Buscar este blog

sábado, 13 de diciembre de 2025

 

HIDALGOS Y ESCUDOS DE LA MANCHUELA: TARAZONA, VILLALGORDO, MAHORA…

Hablábamos la semana pasada de los Araque de Tarazona de la Mancha y mencionabamos a doña Ginesa Urrea y Araque, con ella enlazamos con otro linaje importante: el de los Urrea, extendido por toda La Manchuela.

1786. Relaciones topográficas de Tomás López. En el centro de la imagen Tarazona y a su alrededor los pueblos que integran La Manchuela


Y aquí entroncamos con el poseedor de la ejecutoria de hidalguía fechada el 14 de diciembre de 1769, bajo el reinado de Carlos III, de la que vamos a hablar[1]. El documento está encuadernado en tapas rígidas y se conserva muy bien, tiene 40 páginas, es un manuscrito iluminado sobre pergamino vitela, escrito en letra humanística en tinta negra y enmarcado el texto por líneas rojas y adornos azules en las esquinas.

<a

domingo, 7 de diciembre de 2025

 

EL ESCUDO DE LOS ARAQUE EN TARAZONA DE LA MANCHA (ALBACETE)

Una de las casas más antiguas de Tarazona de la Mancha es la conocida como El Portalón. Se le adivina un pasado grandioso, casi palaciego. Podríamos pensar que el nombre obedece a su magnífica fachada con portada adintelada y molduras de orejetas que recorren el vano de la puerta, pero más bien el nombre se debe a que lo único que queda de su interior es el portal de entrada convertido en patio vecinal, una cámara y un pajar[1].

El Portalón (Tarazona de la Mancha) con el gran escudo sobre la cornisa perteneciente a los Araque

Lo primero que nos llama la atención es el gran escudo ovalado, soportado por leones, que descansa sobre la cornisa. Portada y escudo se pueden datar a principios del siglo XVIII. En aquella época la calle se llamaba de las Peñicas, hoy Virgen del Pilar, y la casa pertenecía, según el catastro de la Ensenada, año 1753, a doña Ginesa de Urrea y Araque, viuda del licenciado don Pedro Antonio Patiño Ximénez de Cisneros, natural de La Roda, abogado de los Reales Consejos[2]

lunes, 17 de noviembre de 2025

 PUENTE DE LA REINA (ALCARAZ)

El puente en los años 70 del pasado siglo

El puente de la Reina se sitúa sobre el río Povedilla, afluente del Guadalmena, en el camino que une Alcaraz con Villanueva de la Fuente.
Aunque algunas páginas Web le otorguen un origen romano, eso no está demostrado. Es cierto que su antigüedad es remota, puesto que ya existía en el año 1440 cuando Villanueva, El Bonillo, Munera y Lezuza fueron entregadas a don Juan Pacheco. Pero el puente tal y como lo conocemos fue reconstruido en el año 1885 por el Ayuntamiento de Alcaraz. Una obra que dirigió el arquitecto de la Diputación Provincial de Albacete, Tomás Rico Valarino.
El puente en la actualidad

Los puentes eran una de las obras que más se estropeaban por las inclemencias del tiempo. Necesitaban un continuo mantenimiento, por ello muy pocos han llegado a nuestros días. El de la Reina había sido reconstruido en 1731 por el maestro alarife alcaraceño, Juan de Coca.
En el año 1885 se encontraba en estado ruinoso, puesto que la acción de las aguas, sobre todo en la época de lluvias continuadas, habían profundizado el cauce del río formando un barranco de cierta importancia, que dejaba al descubierto la cimentación de la construcción. También se había rehundido parte de la bóveda en diferentes sitios y habían desaparecido los pretiles dando lugar a diversos accidentes. El puente era usado especialmente por los ganados que de continuo transitaban por aquel sitio. Al estar inutilizado debían bajar por estrechas rampas en los escarpes de ambas orillas y vadear el río.
1885. Proyecto del arquitecto provincial Tomás Rico Valarino (Archivo Alcaraz)
Se descartó la posibilidad de hacerlo de hierro, porque resultaba caro y de difícil transporte y la madera sería, también, relativamente costosa y exigiría frecuentes gastos de reparación. Por ello se continuó usando la piedra. Fue una obra que comenzó por los cimientos, se usó mortero, mampostería y piedra de sillería en las bóvedas. El presupuesto ascendió a 4379 pesetas con 44 céntimos.
OTROS PUENTES DE ALCARAZ EN EL SIGLO XVIII
El expediente de obras municipales de 1731, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, describe tantos puentes de piedra, la mayoría desaparecidos hoy, que nos sorprende no solo la cantidad, sino la abundancia de agua que debió de correr por cauces ya secos. Vamos a enumerarlos: el del arroyo que separa el convento de Santa María Magdalena del convento de San Francisco, y el de la calle del Postigo hacia el mismo convento. El de Santa Quiteria. El de la Potrera. El de San Juan. El de los Batanes, que ponía en comunicación los lugares de la sierra. El del Canto. El del río Piojoso, que era muy necesario porque no pasaban por otro lado los carruajes de galeras, calesas y coches. El puente de la Riñuela, sobre el río de Cortes, muy transitado. El puente de El Horcajo para el paso del río o arroyo que había cerca de las casas. El puente de Moya, que estaba arruinado, y que comunicaba los lugares de la sierra porque era el del camino de Murcia. El puente del paso de Vianos, detrás de los molinos de abajo, este por lo ancho que era el río de la Madre, tendría dos ojos. El puente del vado de Garví debía reedificarse donde estuvo. El puente de Reolid. El del Vado de Gorgojí, por ser bastante caudaloso y ser muchas las vertientes que desembocan en él, debiéndolo fabricar con tres ojos como los que tuvo hasta entonces. Además, era muy necesario para el comercio de la Mancha y Andalucía.
Puente de Cortes, llamado en el siglo XVIII de la Riñuela, con dos ojos. Fotografía de principios de siglo XX por Pedro Román. Desapareció a finales del mismo siglo.


Y, ahora, dejo unas preguntas en el aire. ¿Cuántos puentes de los enumerados todavía permanecen? ¿Se deberían catalogar como bienes de interés cultural?
Fuentes:
- Archivo Municipal de Alcaraz, caja 350
- Archivo Histórico Provincial de Albacet
- Archivo Histórico Nacional
- Fotografías actuales David Garrido Martínez