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lunes, 16 de septiembre de 2024

 LOS AERÓDROMOS REPUBLICANOS DE ALCARAZ DURANTE LA GUERRA CIVIL 

 La primera cuestión es dilucidar si hubo uno o dos campos de aviación en el término municipal de Alcaraz. De uno de ellos no hay duda, es el que se halla en la carretera hacia Povedilla, a 5 km. de distancia de Alcaraz, entre el río Horcajo y el río Povedilla, muy cerca de esta población, en la finca que se denomina “la aviación”. 

El Archivo del Ejército del Aire conserva un plano de identificación del aeródromo con el número 8141 y un mapa detallado en la hoja número 814 a escala 1:50.000 de la situación del paraje, con señalización del campo en forma de rectángulo y medidas de 1.350 por 1.100 m. Es un plano que realizaron las tropas nacionales sobre la guía de carreteras Michelín porque una de las carencias del ejército de Franco era la cartografía. Las grandes agencias como el Instituto Geográfico, la Sección Cartográfica del Estado Mayor, y el archivo cartográfico del Ministerio de Obras Públicas, con sede en Madrid, quedaron bajo dominio republicano, en consecuencia, los militares golpistas se vieron privados inicialmente de recursos cartográficos esenciales. Por eso, el ejército sublevado tuvo que improvisar el servicio cartográfico, tan importante en una guerra, casi de la nada, de ahí que se recurriera a la guía comercial de carreteras Michelín, la única existente (1). 





 EL AERÓDROMO FANTASMA DE VIVEROS 

 Esta deficiencia en el servicio cartográfico debe ser la causa de que aparezca otro campo de aviación llamado “Viveros”, situado en término de Alcaraz, con plano y hoja informativa número 8141, el mismo número de identificación que tiene el anterior en las cercanías de Povedilla. Está realizado sobre las hojas 47 y 49 de la guía Michelín. Este campo aparece dibujado cerca del río Pinilla y de las salinas de su nombre. Un informe realizado en abril de 1938 por el agente secreto, Lyon, y enviado a sus jefes del SIMP (Servicio de Inteligencia de la Policía Militar creado por Franco) decía que, al pasar Viveros, en dirección a las Salinas de Pinilla, existía un aeródromo con hangares subterráneos y cuatro escuadrillas, debemos tener en cuenta que cada escuadrilla estaba compuesta por treinta aviones, luego, el total sería de 120 aparatos, cifra que consideramos ficticia, al igual que la existencia del propio campo (2). 



Y ello por varios motivos. En primer lugar, porque las coordenadas militares muestran una interrogación en la cuadrícula donde debería localizarse el aeródromo. Además, esas coordenadas no son correctas porque al estar a escala podemos localizar el terreno y este se corresponde con el paraje La Sabinica, cerca del Arroyo Hondo, próximo a la aldea de El Cepillo (Alcaraz). En segundo lugar, porque hemos reconocido el terreno de Viveros, próximo a las salinas de Pinilla, con personas locales buenas conocedoras del lugar y no hemos encontrado ningún vestigio, ni se tienen noticias orales en el pueblo de la existencia de ese aeródromo. Y en tercer lugar porque hemos cotejado la planimetría cartográfica catastral y los vuelos desde 1945 sin encontrar indicios. Por lo que pensamos que nunca existió. Creemos que se trata de una confusión (3). Además, como ya vimos, el número 8141 en el inventario del Ejército del Aire realizado por los nacionales el 1 de enero de 1939 corresponde al de Alcaraz. 

 ALCARAZ: UN AERÓDROMO ENTRE VIÑEDOS 

 El campo de aviación de Alcaraz fue construido con la categoría de eventual (4). Parece que nunca llegó a utilizarse. Según fuentes orales, tan sólo fue visto un avión en sus instalaciones, un aparato o “pava” (5), perteneciente al ejército de Franco, que aterrizó y se marchó una vez terminada la guerra civil. Por supuesto, que como en todos los casos, la llegada del avión fue un acontecimiento, y todavía se recuerda que todos los niños del pueblo cercano, Povedilla, fueron a contemplarlo entusiasmados.  

Para la preparación del terreno se arrancaron miles de viñedos, se dinamitaron encinas centenarias y se allanó el suelo. Permanecen algunos edificios y construcciones, como la «casa del aviador», que era una caseta de control de la pista de aterrizaje, y el refugio subterráneo con tres entradas o salidas que actualmente están cegadas. Del túnel principal partían brazos perpendiculares y contaba con poyos a modo de asientos. También contó con una torreta que se derribó hace años. En el cerro Collado de Povedilla, en la misma cima, había una caseta o garita para control del terreno circundante (6). 



Merece una mención especial la denominada «casa del aviador», que se conserva, aunque en condiciones precarias. Actualmente está invadida de palomas, cuenta con algunas ventanas, otras se han cegado. La de mayor tamaño miraba a la pista, orientada en dirección este-oeste para aprovechar los vientos más frecuentes de la zona. Esta caseta cuenta con elementos decorativos, como las pinturas en esténcil de techos y paredes, formadas por figuras geométricas en color almagre, que pensamos no pertenecen a la original construcción, sino que serían pintadas en época posterior, cuando se utilizaría como casa de recreo.






(1). Mapas y cartógrafos en la Guerra Civil española (1936-1939). Ministerio de Fomento, Madrid, 2013.
(2). CAMBRONERO CANO, M. (2017): Guerra Civl española. Aeródromos en las cercanías de El Robledo. En https://robledoayer.wordpress.com/2017/11/02/guerra-civil-espanola-aerodromos-en-las-cercanias-de-robledo/
(3). Ver la entrada en el blog: https://contandohistoriaselviravalero.blogspot.com/2024/07/la aviacion-en-el-ballestero.html
(4). Archivo del Ejército del Aire. Signatura A-2088
(5). Este era el nombre con el que era conocido el Heinkel He 46 de la Aviación nacional, un monoplano alemán diseñado en 1931 para realizar misiones de reconocimiento aéreo cercano y enlace. Información extraída de Wikipedia.

(6). Toda esta información oral nos la ha proporcionado David Garrido, natural de Povedilla, al que le agradecemos su ayuda.

domingo, 1 de septiembre de 2024

 

LA CALLE DE LAS BEATAS Y LAS ALFOMBRAS DE ALCARAZ

¿Por qué este título? Pues por la relación que varios documentos aislados nos ofrecen entre las beatas y las alfombras. De estas piezas se conoce su gran valor, se hallan en los mejores museos y colecciones del mundo. Sabemos que formaron parte de los ajuares de reinas y nobles. Pero ¿Quiénes realizaban estas obras?

Una de las sorpresas que contiene el padrón de alcabalas de 1561 es que aparece la calle de las Beatas, la segunda, es que existía un beaterio. El nombre la calle se debe a las mujeres que aparecen como una unidad productiva, así, leemos: «las beatas, nihil», es decir, nada, no se les cobra, pero aparecen en el padrón porque realizaban algún tipo de actividad económica susceptible de tributar[1].

Padrón de las alcabalas de 1561 donde figura el nombre de la calle de las beatas. Archivo General de Simancas


Estamos ante la existencia de un beaterio donde convivían mujeres que vivían del trabajo de sus manos, y que, pese a tener vocación, no habían ingresado en el convento, quizá debido a las dotes tan altas, porque dependiendo de la cuantía aportada, la posición de la religiosa oscilaba entre las de más alta condición: las monjas de velo negro, entre sus funciones figuraban: cantar en el coro, administrar el patrimonio e instruir a las novicias… les seguían las de velo blanco, de inferior categoría y destinadas a asistir a las superiores. Las dotes más altas que hemos visto en Alcaraz ascendían a 700 y 800 ducados en los siglos XVI y XVII.

Aparte de las beatas de la calle de su nombre, llama la atención el número tan elevado, en total, veintiuna mujeres, repartidas por todo el callejero seguían este tipo de vida. En Albacete, en 1563, la fecha más próxima a este padrón, y con una población similar, sólo hemos encontrado a tres beatas.

 

¿Por qué este número tan alto en Alcaraz? ¿De qué vivían las beatas?

Evidentemente la gran cantidad se debe a la vocación, estamos a mediados del siglo XVI, en pleno concilio de Trento. El destino de la mujer era el matrimonio, otra parte elegía o era ‘compelida’ a seguir la vida religiosa, una mínima parte elegían la soltería, porque las circunstancias sociales hacían que se necesitara la protección de un varón, padre, hermano o pariente, a quien se le hacía donación o herencia de bienes. Algunas elegían el beaterio como forma de vida, una vida muy próxima al monasterio, vestían hábito, cumplían el voto, pero no estaban sujetas a ninguna regla y no residían en convento, sino en reclusión, de ahí que también se las llamara ‘recogidas’, ‘emparedadas’ o ‘en continente’.

 Solían dedicarse a trabajos asistenciales y caritativos o bien, domésticos y manuales, realizados en la propia casa. Caso excepcional fue la educación de niñas como la beata Santa Juana de Lestonac, fundadora de la Compañía de María en Francia en 1607.

 El nombre de la calle

La calle ha mantenido su nombre en todos los callejeros que conocemos y era (y es) distinta a las Monjas, puesto que ambas aparecen en los padrones de épocas pasadas[2].


Dos vistas de la calle Beatas en la actualidad

El beaterio fue el origen del convento de franciscanas, o de La Magdalena, que nació de la vocación de una doncella, María Ruiz, quien acompañada de otras diez mujeres se retiraron a la vida espiritual, conviviendo en una casa que les donó el marqués de Villena en 1471, situada en la parte alta de Alcaraz, en el castillo, inmediata a la parroquia de Santa María. Poco después se convirtió en monasterio con sujeción a la Orden Tercera franciscana, pero sin clausura. El aumento de vocaciones hizo que aquella casa se quedase pequeña y se volviese a fundar en 1526 un nuevo convento en la parte baja de Alcaraz -donde todavía permanece-. En 1566 el papa Pio V ordenó que todas las religiosas terceras de cualquier Orden vivieran en clausura, hecho que contrarió a las monjas de Alcaraz que lucharon en todos los niveles judiciales y religiosos por continuar en la libertad que gozaban, aunque finalmente fueron obligadas a aceptar rejas y torno, es decir, la reclusión. Aunque las monjas de velo negro eran de las familias principales de Alcaraz, todas vivían en pobreza y penalidades, siendo ayudadas por las donaciones de familiares[3].

 La vida religiosa en Alcaraz en el siglo XVI

En el siglo XVI Alcaraz alcanzó el mayor número de conventos de toda su historia, siendo en su mayor parte masculinos, así tenemos tres, el de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, frente a dos femeninos, el de las dominicas del Sancti Spiritus y el de franciscanas de María Magdalena.

El número de conventos masculinos en España -y Alcaraz no fue una excepción- siempre fue superior a los femeninos. La causa no era la falta de vocaciones, sino la de las plazas. Se fundaron más conventos de frailes por varias causas, la primera, las donaciones para su creación, la segunda, su utilidad social. Para los municipios era más rentable el monacato masculino por su ayuda a los ministerios parroquiales, misiones, enseñanza… en cambio, las monjas vivían en clausura y no prestaban ayuda de ninguna clase al vecindario. Tampoco contaban con los recursos de los frailes: no podían salir a las calles a pedir limosnas, no podían predicar en Cuaresma, por ejemplo, ni recibían estipendios por las misas. Dependían de rentas, por lo general muy mal administradas, de limosnas y de las dotes de las nuevas ingresadas. Las puertas para cualquier varón que sintiera la llamada de la vocación, estaba abierta. Las mujeres en una gran proporción no podían hacer lo mismo. Por ello, muchas mujeres, ante la imposibilidad de ingresar en un convento por no disponer de una dote, formaban beaterios, llamados también, como dijimos, emparedamientos o recogimientos, congregaciones de doncellas y viudas que se recluían en una casa, obedecían al párroco y se mantenían del trabajo de sus manos o del producto de sus bienes[4].

 Las alfombreras: una profesión femenina

 En este padrón encontramos una inusual actividad laboral, a las tradicionales profesiones femeninas de panadera y hornera, hemos de sumar la de botonera, tabaquera, costurera, tres regateras (dedicadas a la venta al por menor), una tripera y una alfombrera, dato muy importante porque es la primera vez que encontramos a una mujer tributando por su profesión de alfombrera. Esta era típicamente femenina según consta en las actas del año 1618, en las que se acuerda bajar el remate de la renta de las alfombras porque en general la pagan «las mujeres honradas y recogidas». Estos calificativos, aparentemente aislados, nos permite relacionarlas con las beatas. De hecho, una de las monjas franciscanas de Alcaraz, Bernardina de Montemayor, se trasladó al convento de su orden de Villanueva de los Infantes, siendo el germen de la fundación de otros conventos de religiosas que se alimentaban del “trabajo de sus manos”, entre los que figurarían las alfombras, según dedujo José Sánchez Ferrer[5].

El citado autor menciona un acuerdo del concejo, de fecha 31 de Julio de 1548, en el que se pagan cinco ducados y cuarenta maravedís como salario a Francisco Mayor por una alfombra, que el concejo compró a las beatas, para enviarla al fiscal de uno de los pleitos pendientes en el Consejo Real. Esta tradición se mantuvo y las beatas siguieron manufacturándolas. Otro acuerdo municipal del primer cuarto del siglo, da cuenta de que las beatas tejían alfombras para vender y en una escritura de 1585, Ana de Yeste, beata, vecina de la ciudad, se obligaba a hacer al licenciado Juan de la Concha, juez de su Majestad en Alcaraz, una alfombra fina. Aparecen con claridad las artesanas en un documento de 1598 en el que Pedro de Titos Espejo y Antón Barba Cobo se obligan a pagar a las hijas de Lucas Padilla 44 ducados por dos alfombras[6].

El silencio del trabajo femenino siempre ha sido evidente. Los datos que presentamos son aislados, pero nos permiten ir dando cuerpo al trabajo de estas mujeres que por su condición no podían pertenecer a gremios, no contaban con veedores ni examinadores y dependían de los mercaderes para las transacciones comerciales. A partir de mediados del siglo XVII, según José Sánchez Ferrer, la manufactura de alfombras comienza el declive hasta que desaparece en el siglo XVIII.

En la actualidad se ha recuperado de forma artesanal por la alcaraceña Trinidad García, quien exhibe en un pequeño obrador junto al Ayuntamiento de Alcaraz, su habilidad en el tejido de las alfombras de nudo español, declaradas por la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha en 2023 como bien de interés cultural inmaterial.



 



[1] Archivo General de Simancas. Hacienda, legajo 35.

[2] Comparación con el callejero de 1768 donde aparece la calle de las Beatas y la de las Monjas. AMA, caja 380, 1.

[3] Fay Esteban Pérez de Pareja (1740): Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Facsímil. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses, 1997.

[4] Domínguez Ortíz, A. (1973): Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen. Istmo, Madrid. P. 321

[5] Fray Esteban Pareja Pérez de Pareja (1740): Historia de la fundación… y José Sánchez Ferrer (1986): Alfombras antiguas de la provincia de Albacete. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.

[6] Pretel Marín, Aurelio (199): Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses

domingo, 28 de julio de 2024

LA AVIACIÓN EN EL BALLESTERO. EL AERÓDROMO DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1936-1939)

La Guerra Civil española supuso para las potencias occidentales un caldo de cultivo donde experimentar nuevas tácticas y tecnologías de guerra más avanzadas, un ensayo para la II Guerra Mundial que comenzaría unos meses después de terminar la española.

Por ello y de forma sorpresiva, la aviación en Albacete que hasta ese momento había mostrado la cara más amable de la conquista del aire, se transformó en máquina de guerra.

La afición a la aviación en Albacete fue muy temprana. En el año 1922 el Ayuntamiento compró unos terrenos en La Torrecica para construcción de un aeródromo militar, utilizado por primera vez por dos aeroplanos que llegaron a la ciudad con motivo de la feria de 1923, el primer vuelo tuvo lugar el día 10 de febrero de 1924, creándose también una escuela de pilotos aviadores.  Al comenzar la guerra, en 1936, se estableció en la base de Albacete el Estado Mayor del Aire en el terreno conocido como Dehesa de Los Llanos, bajo la supervisión de la aviación soviética. En su aeródromo se ensamblaban los famosos aviones katiuskas, chatos… que salían hacia otros frentes, pues Albacete no era zona de operaciones[1].

El famoso "chato", su nombre era I-15 Polikarpov Tinker-Imagen De Imansola wikipedia


LAS REGIONES AÉREAS Y LOS AERÓDROMOS

En septiembre de 1936 se fusionaron la aviación naval y militar y se crearon las regiones aéreas, que fueron aumentando hasta llegar a siete en 1937, la séptima tuvo su sede en Albacete y comprendía zonas de Valencia, Cuenca y Ciudad Real. A su vez, esta se dividió en tres sectores, fue en el tercero donde se encuadró el aeródromo de El Ballestero.

Mapa de la legión Condor con la situación de los aeródromos de la República en 1939. En rojo, el de El Ballestero y Albacete. Archivo General Militar de Ávila


DE QUÉ CATEGORÍA FUE EL DE EL BALLESTERO

Los campos se clasificaban según las instalaciones y el uso, podían ser permanentes, semipermanentes, eventuales y de socorro. Pero no terminaban aquí, existían también una serie de campos falsos o de señuelo, en los que se colocaban maquetas para engañar al enemigo. Las instalaciones podían variar desde las que contaban con instalaciones mínimas con una simple caseta, hasta las que tenían cuerpo de guardia, dormitorios y estancias para las tropas, así como cocinas, comedores, cuartos de aseo, almacenes aljibes, refugios y polvorines para los campos definidos como permanentes. Al iniciarse su construcción todos se clasificaban como eventuales hasta que el Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas no ordenara su cambio, ejecutando las obras necesarias en el último caso. Lógicamente algunos cambiaron a lo largo de su corta existencia. 

El de El Ballestero fue catalogado como eventual por el ejército de Franco una vez terminada la guerra e inventariados todos los aeródromos republicanos. Esto significaba que contaba con una dotación de ocho hombres (Nota1). Las casetas que aún perduran demuestran que una de ellas, la de mejor construcción, contaba con habitaciones y aseos. Mientras que para el personal de aviación se destinó una vivienda incautada en la población a doña Juana Garví, sita en la calle del Reloj, n.º 62 (Nota 2). Según un informe realizado en abril de 1938 por el agente secreto, Lyon, y enviado a sus jefes del SIMP (Servicio de Inteligencia de la Policía Militar creado por Franco) en el aeródromo de este municipio «últimamente parece había unos veinte aparatos más unos cinco de escuela. En el mismo hay unos cobertizos de lona». Cerca del aeródromo de El Ballestero, a unos tres kilómetros de El Robledo en dirección a Viveros, siguiendo el informe del espía, se hallaba un campo de instrucción con elementos de la D.E.C.A. (Defensa Antiaérea Republicana) móvil de protección de los aeródromos y de la ciudad de Albacete, y, al pasar Viveros, otro aeródromo, este con hangares subterráneos y cuatro escuadrillas. El informe se acompaña de un plano de situación[3]. Este aeródromo nunca existió nunca según nuestra investigación, como demostramos en el artículo sobre el de Alcaraz.

En la elección del lugar se valoraba que estuviera bien comunicado por carretera, cercano a un lugar habitado (entre 3 y 10 km.) y que existiera línea telefónica o telegráfica, entre otras. El campo de aterrizaje se preparaba nivelando y apisonando la tierra y retirando al paso las piedras[2].

Plano del Archivo Histórico del Ejército del Aire con la situación del aeródromo de El Ballestero

Detalle del campo de aviación con la pista y accesos


¿Por qué y cuándo se construyó? 

El aeródromo de El Ballestero no existía a finales de 1936, así se desprende de la sesión del 24 de octubre de 1936 del Comité del Frente Popular en la que se dio lectura a un telegrama del jefe de la base naval de Cartagena en la que recomendaba que se montase un servicio de vigilancia por los milicianos para avisar el paso de aviones facciosos en aquella dirección, dotándose con unos prismáticos, a ser posible, para poder apreciar con rapidez las características de los aviones que pudieran surcar el espacio aéreo. La orden se cumplió comprando los prismáticos. El teléfono, controlado por un encargado municipal, ya existía según un acta anterior por lo que se podía avisar rápidamente (Nota 3). Por lo tanto, creemos que se construyó a principios de 1937, en el paraje que se conoce desde entonces como “la Aviación”, talando previamente el sabinar que allí existía. 

Plano de 1938 con los aeródromos de El Ballestero, Viveros y el campo de instrucción próximo a El Robledo



DESCRIPCIÓN DEL CAMPO DE AVIACIÓN DE EL BALLESTERO

 Se hallaba en la carretera El Ballestero-El Robledo, a unos 3,5 km aproximadamente del primero. Según el croquis del Archivo Histórico del Ejército del Aire, el aeródromo medía 1200 m de longitud y 1400 m de anchura. En total, 168 hectáreas. Una fotografía aérea del vuelo cartográfico americano de 1945-1946 nos muestra la pista con una longitud de 1200 m y una anchura de 60 m aproximadamente, signo de que aún no se había sembrado su superficie, sin embargo, en vuelos sucesivos podemos apreciar como la pista se va borrando hasta su completa desaparición. La orientación dada a la pista era este-oeste para aprovechar los vientos más frecuentes en la zona.

Plano cartográfico del polígono 24, año 1944. Se observa la situación de los caminos, casas y otros elementos

 Al campo de aviación se accedía por dos caminos. En el primero, el más cercano a El Ballestero, se encontraban varios edificios, de los que permanecen dos casetas, una de ellas como residencia con dos habitaciones y aseos, y otra con ventanas en todas las paredes que parece de control de la pista.


Fotograma del vuelo americano de 1945-1946 en la que se observan los caminos, las casas y la pista de aterrizaje. Fototeca digital 

Según las hojas de características catastrales del año 1956, estas casetas medían 45 m² y 18 m².  Es en esta parte donde se halla el refugio. En origen los refugios se construían para el puesto de mando y resto del personal del aeródromo. Su construcción es en mina a base de hormigón y cemento.

El segundo camino, de «la Aviación» comunicaba la carretera con la pista, precedida de dos casas que medían 28 y 189 m². Este camino y las casas ya no existen. La distancia entre unas y otras se debía a operatividad, ya que las municiones y depósitos de combustible se almacenaban en edificios alejados de la pista[4].

Según una ficha realizada en mayo de 1939 y conservada en el Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio (sig. 11705), contó con cinco edificios, incluido el refugio, o túnel, situado al sur y a 1.500 metros de la pista, más tres edificios en el pueblo y otro más situado a 7 km. El refugio en superficie aún se conserva, tiene una profundidad de siete metros, dos respiraderos, tres tramos de escalera en recodo, las paredes son de ladrillo de caravista, techo abovedado y el pasillo cuenta con una anchura de un metro. 


Fotografía aérea del campo de aviación de El Ballestero en 1939. Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio

LA DOCUMENTACIÓN DEL ARCHIVO DEL EJÉRCITO DEL AIRE


El expediente de El Ballestero que se encuentra en el archivo del Ejército del Aire incluye un breve historial con datos de localización, planos y fotografías que se recopilaron en el año 1939 por el bando ganador. La primera hoja nos indica que está encuadrado en la tercera región aérea, que las obras permanentes incluyen un túnel al sur del campo a 1.500 m. y cinco edificios. En el pueblo contaban con otros tres habitables y uno a 7 km. del campo. Indica la latitud y longitud y la pista tenía unas medidas de 50 x 1.200 m. de este a oeste, el terreno era llano y encharcable. Las comunicaciones son las de la carretera de 300 m. a la de El Ballestero, a 4 km. de éste, y contaba con teléfono, línea propia construida por los “rojos” a Albacete (falta reparación). Se acompaña de un pequeño croquis en color. La hoja número 2 comienza por un encabezado del Estado Mayor, 2ª Sección de Información. A la derecha tenemos la identidad del grupo A.91, seguido del nombre de Robledo, apelativo que ellos le daban al campo. Esto se deduce de las respuestas del cuestionario bajo la referencia 8151. No tenemos las preguntas, pero algunas las podemos deducir. La altura del terreno, 1.010. Otra respuesta indica su situación, porque la respuesta es la siguiente: "al SE de El Ballestero y entre las carreteras a El Robledo y a la general de Albacete a Robledo. Por el S. y el E. hay un gran pinar". La forma del campo debe ser la siguiente pregunta porque la respuesta es "rectangular, N-S, 1.100 m. E-W 750 m." Tenía un pinar inmediato. Contaba con cobertizos de lona. Según la información de 2 de abril de 1938 (S.I.P.M. 29671) había últimamente veinte aparatos, más cinco de escuela, aunque según fuentes orales tan solo aterrizó una "pava" del ejército nacional una vez terminada la guerra.
El plano de situación está dibujado sobre la guía de carreteras Michelín9. Una pegatina en una hoja posterior precisa algunos datos y corrige otros, como los de la cuadrícula de situación, y la que indica que se halla a 1 km. al SE de El Ballestero y entre las carreteras a Robledo y a la general Albacete-Robledo. Al S. el terreno es de monte alto. Otra respuesta no sabemos a qué obedece: "Posiblemente 900 x 900". Se acompaña de una fotografía aérea del aeródromo. Por último, el sello de esta ficha, que tiene el número 8151, con fecha 10 de mayo de 1939.   

Las fotografía aéreas del expediente nos permiten ver la pista. Coinciden con las que nosotros hemos utilizado del vuelo americano de 1945-1946 y la hoja catastral del año 1944 que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial.  

Ficha del aeródromo realizada el 10-mayo-1939. Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio


 FUENTES DOCUMENTALES:

Archivo Histórico Provincial de Albacete

- Nota 2. AHPAB, signatura 17092,9

Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio:

- Nota 1. Ejército del Aire, signatura A-2088

Propiedad particular

- Nota 3. libro de actas del Frente Popular 1936-1937

Las fotografías aéreas proceden del Instituto Geográfico Nacional, fototeca digital.

https://fototeca.cnig.es/fototeca/

 



 



[1] HENARES, D. (1983): Historia de la aviación en Albacete (1911-1982). Editorial: Instituto de Historia y Cultura Aeronáutica

[2] BARRAGÁN FERNÁNDEZ, B. (2021): Aeródromos de la Guerra Civil. Guía para conocer y recorrer los aeródromos de la guerra Civil en la provincia de Ciudad Real 1936-1939. Ediciones de la Universidad de CLM.

[3] CAMBRONERO CANO, M. (2017): Guerra Civl española. Aeródromos en las cercanías de El Robledo. En https://robledoayer.wordpress.com/2017/11/02/guerra-civil-espanola-aerodromos-en-las-cercanias-de-robledo/

[4] BARRAGÁN FERNÁNDEZ, B. SÁNCHEZ MARTÍN, C. J. (2008 ): La 5ª región aérea: los aeródromos y su participación en la Guerra Civil en Ciudad Real.  En: La guerra civil en Castilla-La Mancha, 70 años después: actas del Congreso Internacional / coord. por Francisco Alía Miranda, Ángel Ramón del Valle Calzado; Olga Mercedes Morales Encinas. Ediciones de la Universidad de CLM.