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jueves, 2 de noviembre de 2023

EL BALLESTERO Y LA CAMPANA QUE COSTÓ UNA JOTA. ¿REALIDAD O LEYENDA?

 

Sí, han leído bien. La campana costó una jota. Así se ponía fin a una disputa entre El Bonillo y El Ballestero para apropiarse de la campana de San Miguel de Susaña, un despoblado que se encuentra a mitad de camino entre ambas poblaciones.

        Un poco de historia. La vinculación de San Miguel de Susaña con El Ballestero

Según la tradición, El Ballestero debe su fundación a los pobladores venidos de San Miguel de Susaña (también denominada Susaña o Susana). Así lo corroboraba, en el año 1782, don Lorenzo Carrascosa y Palomar, cura vicario de la parroquia de El Ballestero, al responder  al interrogatorio conocido como “Relaciones del Cardenal Lorenzana” (documento que responde a un cuestionario enviado a las parroquias del arzobispado de Toledo, con el fin de conocer todos los datos y realidad social de los feligreses), quien atribuye el origen de nuestro pueblo a la llegada de pobladores  provenientes de un lugar situado al Norte, entre El Bonillo y El Ballestero, se trata de Susana o Susaña, lugar que, “debido al estancamiento de sus aguas pantanosas padecía de tercianas o paludismo” -enfermedad muy frecuente en esta época-. Por ello sus moradores se vieron obligados a trasladarse a la villa cercana de El Ballestero trayendo consigo, e instalando en nuestro pueblo, la campana de su Iglesia, cuyo patrón era San Miguel Arcángel. Otra parte de esos vecinos se marcharon a El Bonillo.

Sobre la vinculación de El Ballestero con San Miguel de Susaña, el historiador Carlos Ayllón añade que a finales del siglo XV tanto El Ballestero, como Susaña y Villalgordo contaban con iglesias, estas dos últimas, en declive o casi despobladas. De esta forma Susaña (o San Miguel de Susaña) se ligó a Villalgordo (el cual a su vez también aunaba El Zarzalejo, apenas un naciente cortijillo) y los tres se vincularon a El Ballestero en el siglo XVI.

Sin embargo, San Miguel se volvió a poblar, quizá solamente como caserío con unas pocas familias dedicadas al campo y la ganadería. Así se desprende de un dato que aporta Ramón Fernández Chillerón, quien comenta que todavía existe desde El Bonillo a Susaña la senda de los frailes, un atajo que utilizaban los agustinos para ir a celebrar la misa en la aldea en siglos pasados, antes de que el convento fuera desamortizado en 1822. Por eso en el mapa de la provincia de Albacete de 1846 (el primero de la provincia creada en 1833) aparece San Miguel de Susana como un núcleo de población.

Detalle del mapa de Albacete. Rodeados por círculos rojos tenemos las poblaciones de El Bonillo, Susana y Ballestero. Elaboración propia. Año 1846

Y aquí, en este siglo es cuando podemos datar la leyenda o tradición oral que habla de la campana lograda en un concurso singular, bailando una jota manchega. No he logrado saber qué acontecimiento provoca este suceso. Es cierto que entre El Ballestero y El Bonillo hubo un conflicto por los límites, un pleito que duró más de veinte años, desde 1860 a 1876, por la delimitación de la legua entre las dehesas de Gil de Moya y Mingote, un expediente que se encuentra en el archivo de la Diputación de Albacete, pero en su contenido no se alude a San Miguel de Susaña, si bien, el paraje resulta cercano.

        El origen y el topónimo de San Miguel de Susaña o Susana

Tradicionalmente, el topónimo de Susana o Susaña se vincula con dos palabras, sursum y ana. Sursum, susum en latín vulgar significa hacia ‘arriba’, y ana es un nombre prerromano que significa ‘fuente’ o ‘río’. Efectivamente hubo en San Miguel de Susaña una fuente de agua, disputada por los límites entre El Bonillo y Lezuza y junto al paraje del complejo lacunar de Navalcudia.

Sin embargo, tras el análisis que hace de este Ramón Fernández Chillerón (2026: ) nos inclinamos a validar la teoría que opta por la hipótesis predial hispanorromana: Susiana/Susaña). Posesivo romano sobre el antropónimo Susius + sufijo -ana. Esta segunda propuesta es infinitamente más sólida, metódica y probable por las siguientes razones:

A. Solidez Fonética (leyes de evolución del latín al castellano)

La evolución propuesta cumple impecablemente las leyes del cambio fonético histórico:

  1. Sufijo predial -ana: Era el mecanismo estándar en la toponimia latina para designar la propiedad de una villa (finca/explotación agrícola):


  2. Yod 4ª / Palatalización de /nj/: El grupo latino -ni- ante vocal (como en Susiania o Susiana) palatalizó de forma absolutamente regular en castellano dando el sonido nasal palatal /ɲ/ (representado por la letra ñ):
    • Hispania/España

    • Campiniana/Campiñana

    • Susiana/Susaña

B. Evidencia Epigráfica y Antroponímica
  • Documentación del antropónimo: la propuesta no inventa un nombre ficticio; Susius / Gens Susia es un nomen bien atestiguado en la epigrafía del Hispania romana (Lusitania, Tarraconense).

  • Modelos paralelos: abundan los paralelos regionales documentados (Martiana=Marciana/Marzana, Luciana, Campiñana, Escartana), lo que confirma que era la pauta dominante de nombramiento territorial en la meseta sur y levante.

C. Coherencia Arqueológica y Histórico-Geográfica

  • Presencia de villae y vías: La existencia de restos romanos en la zona y la proximidad a vías de comunicación encajan exactamente con el patrón socioeconómico romano: una villa o fundus articulado en torno al comercio y la explotación agraria, cuyo nombre pervivió tras la caída del Imperio a través de la población local.

San Miguel de Susaña en la actualidad con la pared de su ermita


    
    El paraje de San Miguel conserva todavía restos de construcciones, una pared de su ermita, una construcción semicurcular, llamada “casa redonda”, popularmente atribuida a una posada o venta por su proximidad a una vía romana (de Lezuza a Laminio, Alhambra), la cañada de los Serranos y el camino de Murcia. Según Enrique García Solana hace años se encontró una cueva que contenía muchos objetos, de los que su dueño conservó una sortija y unas monedas romanas de la época imperial y republicana. En sus proximidades se ha instalado un mirador de aves esteparias ya que la zona se ha declarado de especial protección de estos animales. También se observa el nacimiento de una fuente (hoy seca) y un pozo.


El mirador de aves esteparias. Al fondo la pared de la ermita

La leyenda de la campana y la jota

            Las leyendas son relatos de tradición oral que se transmiten de generación en generación, narran hechos relacionados con un lugar, un pueblo, su historia, hechos sobrenaturales... Su base puede ser real, pero se deforma con esa transmisión. Poco importa en las leyendas la coherencia con fechas y veracidad, por eso el relato que trato a continuación, aunque es el único documento con que contamos, lo tomaremos con prudencia y analizaremos sus incongruencias.

En este punto rescatamos un artículo que publicó el periódico escolar de El Ballestero, llamado Nuevos Pasos, en diciembre de 1989, tras una investigación dirigida por el maestro don Ángel Munera, en la que participaron sus alumnos de 8º de EGB, Paquita Rubio y Encarnación Márquez, Sole, Tauste, Ana Triguero, Raúl, Rosa y Jesús Ángel Fernández, quienes entrevistaron a personas de edad del pueblo, Baldomera y Belén Sánchez, Ángeles, Felicia Auñón, Pedro y Juan de Dios. Según los informantes, los vecinos de El Ballestero (los de El Bonillo también) tenían la costumbre de acudir en romería a la antigua ermita de Susaña, costumbre que se fue perdiendo con el tiempo. Al dejar de celebrar el culto, los pueblos acordaron repartirse de modo equitativo los objetos sagrados que contenía el templo.  “A El Bonillo se le adjudicó el santo principal, San Miguel, los bancos, una pequeña sillería del coro y las tres lámparas que colgaban del techo de la ermita. A El Ballestero, dos imágenes de San Pedro y San Pablo, algunos paños, cálices, libros y el altar mayor. San Pablo, fue colocado donde hoy día se encuentra el Sagrado Corazón, a la derecha del altar, y San Pedro fue colocado donde hoy se encuentra el Sagrado Corazón de María, a la izquierda del altar”. Estos santos, según los testigos, fueron destruidos durante la Guerra Civil. Pero, al llegar a la campana hubo disputa y esta, según cuentan, se dirimió de forma pacífica “por un juez de Madrid” mediante un baile de jota manchega entre parejas de danzantes de ambos pueblos, ganando la que mejor y más horas aguantara, que fue la de El Ballestero.

La pareja la componían Francisco Martínez Lorenzo, Franciscorro, y Marta Garví Ortega, la Anacleta (1851-1926). Aquí las fuentes confunden la información que nos dan a continuación, pues añaden que “la Anacleta” junto con Manuel Díaz Carretero (1853-1909), el Petenero, fueron a bailar a la boda del rey Alfonso XIII, que tuvo lugar en 1906. Creemos que se refieren a la boda de Alfonso XII en el año de 1878, fecha más que probable puesto que fue en esta boda cuando tuvo lugar una convocatoria general de tipos del país y bailes regionales que tenemos documentada.

        La boda de Alfonso XII y María de las Mercedes

Que la pareja de El Ballestero ganara el concurso de jota por la campana tuvo varias consecuencias; la principal, la propiedad de la campana, la segunda, que por primera y última vez una pareja de El Ballestero participaría en una boda real. Se trataba del enlace entre Alfonso XII y María de las Mercedes, que eran primos hermanos. Pese al parentesco, contaban con la oposición de Isabel II quien no quería en palacio a la hija de su hermana por haber instigado para destronarla. Pese a este rechazo y el del gobierno, los novios, venciendo todos los obstáculos, se casaron el 23 de enero de 1878. Fue una boda romántica que fascinó al pueblo que inventó coplas y festejó con gran alegría por las engalanadas calles de Madrid.

Para conmemorar este acontecimiento se llevaron a cabo distintos actos religiosos (Tedeum) y civiles (limosnas a los pobres) en todos los pueblos y ciudades de España y se invitó a todas las diputaciones provinciales a que acudieran a la capital con representantes populares vistiendo sus trajes típicos y exhibiendo los bailes locales.  La Diputación de Albacete, en sesión de 15 de diciembre de 1877, encargó al Gobernador Civil que enviara “a la Corte a cierto número de personas de ambos sexos vestidos a la usanza del país para contribuir a solemnizar los festejos reales”. No se conservan los libros de actas de El Ballestero de ese año por lo que no podemos comprobar cómo se organizó esa participación.

Los participantes bailaron ante los reyes en diversos días y lugares, como en la plaza Mayor de Madrid y en el Paseo del Prado. Las parejas de tipos populares fueron fotografiadas por J. Laurent y Cía y esas imágenes fueron presentadas a la Exposición Universal de París de 1878. España participó con una colección de fotografías de tipos populares que, si superficialmente podía ser una curiosidad, desde el punto de vista de la etnología su valor no tiene precio. Parte de esa colección se encuentra en varios museos y es accesible en internet 

        La campana del litigio

Según el relato del periódico Nuevos Pasos la campana que ganaron es la que tiene grabado a San Miguel y se colocó en la cara este de la torre, donde todavía está. Se la denominaba “de gambetas” (curvas) y se tocaba cuando moría un niño de corta edad. Aquí tenemos otro problema con la veracidad del relato, puesto que, en 1782, el cura don Lorenzo Carrascosa ya daba cuenta de la campana traída por los fundadores de la población, que debe ser la misma a la que se refiere la leyenda, quizá porque esta campana es la más antigua (del siglo XV, según la opinión de un experto en arte, Luis Guillermo García-Saúco) y la más llamativa de todas por sus grabados y su belleza. Quizá la ganada en la jota no sea esta, sino otra del mismo tamaño que se encuentra colocada sobre ella y que tiene una fecha grabada posterior, 1758.

        

Fuentes bibliográficas

AYLLÓN GUTIÉRREZ, Carlos: Iglesia rural y sociedad en la Edad Media (Alcaraz y Señorío de Villena). Silex-Instituto de Estudios Albacetenses, 2015

CELDRÁN, Pancracio: Diccionario de topónimos españoles y sus gentilicios. Madrid: Espasa, 2002

FERNÁNDEZ CHILLERÓN, Ramón: (1782-2007), 225 años caminando con el Nazareno. Ayuntamiento: El Bonillo, 2007

FERNÁNDEZ CHILLERÓN, Ramón: El Bonillo: génesis y territorio. Ayuntamiento de El Bonillo, 2026.

GARCÍA SOLANA, Enrique: “Yacimientos arqueológicos de Munera (Albacete) y sus aledaños”. https://ojs.uv.es/index.php/saitabi/article/download/5557/5316 

NUEVOS PASOS. Periódico del colegio público de EGB de El Ballestero, n.º 7, diciembre de 1989

PRETEL MARÍN, Aurelio: “Villazgo de El Bonillo, proceso y consecuencias” en Privilegios de El Bonillo del siglo XVI. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses, 2001

SÁNCHEZ FERRER, José: Antiguas campanas de torre de la provincia de Albacete. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses, 2003

SÁNCHEZ GONZÁLEZ, R.: "El partido de Alcaraz a través de las relaciones del cardenal Lorenzana". En Al-Basit, 28, Albacete, 1991