Cuando «Alcaraz» dejó de ser solo
una ciudad
Habitualmente cuando uno gugleaba «Alcaraz» nos remitía a la población albaceteña, pero desde hace unos años, cuando tecleamos esta palabra quien ocupa decenas de entradas en primer lugar es el tenista y reciente campeón de Wimbledon y del Torneo de Roland Garros, Carlos Alcaraz. Y esto nos hace pensar en su apellido. ¿Tiene relación con el pueblo? ¿Cómo surgió este apellido?
| El tenista Carlos Alcaraz |
UN POCO DE HISTORIA. ¿COMO SE FORMARON LOS APELLIDOS?
El Diccionario de la Real Academia define el apellido, como
nombre de familia con que se distinguen las personas. Los documentos más
antiguos en España que ya comienzan a relacionar a las personas con su apellido
son del siglo IX. En ese siglo, los nobles, en los primeros documentos
conocidos, colocaban junto a su nombre, el de su padre en genitivo latín,
seguido de filius (hijo). Así, se comienza a leer en los pergaminos: «Vermudus
Ordonii filius»> «Vermudo hijo de Ordoño». Pero esta forma culta se alterna
con otra más popular, la que hace terminar el nombre paterno en -z, que será la
forma más habitual del patronímico español. Así, comenzarán a surgir los Gómez
(hijo de Gome), López, Sánchez, etc., Sin embargo, parece que a finales del
siglo XIII esta forma antroponímica de crear apellidos se detiene y se
comienzan a utilizar los toponímicos, es decir, los de origen o procedencia, no
solamente de poblaciones, sino también de sitios o parajes: De la Cueva, de la
Torre, de la Fuente, de la Cárcel… Los oficios: Carpintero, Herrero, Escribano…
Las cualidades físicas: Garrido, Rubio… Los apodos: Valiente, Chico, Rufián,
Viejo, Mozo …
Muchas de estas palabras permitían salvar la homonimia,
sobre todo en épocas como la Edad Media y Moderna en la que solo se usaba el
primer apellido, por eso es frecuente encontrar en los padrones varias formas
de identificar a las personas: por ejemplo, en el padrón más antiguo, el de
1458, tenemos a Pedro de Chinchilla, Sancho de Montiel, Juan Ibáñez, el yerno
de García de Alcaraz, Nuño López de Soria, Pero Sánchez del Bonillo, Alfon de
Córdoba, el mozo, Alonso Sanz, carnicero, Juan de Claramonte, el viejo,
Fernando Alonso, hidalgo… Con el tiempo todos se consolidarán como apellidos.
Otro ejemplo, en el padrón de 1533 tenemos a Alonso González, el mozo, frente a su padre, Alonso González, el viejo, o a Bartolomé de Flores, pintor, Pedro Martínez, molinero, Gonzalo Sánchez de Peñarrubia… o un Gonzalo de Alcaraz, el viejo y a otro Gonzalo de Alcaraz, escribano. Estos últimos nos confirman que el apellido “Alcaraz” se mantenía en el municipio.
| Padrón de Alcaraz de 1458 |
Entre la historia y la leyenda
Como ocurre con muchos linajes medievales, los tratadistas
de heráldica construyeron relatos legendarios sobre el origen de los Alcaraz,
vinculándolos a caballeros de la Reconquista o a la batalla de las Navas de
Tolosa. Sin embargo, más allá de estas tradiciones genealógicas, lo cierto es
que el apellido surge como un topónimo ligado a la ciudad de Alcaraz.
El Diccionario de Heráldica de Endika Mogrobejo, dice que
algunos autores creen que el apellido Alcaraz desciende de un caballero llamado
Illano, que con otros hermanos suyos vino de Asturias a Castilla a pelear
contra los moros. Dicho caballero hizo su asiento en Alcaraz (con palacio y
capilla) y allí fundó casa solariega.
Dicen que casó en aquella población con una señora muy rica
llamada Juana de Alcaraz, pero este dato precisamente echa por tierra esa
versión porque demuestra que el apellido ya existía en la localidad, cuyo
nombre, tal vez, tomó por apellido. Otros tratadistas afirman que los Alcaraz
descienden de un caballero que asistió a la conquista de la fortaleza con el
rey Alfonso VIII de Castilla en 1213, siendo heredado en ella, y autorizado por
su monarca para que, como ya hemos indicado, tomase el nombre de la población
por apellido. Ese caballero debió ser el mismo que en 1212 ya se hallaba con el
rey en la batalla de las Navas de Tolosa, y el que en memoria de tan gloriosa
batalla puso en su escudo una cruz floreteada de gules en campo oro, cruz que
han continuado ostentado en su escudo la casa de Alcaraz.
Sucesor de ese caballero fue Mateo de Alcaraz, que se halló
en la conquista de Baeza con el rey don Fernando III en 1227. A este se le
tiene por fundador de la casa de Alcaraz en Lorca (Murcia). Sus descendientes
se extendieron por Aragón, Murcia, Castilla, León y Vizcaya, creando nuevas
casas que difundieron el apellido por España y América.
El escudo que han usado los Alcaraz no es único, debido a que varios reyes les concedieron el acrecentamiento de las armas en alusión a batallas o a servicios prestados. Así el primitivo escudo compuesto por un manzano frutado de manzanas y dos osos empinados al tronco, se fueron aumentando, por ejemplo, el caballero que asistió a la batalla de las Navas de Tolosa añadió un nuevo cuartel con una cruz floreteada, en memoria de la victoria. Los reyes católicos le concedieron a Mateo de Alcaraz otro escudo, este, con un águila.
| Escudo de los Alcaraz en el Diccionario de Heráldica de Endika Mogrobejo |
CONCLUSIÓN
El apellido Alcaraz parece tener un origen claramente
toponímico. Lo tomaron las personas oriundas de la localidad. Está muy presente
desde la Edad Media tanto en Lorca como en Murcia, asociado a linajes tan
importantes como los Guevara o los Fontes.
Detrás del apellido Alcaraz no solo hay un linaje o un
escudo, sino también la memoria de una ciudad medieval que proyectó su nombre
por buena parte de España y América. Cada ‘Alcaraz’ conserva, de algún modo, la
huella de aquel territorio manchego del que tomó su nombre
A través del INE (Instituto Nacional de Estadística) encontramos que el apellido Alcaraz, hoy en día en España, lo usan 17.167 personas como primer apellido, y, como segundo, 17. 149. La mayoría viven en Albacete, Alicante, Almería y Murcia.
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