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miércoles, 16 de abril de 2025

LA CASA DE LOS GALDONES (ALCARAZ)

 

  

La casa de los Galdones en la calle Bachiller Sabuco



 
El dato más antiguo de esta casa es el que nos ofrece el Catastro del marqués de la Ensenada (1752), en el que aparece como propiedad de don Albertos Galdón, medía 16 x 16 varas, lindaba con el cementerio de la Trinidad y la calle de las Torres. Don Albertos Saquero Galdón tenía 54 años (este era su nombre completo) era notario eclesiástico, del estado general, notario del número de la Audiencia eclesiástica de Alcaraz y administrador de los bienes de la Inquisición de Murcia, estaba casado con Marcela Bustamante Cabellos. Tenía un hijo, llamado don Gabriel Galdón Bustamante, que lo sustituía en las ausencias[1]. 
Era un rico propietario que contaba con ocho casas en Alcaraz y dos en el campo. La casa que nos ocupa fue vendida en 1838 por don Manuel Galdón[2]. 

Árbol genealógico de los Galdón (AHPAB. Signatura 19008-2)

    Sin embargo, en 1854 un expediente judicial del archivo municipal nos dice que había sido embargada a los herederos de Manuel Galdón Coca, y vivían en ella varias familias, algunas por disposición judicial. En el piso alto, lo hacían Encarnación Galdón y Francisco Martínez Curtidor. En ese momento, según el informe que hace el maestro de obras Marcelino Román, amenazaba ruina con peligro para los habitantes y los viandantes que pasaban por el callejón que da paso a la iglesia de la Trinidad y casa del curato. Los gastos de reparación se repartían de la siguiente forma: una tercera parte la sufragaría Francisco Martínez, y otra se pagaría con el alquiler del piso intermedio en el que vivía por disposición del Juzgado, don Juan Merlo. A Encarnación Galdón se le declaraba insolvente por la indigencia en que vivía. 

EL ESCUDO Y LA FACHADA

    El escudo no puede pertenecer a don Albertos Saquero Galdón, porque él mismo se declara del estado general, no era hidalgo, ni noble, por lo que carecía de blasón. Quizás fuera colocado en la fachada en alguna de las reformas posteriores del siglo XIX. El alfiz que enmarca parte de la fachada, el escudo y la ventana gótica se pueden datar a finales del siglo XV. Una fotografía de Pedro Román realizada en el año 1924 nos muestra la evolución de esta antigua casa, que sufrió una remodelación en el año 1956 en la que se alteraron varios elementos. La puerta de acceso fue sustituida desapareciendo el arco conopial del mismo estilo que el de la ventana superior y el alfiz quebrado alrededor de la ventana fue simplificado dejándolo recto en la parte izquierda y recortado en el largo con el fin de abrir una ventana en la parte baja 



La casa en una reforma alrededor de 1970



A la izquierda, imagen actual, a la derecha tenemos una fotografía de Pedro Román de principios del siglo XX. Ambas imágenes nos permiten apreciar las reformas y transformaciones de la casa.


Escudo cuartelado con figuras de árboles atravesados por lobos. Por la sencillez de la forma puede datarse a finales del siglo XV.


            El escudo presenta mal estado de conservación. Las sucesivas capas de cal ocultan parcialmente las figuras talladas. Pese a ello, podemos observar que se divide en cuatro cuarteles y presenta la particularidad de que todos ellos se componen de árboles atravesados por animales, en el primero y cuarto parecen ser lobos -que es el animal que más a menudo va asociado al árbol- y, en el segundo y tercero leones por el dibujo en espiral de la cola. El segundo cuartel incorpora una venera en cada cantón del jefe. La figura del lobo y el árbol es típica de la heráldica vasca y navarra.



[1] AHPAB. Catastro de Ensenada. Signatura 3.167. Libro del personal. Estado secular. Signatura 4.621, 16. Testamento y bienes para instituir un patronato y becas para estudiantes del que fue agraciado Gabriel Sánchez Saquero Galdón en 1741. En 1854, (obras 350 y 351) expediente de ruina de la casa conocida como de los Galdones con informe del maestro alarife. Casa que se embarga a los herederos de Manuel Galdón Coca.

[2] AHPAB. Signatura 15.990.


miércoles, 2 de abril de 2025

EL ESCUDO DE LA CASA DE LA MARQUESA EN ALBACETE

 

El escudo de la casa de la marquesa en Albacete

Cuando se menciona «la casa de la marquesa» en Albacete, todo el mundo la identifica con Margarita Ruiz de Lihory, célebre por el macabro caso de la mano cortada. Ella fue la última propietaria de un enorme caserón (que conocemos por la fotografía de A. Mateos en su obra Del Albacete Antiguo), desaparecido hacia 1968. La personalidad excéntrica de la marquesa ha provocado que, pese a ser uno de los personajes más famosos de Albacete, pocas personas sepan cual es su conexión con nuestra ciudad. Y, sin embargo, el escudo de la casona que se encuentra en el Museo de Albacete, nos muestra -mediante el lenguaje de la heráldica- quienes fueron sus propietarios. Por si quedara alguna duda, la documentación del Archivo Histórico nos asegura con rotundidad que perteneció en origen a don Juan Salvador de la Bastida Zorrilla, abogado de los Reales Consejos, regidor y familiar del Santo Oficio, natural de San Clemente, pero avecindado en Albacete, quien, en el año 1780, presentó en el ayuntamiento una certificación sobre su hidalguía (obtenida en 1778) para eximirse de pagar impuestos y gozar de los privilegios que correspondían a su estado noble. Esta certificación elaborada por el cronista y rey de armas incluía una descripción detallada del escudo, junto a unas pruebas genealógicas que retraían la ascendencia al siglo XVI.

Izquierda, fotografía anterior a 1968 antes de la demolición de la casa de la marquesa, sobre la puerta descansa el escudo. A la derecha, el edificio actual en la calle Mayor.


¿Quién era la marquesa?

Margarita Ruíz de Lihory y Resino (1889-1968) nunca exhibió este escudo albacetense, al fin y al cabo, la hidalguía de los de La Bastida representaba el escalón más bajo de la nobleza y ella podía regocijarse -y lo hacía- de pertenecer a la aristocracia titulada puesto que en su familia recaían un marquesado, Villasante, un condado, del Val del Águila, y una baronía, la de Alcalalí, distinciones que heredó su hermana mayor, aunque ella, ilegítimamente, usara los títulos de marquesa y baronesa.



La familia que la conectaba con Albacete era su propia madre, Soledad Resino Labastida, casada con José María Ruiz de Lihory y Pardines, barón de Alcalalí, y su abuela, Micaela La Bastida y Teijeiro, hija esta última de José de la Bastida y Bustamante, que casó en 1838 con Josefa Teijeiro y Tapia, hija del II marqués de Villasante y de la V condesa de Val del Águila, Juan de Tapia y Meléndez, que fue quien pasó los títulos a Soledad, madre de la marquesa. A su vez, José de la Bastida Bustamante era hijo de Juan y Josefa, y este de Juan Salvador de la Bastida Zorrilla, natural de San Clemente, el que se asentó en Albacete y presentó la ejecutoria de hidalguía en el Ayuntamiento en 1780. El expediente que se encuentra en el libro de actas de 1780 (signatura 93/4) se remonta hasta el sexto abuelo quien también había obtenido ejecutoria en 1572.

La personalidad arrolladora de la marquesa, que se presenta como abogada, periodista, espía, pintora, feminista, etc., y su pertenencia a la nobleza provocó estupor en la sociedad de la época. El caso de la mutilación del cadáver de su hija por sus propias manos, la denuncia de su hijo, su arresto, ingreso en un psiquiátrico y posterior juicio, copó las páginas de sucesos de toda la prensa del país, más habituadas a personajes de baja extracción que a carismáticos aristócratas. El caso de “la mano cortada” fue seguido por la prensa sensacionalista de los años cincuenta del pasado siglo en todo el país; incluso, un periódico local, Crónica, lo reabrió en 1995 con notable éxito editorial.

La casa y el escudo

La casa familiar de la calle Mayor, n.º 58, fue demolida hacia 1968, era un edificio que ocupaba parte de la manzana (medía más de mil metros cuadrados), tenía su entrada principal por la calle Mayor, y otra secundaria, con jardín, por el callejón de San José. Fue construida en el último cuarto del siglo XVIII y podemos decir que no presentaba nada de interés artístico, salvo el escudo familiar que fue rescatado de la demolición y se encuentra en el Museo de Albacete. Podemos describirlo como un escudo barroco, correspondiente al último tercio del siglo XVIII, que mide 133 x 83 cm. Consta de seis particiones y se aprecian restos de policromía. Se timbra con yelmo de hidalgo con penacho de plumas. A su alrededor se decora con rocalla y roleos.

Escudo del linaje de La Bastida procedente de la casa de la marquesa conservado en el Museo de Albacete


Según el certificado del rey de armas de 1780, el primer cuartel pertenece a La Bastida y lo describe así: «sobre verde, una banda de plata en bocas de dragantes, segundo, partido sobre campo de plata un león Pardo. Orlado todo de azul con cinco flores de lis de oro. Es igualmente proveniente nuestra parte interesada de la familia de Zorrilla cuya antigüedad es inmemorial y se compone de un escudo de oro con roble verde al que están empinadas dos zorras negras. Por Alarcón, un escudo rojo con cruz hueca floreteada de oro de hechura de la de Calatrava, con orla azul con ochos sautores de oro, y, por Martínez, partido en faja, primero, sobre campo rojo una torre de plata con dos leones rampantes colocada dicha torre sobre unas rocas, estas puestas sobre aguas azules y blancas y en lo bajo sobre oro una banda roja».

Tan solo hemos de explicar que el cuartel que corresponde a La Bastida ocupa varios campos, al primer cuartel donde vemos la banda engolada de dragantes, sigue el león y este arrastra la bastida representada por el castillo del que sale un brazo armado. El de Zorrilla responde a lo que se denomina escudo parlante, el de Alarcón es muy conocido y el de Martínez, cortado, ocupa los dos últimos cuarteles.


Bibliografía y fuentes:

- Cándido Polo: Sangre azul. Vida y delirio de Margarita Ruiz de Lihory. Universidad de Valencia, 2010.

- Mateos, Alberto: Del Albacete antiguo. Diputación, 1981

- Documentación del Archivo Histórico Provincial de Albacete