este trabajo de campo, cuyo propósito inicial era inventariar las campanas de la iglesia de El Ballestero. Sin embargo, el inventario ha permitido algo más que reunir fechas, inscripciones y características: acercarnos a la historia de estas piezas y, a través de ellas, a la propia historia de la localidad.

            Cada campana conserva una parte de esa memoria: nombres, advocaciones, fechas, símbolos y huellas de las comunidades que las encargaron, escucharon y conservaron a lo largo de los siglos. Cinco campanas, cinco siglos de historia que todavía hoy forman parte del paisaje y de la memoria de El Ballestero.

             Este trabajo queda abierto a nuevas aportaciones y, sobre todo, a la consulta de documentación histórica que permita completar aquello que las propias campanas todavía no pueden contarnos.

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