Topografía urbana de Alcaraz en 1561
Introducción: el padrón de alcabalas de 1561
El
primer callejero de Alcaraz nos lo proporciona un padrón de alcabalas del año
1561 en el que los vecinos pecheros vienen relacionados por calles[1]. Esto representa una gran
novedad porque en los padrones tan antiguos los contribuyentes se incorporaban
alfabéticamente. La enumeración de calles y parajes nos permite conocer la configuración
urbana de la ciudad. El nombre de algunas vías, de arraigada tradición, aún se
conserva como veremos más adelante, aunque la mayoría obedece a los nombres de
los vecinos más ilustres o de reconocida fama, lo que nos ha dificultado en
algún caso su identificación. Conoceremos también a través del citado padrón
nombres, apellidos y apodos, estado civil (en el caso de las mujeres), minoría
de edad, profesiones y parentesco. La combinación de todos datos estos nos
permite aproximarnos a la vida cotidiana de las gentes que habitaban Alcaraz a
mitad del siglo XVI.
¿Qué eran las alcabalas?
Se
trataba de un impuesto que gravaba las transacciones comerciales. Tuvo carácter
universal pues recaía sobre la venta y permuta de cualquier clase de mercancías.
Se gravaban con un 10% en aquel año. Le correspondía al vendedor asumir el
pago, aunque no todo el mundo pagaba, había excepciones, bien fuera por razón
de la persona (prelados, grandes y señores estaban exentos), lugares (hubo
villas y territorios excluidos) o naturaleza de los bienes (herencias, dotes y
donaciones estaban libres, al igual que el autoconsumo).
Socio-topografía urbana
Para
evitar los desafueros de los recaudadores, la mayoría de las poblaciones
castellanas optaron por el sistema de encabezamiento, es decir, se concertaba
con la Corona, a través de las Cortes, una cantidad a tanto alzado que se debía
cobrar anualmente, el municipio realizaba la recaudación por su cuenta[2]. Para llevar a cabo la
cobranza se servían de padrones. El total de la población pechera de Alcaraz en
el de 1561 asciende a 1.440 vecinos o cabezas de familia, muy por encima del
número que recogen los censos que la Corona elaboró, tanto en 1528 donde se
contabilizan 1.114, como en el de 1591 donde se constata una población de 1.237
vecinos[3]. Sin embargo, el padrón de
la moneda forera comenzado en 1596 eleva a 1.410 los vecinos de Alcaraz. Evidentemente
las cifras de los padrones las debemos tomar como orientativas, en ellos hay
ocultaciones que no podemos precisar a qué obedecen, además de incluir en
muchos casos sólo la población pechera.
Para
realizar la correspondencia con habitantes los historiadores suelen multiplicar
las cifras por 4 o 4,5, de forma que esos 1.440 vecinos que figuran en el
padrón de 1561 pueden equivaler a 6.480 o 7.200 habitantes. Además, se asientan
al final del padrón quince nuevos vecinos, de algunos se anota su procedencia:
Yeste, La Roda y Ossa de Montiel, lo que significa que Alcaraz crecía
anualmente. Encontramos también a dos personas foráneas: el francés que explota
un molino de Auñón y un entallador o escultor: Antón de Holanda. Encabeza el
padrón el conde Diego Vaca de Sotomayor quien contribuye por sus tratos
comerciales con unos escasos 6,5 reales. Sobre las herrerías de las que es
dueño, no paga nada[4].
Sin embargo, los que cargan con los impuestos más pesados son los ocho
mercaderes que residen en Alcaraz, cuya contribución oscila entre los dieciocho
y 10.600 reales, las cantidades más altas corresponden a los de la calle y
plaza Mayor.
¿A qué se dedicaban los alcaraceños y alcaraceñas en el año 1561?
Pues
a las tradicionales profesiones agrícolas que incluyen a los hortelanos,
labradores y trabajadores (o jornaleros) hemos de sumar las de la ganadería: pastores
y lecheros. Pasando también por todas las del sector servicios conformado por
un amplio abanico de caldereros, arrieros, herreros, maestros de carros,
cuchilleros, espaderos, cantareros, canteros, aserradores, harineros,
carniceros, ballesteros, ceperos, curtidores, vinateros, tenderos, barberos, taberneros…
Alguno más raro como el vainero (que realiza fundas para toda clase de armas),
el organista y el hospitalero (encargado de acomodar a los pobres en el
Hospital). Como norma los impuestos satisfechos son escasos, oscilan entre los
que están exentos por no haber obtenido rentas de sus negocios o los que pagan
un par de reales, excepción hecha en los mercaderes como hemos señalado.
Nos
llama la atención la cantidad de oficios relacionados con la lana y la
producción textil, así encontramos cardadores, tundidores, bataneros, cordoneros,
tejedores, sastres, pelaires y tintoreros. Otros oficios están relacionados con
la piel de los animales, nos referimos a los curtidores. Es de destacar la especialización en los
trabajos, pues tenemos, por un lado, zapateros, y por otro, “remendones”, más
los alpargateros. También en el metal existe la diferenciación entre cuchilleros
y espaderos. La burocracia aparece representada por licenciados, bachilleres, procuradores,
regidores, escribanos, mayordomos. Estamos en una ciudad donde existen profesiones
cualificadas: un doctor, un boticario, llamado Martínez, un albéitar… y un alto
número de clérigos y curas como corresponde a un municipio con cinco iglesias y
cuatro conventos. Por su proximidad a la vida religiosa, nos llama la atención
el número tan elevado de beatas, en total, veintiuna mujeres, repartidas por
todo el callejero, llevan este tipo de vida próxima a la reclusión monacal. Ellas
vivían bajo el voto religioso y vestían hábito, pero no residían en convento,
al tiempo que solían realizar alguna acción caritativa y asistencial[5]. La calle de las Beatas ya
existía en 1561, suponemos que su nombre obedece a ser la que cuenta con la
mayor concentración de éstas en proporción a los habitantes de la misma. La
calle ha mantenido su nombre en todos los callejeros que conocemos, es distinta
a la de las Monjas, por lo que podemos concluir que la calle existe, al menos
desde el siglo XVI[6].
Relacionados
con la construcción tenemos un yesero, los canteros, y quince carpinteros, cuyo
oficio directamente relacionado con la construcción, engloba al de maestro de
obras cuando no se menciona éste expresamente. Tres entalladores o escultores y
un pintor nos recuerdan que Alcaraz se encontraba en una época de esplendor en cuanto
a sus construcciones más emblemáticas. En 1561 ya se habían realizado las obras
más características de la ciudad: lonjas de la plaza, el Alhorí, el convento de
San Francisco. Se había reparado la iglesia de La Trinidad, cambiado de
ubicación la iglesia de San Ignacio, que desde el alcázar se había bajado a la
ladera en el año 1518. Así mismo estaba en uso la conducción de agua gracias al
acueducto, la torre del Tardón, aunque en obras, avanzaba sumando cuerpos y era
constante. La calle Mayor ya se había ensanchado en algunos puntos, al tiempo
que se colocaron portales de madera en la acera[7]...
Con
respecto a las mujeres, encontramos una inusual actividad laboral, a las tradicionales
profesiones femeninas de panadera y hornera, hemos de sumar la de botonera,
tabaquera, costurera, tres regateras (dedicadas a la venta al por menor), una tripera
y una alfombrera. Profesión típicamente femenina según consta en las actas del
año 1618, en las que se acuerda bajar el remate de la renta de las alfombras
porque en general la pagan “las mujeres honradas y recogidas”. La pobreza es
más acusada en la mujer, muchas de ellas son mencionadas como viudas y pobres,
también enfermas. Nos llama la atención la feminización del apellido, así
encontramos la Montora, la Bonjorna (de Bonjorne), María Escudera, Mencía Cana (por
Cano) Guerrero, las Mejías, las Madrilas, la Carmona, las Doconas (de Docón),
la Morcilla (por Morcillo)… A los apodos, como la becerra, la condesa hornera, se
suman otros que hacen referencia a cualidades o enfermedades: la vieja y la
coja son apelativos frecuentes. En el caso masculino encontramos al gibado, al
ciego, el pobre que pide en la cárcel (se refiere al que pide para los presos
pobres)[8]…
Tanto
los mesones como los molinos suelen ser explotados en régimen de arrendamiento,
siendo sus propietarios personajes bien situados económicamente. Los molinos en
la ribera ascienden a trece -lo que nos da una idea del caudal tan abundante de
agua que debía ofrecer el río en aquella época-, sólo dos de ellos son
regentados por sus titulares. Los mesones que encontramos en Alcaraz son cuatro,
uno en la Puerta de Granada, otro en la calle Mayor, otro en la calle de Martín
Saquero (cercano al postigo de Juan Galdón)[9] y otro en el Arrabal. Zonas
relacionadas con el tránsito de personas, mercancías y accesos a caminos
principales.
Estructura
espacial
Aún
se encontraba la población distribuida en sus dos zonas tradicionales, la de
arriba y la de abajo, o lo que es lo mismo, la situada alrededor de la
fortaleza en el cerro del castillo donde residían treinta vecinos, y la de la
plaza de abajo con la calle Mayor y sus adyacentes en una y otra dirección.
Mucho
había cambiado la ciudad desde la fundación de aquella fortaleza hacia finales
del siglo XI[10],
que cayó en poder de las tropas cristianas en el año 1213. Tras la toma de
Alcaraz, el día 23 de mayo, el arzobispo de Toledo, Ximénez de Rada, ofició una
misa en la antigua mezquita que él mismo consagró bajo la advocación de San
Ignacio[11]. Algunos datos sobre los
edificios de aquel primer emplazamiento nos los proporciona la crónica del
propio arzobispo, quien acompañaba al rey en la campaña, por ejemplo, la
iglesia de San Ignacio se ubicó en la mezquita mayor, previa sacralización del
edificio.
El recinto original era la alcazaba primitiva compuesta por dos torres de tapial de hormigón unidas entre sí por la parte superior a unos muros de los que, según José Luis Simón, aún se aprecian restos, ocupaba la cumbre del cerro entre dos crestas de roca. Su cronología, según el citado autor, se corresponde con la mitad del siglo XII. Rodeando esta primera edificación se halla el recinto rectangular que hoy en día contemplamos donde se instalaría la población cristiana tras la conquista en 1213.
El conjunto contaba con edificios públicos: palacio del rey, torre del
arzobispo, junto a la iglesia de Santa María, plaza y torre del reloj. Según
José Luis Simón, contaba con dos accesos, uno en la parte noroeste, con una
puerta en codo bajo una torre rectangular. Y otra en el centro del flanco sur,
oculto o destruido por el cementerio actual. Existían también varios portillos
para dar acceso al recinto, el más evidente sería el situado junto a la torre
noreste, que daría acceso al arrabal de la ladera oriental[12]. En este arrabal, situado
en la parte que se conoce como “camino de Morcil” se situó la puerta de su
nombre, que a juzgar por la documentación consultada desde el siglo XVI en
adelante se situaría en una zona comprendida entre la parte superior de la iglesia
de San Miguel y el hospital de San Juan de Dios[13].
El
acceso sur de la fortaleza (hoy dentro del cementerio) se vería reforzado con
el paso del tiempo, seguramente entre fínales del sigo XIII y el sigo XIV, con
una torre pentagonal en proa, conocida popularmente como Torre de la Cigüeña,
de la que partirá una muralla que defenderá el arrabal sur y otra hacia el
arrabal oeste[14].
Dos puertas hemos encontrado siguiendo la muralla en estas orientaciones: la de
Montiel y la de Granada[15].
En el ángulo suroeste de la fortificación se encuentra un edificio que, por estado de ruina, resulta difícil de interpretar, quizá se corresponda con el palacio real del que habla el Fuero[16]. Si esto fuera cierto, se conformaría en esta parte del recinto fortificado un conjunto formado por el edifico regio, la torres del arzobispo y solares y la iglesia de Santa María. Por todo ello, no es de extrañar que las instituciones del concejo se establecieran en la plaza de Arriba, pero fuera de la muralla, entre ésta y la torre de la Cigüeña[17]. La plaza de arriba contaba con tres accesos: la de la Sierpe que conducía a San Ignacio, la que subía desde Zapatería y la callejuela que sale de la de Comedias (puerta de Morcil). En la plaza de arriba tuvieron casa los personajes más encumbrados de Alcaraz como la duquesa del Carpio y el marqués de Valdeguerrero, inhabitables ya cuando se elabora el catastro de la Ensenada en 1752 pero adscritas a su propiedad[18].
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| Posibles localizaciones en el plano de 1681 de la BNE. 1. Iglesia de San Pedro. 2. Iglesia de Santa María. 3. Iglesia de San Ignacio. 4. Torre del Obispo. 5. Torre de la cigüeña. Elaboración propia. |
Zonas más importantes en 1561
La
del castillo recibía el nombre de “trascasa”. El término, repetido en otros
documentos y en otros lugares de España[21], alude a una zona que ha
perdido su población originaria, un despoblado, como es el caso que nos ocupa,
pues la fortaleza sufrió paulatinamente el abandono de su vecindario conforme
lo ganaba la zona más baja, más cómoda y mejor comunicada. Nos encontramos con
una estructura espacial que acusa el paso de la Edad Media a la Moderna, pero
que aún cuenta con vecinos, un registro por calles de feligreses de la iglesia
de San Miguel del año 1564 nos sitúa en
el alcázar a Pedro de Valdelara, Juan de
Buitrago, Francisco Luján, Juan de Claramonte, Alonso de Angulo, Martín
Rodríguez. Antón del Villar y al licenciado Hernán Dálvarez.
Y
si en la Edad Media se organizaban las casas y edificios principales en torno
al castillo o fortaleza, que había ejercido de elemento de cohesión y punto de
referencia, al descender la población hacia el camino y envolver sus márgenes
con construcciones relevantes, se produjo un desplazamiento del centro y se
alteraron todas las referencias, implantándose un orden que indirectamente iba
a provocar la creación de un nuevo sistema jerárquico, cambiándose así los
focos de atracción, los hitos dominantes.
Ahora con la expansión, el núcleo de atracción será un lugar abierto, plaza,
ensanche, calle o camino. Tal cambio implica una mutación irreversible en el
sistema de valores y en los significados urbanos pasando de la ciudad
hermética, cerrada sobre sí misma con una función eminentemente militar y
defensiva a la ciudad abierta y dinámica en consonancia con la ciudad moderna
en la que la comunicación, la actividad administrativa o comercial se erige en
una poderosa fuerza para captar habitantes, aglutinar a los pobladores o servir
de señuelo económico[22].
Las
“ventajas de posición” fueron decisivas, pues, como ha indicado P. George, “el
problema de la orientación es esencial en la geografía de la ciudad”, y “la
posición está ligada a la técnica específica del empleo del espacio[23]”. Eso
supone que a la hora de expandirse los vecinos eligieron invariablemente la
dirección del camino, de la explanada y la frontera de la plaza más abierta y
mejor comunicada, lugares siempre donde se pudieran ejercer las actividades
vinculadas a la economía, la vida social o la política[24]. El descenso de la fortaleza alcaraceña se articula en
torno a la plaza y calle Mayor, donde surgirán los edificios más emblemáticos
por ser el sector de la ciudad mejor comunicado.
Otro factor
no menos importante que influyó en el abandono fue la falta de agua. Dentro de
la fortaleza se recurrió a una noria, dentro de una de las torres y un aljibe.
Además de pozos, aljibes y azacanes o aguadores. La traída del agua desde el
río de La Mesta, por determinados túneles, conducciones cerámicas y finalmente
el acueducto, solucionarían el problema para el Alcaraz del siglo XVI[25].
Pero no para la zona alta que siempre tuvo problemas con el suministro de agua
que tuvo su fin hacia 1585[26].
La calle Mayor
actuará como bisagra, creándose perpendicularmente a ella nuevas vías en ambas
direcciones, hacia el castillo, cada vez más abandonado[27],
y hacia la barrera por la parte baja, donde pronto, también las casas
comenzarán a saltar el muro extendiéndose hacia el camino real, el más
importante. La calle Mayor enlazaba la puerta de entrada principal, la Nueva,
con la plaza desde donde se podían elegir varias salidas, la más importante la
ofrecía la puerta de Granada, seguida por la de las Torres.
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Se resistía la tradicional ciudad a abandonar las casas del ayuntamiento, torre del reloj y audiencia que todavía se encontraban en la parte alta, de hecho, en 1579 se acordó clausurar el edificio ante la inminente ruina del mismo, pero no el abandono de la plaza de arriba pues en 1583 se comenzó una nueva obra para ayuntamiento en la torre del reloj[30]. Otro tanto ocurría con la iglesia de Santa María, la más antigua y la mayor, que, aun amenazando ruina, se afanaban en reparar. En ambas plazas tenían lugar actos de representación oficial, lúdicos (como los toros) y religiosos. De hecho, las exequias por los reyes se llevaban a cabo en la iglesia de Santa María –la de arriba- donde también comenzaban las procesiones más importantes para terminar en la de la Trinidad, la de abajo.
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Esta transición entre dos espacios correspondientes a dos épocas sucesivas se percibe en la existencia todavía de las dos plazas: la de arriba y la de abajo, esta última ya es mencionada en el año 1406 cuando doña Elvira Sánchez Villodre fundó un monasterio femenino, el del Sancti Spiritus, en la zona baja de la población, a espaldas de la plaza nueva en torno a la cual se había desplazado la actividad de la ciudad[28]. Será denominada también plaza de la Trinidad por ser la iglesia de este nombre el edificio más representativo hasta el siglo XVI. La citada iglesia, que es la cuarta en antigüedad, surgió, según Aurelio Pretel, en el siglo XIV[29].
El
arrabal y la morería son zonas o barrios con sus características especiales. Arrabal
es considerado todo lo que excede el muro. Esa separación física y simbólica,
diferenciaba también a los que vivían al lado de uno y otro espacio, pues los
derechos y privilegios siempre afectaban a los que residían de muros para
adentro. La muralla creaba un estatus que garantizaba libertades a sus moradores
frente a la indefensión del lugareño rural. Tan preciado bien obligaba a los
habitantes de las ciudades a velar y cooperar en el mantenimiento de las cercas
y fortificaciones amenazadas de ruina[31].
No se contemplaba en las
disposiciones legales de los Reyes Católicos la expansión de las villas y
ciudades más allá de las murallas, éstos fueron reacios a permitir la
construcción particular fuera de los cercos urbanos por razones defensivas;
extramuros debían quedar los hospitales o los monasterios y conventos, las
fábricas artesanales que ensuciaban o necesitaban de los cursos de agua,
rastros, lavaderos, rollos o picotas y otros elementos de ajusticiamiento, como
fue la horca de Alcaraz situada en las eras de su nombre[32].
El arrabal a las afueras del recinto fortificado contó con población muy pronto, ya el 20 de junio de 1308, el Rey ordenó que los que habitaban el arrabal fueran exentos de pagar impuestos, al igual que los que vivían de muros adentro (los verdaderos ciudadanos), quizá para impulsar la repoblación. En 1315, Alfonso XI volvió a confirmar este privilegio[33]. Se extendía a lo largo y ancho de la ladera, pues José Luis García Simón, localiza dos arrabales, uno hacia el oeste y otro hacia el sur, prolongándose verticalmente a las inmediaciones del río[34]. El dato lo deducimos de un documento de 1370, por el que doña Juana Manuel ordenó destruir los molinos, balsas y almacenes que eran perjudiciales para la salud pública a excepción del molino de Juan Ruiz por estar en “el cantón del arrabal” donde no hace daño alguno[35]. Este sería al que José Luis Simón alude como un tercer arrabal más alejado, en concreto en las lomas de la Potrera, entre el molino del mismo nombre, la vega y la ladera de “Las Ramblas”[36]. El arrabal en su conjunto contaba con setenta vecinos hacia mitad del siglo XV[37]. Siguiendo aquella norma, podemos observar como en 1561 las actividades más insalubres se ubicaban allí: dos curtidores, dos cantareros, un tejero y una tripera, Teresa Pérez, que se surtiría en el matadero[38]. El agua, de absoluta necesidad para tales trabajos llegaba mediante conducciones y pilares. En la zona de las tenerías, es decir, la de los curtidores del arrabal, hubo un depósito de agua desde el año 1513[39].
La
morería debió situarse también en la zona tras los muros como corresponde a una
comunidad separada por la religión. Una carta del rey Enrique IV, fechada el 25
de marzo de 1447, concedía a los moros que se fueran a vivir a Alcaraz
exenciones fiscales hasta que su número superara los cincuenta[40].
Las
puertas y postigos se tomarán como nombres de calles. Las ermitas, al situarse
en el extrarradio no formarán parte del callejero debido al aislamiento que les
proporcionaba el muro. Sin embargo, las iglesias sí que funcionarán como punto
de referencia, las calles de acceso a las mismas serán conocidas por el santo
de su advocación, como la de San Ignacio y la de San Pedro. El convento de San
Francisco funciona como foco de atracción, por ello el postigo frente al mismo
dará lugar a la vía que aún hoy en día lleva su nombre, calle del Postigo[41]. Los caminos, los puentes
y los molinos son elementos habituales del paisaje urbano, utilizados como
señuelo para localizar inmuebles en los protocolos notariales y en los
inventarios de bienes.
Las calles de Alcaraz en el padrón de 1561
Con respecto a las calles, su número ascendía
a treinta y tres. Siguiendo el orden su nombre es el siguiente:
-
Calle de San Pedro
-
Plaza de Arriba
-
Calle del licenciado Noguerol
-
Calle de Jorge de Vitoria
-
Calle de Pedro Ortiz de Pros
-
Calle de Luis de Reolid
-
Calle de Gonzalo de Arenas
-
Morería
-
Calle de los Montieles
-
Calle de las Madrilas
-
Calle del bachiller Luna
-
Calle de Hernando Cano
-
Calle de Juan de Luna
-
Calle de Juan Rodríguez de Munera
-
Calle de la Zapatería
-
Calle de San Ignacio
-
Puerta de Granada
- Calle Mayor, interrumpida por la calle de
Pedro Cabezuelo para continuar tras ésta, interrumpida otra vez por la de
Correoso y termina tras esta.
-
Calle de Pedro Cabezuelo
-
Calle de Correoso
-
Calle de Mingo Íñigo (Andrés de Vandelvira
actual)
-
Calle de Martín Saquero (¿lindante con
Juan Galdón?)
-
Calle de Juan Galdón (hoy bachiller
Sabuco)
-
Calle Barrera
-
Postigo de San Francisco
-
Calle de Martín Sánchez
-
Calle de las Beatas
-
Calle de Juan Pascual
-
Trascasa
-
Calle de los Rozalenes
-
Calle de Pedro Galdón
-
Calle de Pedro de Pareja
-
Calle de Francisco del Charco
Como
en todas las ciudades medievales las calles eran estrechas, cortas y quebradas,
no solo por la propia orografía del terreno, sino también por desorden
urbanístico y por considerarse más seguro desde el punto de vista defensivo
este modelo de trazado[48]. Sin embargo, contaron
con empedrado muy temprano, a principios del siglo XVI comienza esta mejora
urbana que se extiende también al camino de Cortes. La angostura y los
saledizos restaban luminosidad a las sombrías calles.
Los nombres de las calles
Pero la mayoría de las calles son mencionadas atendiendo a algún personaje importante que todo el mundo conocería pero que a día de hoy nos imposibilita localizarlas. ¿Quién no conocería a los regidores licenciado Noguerol y Jorge de Vitoria?[51] Otro tanto podemos decir de Martín Saquero, mayordomo de propios, que da nombre a la suya, al carpintero Diego Correoso, a Martín Sánchez, que fue pelaire. También pueden ser conocidas por familias cuyos miembros tradicionalmente vivían en ellas, como los Rozalenes, o la de las Madrilas y la de los Montieles, apellido de una famosa y prestigiosa familia, los Montiel[52]. La calle de las Beatas, llamada así en honor a la cantidad de mujeres que practicaban este modo de vida. Otras las tenemos localizadas con ayuda de distintos documentos, por ejemplo, la calle de Mingo Íñigo, hoy Andrés de Vandelvira, nos ha sido descubierta por varias escrituras de censos, quizá la más famosa sea la del bachiller Sabuco, quién en 1587 al hipotecar su casa de morada a favor del cabildo, la describe situada en la calle que va de la plaza de abajo a la puerta de las Torres y por otra parte la calle de Minguiñigo[53]. Esta vía era conocida también como calle Llana o calle Llana de Nuestra Señora de Cortes, en otro documento de alquiler de la casa del bachiller por sus herederos en 1609, se nos dice que tiene dos puertas, una da a la calle de las Torres y otra al camino de Cortes (o calle de la Virgen de Cortes, el nombre alternativo). Está claro que se sitúa en esquina y que su entrada principal está por la calle de Las Torres.
Otro censo de 1590 sobre un inmueble en la calle de Mingo Íñigo o Llana nos habla de las casas y soportal de Nuestra Señora de Cortes, cerca del curato de la Trinidad[54]. Existía también un hospital de nuestra señora de Cortes, en la misma calle, pero cercano a la Puerta Nueva de Abajo. Y por último, en el cerro de San Cristóbal, donde aparecen varias referencia a la ermita de Nuestra Señora de Cortes [55].
Las calles de la parte alta, cercanas al castillo, son muy pocas, sus
habitantes pertenecen a la colación o barrio de San Pedro: entre ellas
citaremos la calle de Pedro Ortiz de Pros, quien fue uno de los aspirantes a
caballero de sierra en 1567 por aquella parroquia, la de Pedro Cabezuelo,
porque en ella vive Luis Hernández Salinero, aspirante a la caballería de
sierra y padre de Acacio de Buedo, marido de doña Oliva Sabuco, por la misma
iglesia[60].
Calles emblemáticas
La calle Mayor
La calle Mayor, con 129 vecinos en 1561, es la más larga de todas las de Alcaraz. Las calles mayores van siempre ligadas a las plazas mayores, constituyendo un mundo conectado par el comercio y paseo cotidiano de sus habitantes. Con el nombre de calle Mayor “se ha designado a la arteria principal con el tráfico urbano más intenso y el espacio más amplio, prestigioso y de mayor prestancia en la ciudad”[61] . En ella y su plaza encontramos en el padrón de 1561 a los mercaderes más ricos y una amplia variedad de tenderos, sastres, tundidores, herreros, mesoneros, zapateros, guanteros, espaderos, cardadores, tabernero, barbero, alpargateros, un maestro de carros..., dos regidores, tres licenciados (dos de ellos clérigos), dos bachilleres, el cura de Santa María y un notario (apostólico, se sobrentiende).
La plaza Mayor
La
plaza de abajo surge de forma orgánica aprovechando un ensanche natural junto a
la iglesia de La Trinidad en una zona más llana y accesible que la de la
fortaleza. A partir del siglo XVI rivalizará en importancia con la de arriba,
su inmejorable posición y el aprovechamiento que de ella hacen mercaderes,
tenderos y el propio Ayuntamiento, aconsejan su transformación, mejora y
ensanche, que comienza en 1517, pues ese año se ordena al corregidor que pague
a García López del Busto el valor de una casa y tienda que se le expropió para
tal fin[64]. Podemos considerar que,
a partir de este momento, la plaza pasa a ser un espacio “proyectado”, de forma
regular y geométrica con beneficio de sus funciones y mejora de sus condiciones
estéticas[65].
En 1518 comienza a trabajar en la Lonja Juan de Chiberría, uno de los artífices
de esta plaza, junto con Andrés de Vandelvira. En 1519 la reina doña Juana
concedía autorización para expropiar las casas necesarias para ensancharla y
hacer los soportales en los que los comerciantes pudieran resguardarse de las
inclemencias del tiempo[66].
Las calles como lugar de dirección hacia las
iglesias
La calle de San Pedro
Su nombre se
tomó por conducir al templo de su advocación. A su feligresía perteneció doña
Oliva Sabuco, ella vivió en esta calle tras su matrimonio con Acacio de Buedo
en 1580[67]. Fray
Esteban Pareja decía que esta iglesia estaba muy próxima a la de Santa María
(ésta en el recinto del castillo) siendo la segunda en antigüedad[68].
No ha llegado ningún vestigio a nuestros días porque, ya en el año 1705, la
iglesia estaba en ruinas y el lugar despoblado[69]. Pero conocemos la
descripción que de ella nos hace el padre Pareja, quien llegó a conocer el
edificio, aunque ya desierto y sin adornos en el año de 1740:
“Era iglesia
de tres naves, aunque muy antiguas, y pequeñas; con bailantes capillas, y
entierros en las paredes, de muy buenas molduras [...] Por de fuera se ha reparado,
para dexarla por Hermita; pero en lo interior es una lástima el mirarla”. El
padre Pareja resalta algunos aspectos de la iglesia como las capillas, de las
que podemos resaltar su antigüedad y distinción, pues la nobleza e hidalguía
más rancia de Alcaraz había dispuesto en ella sus enterramientos.
Afortunadamente nos ha llegado un plano de los enterramientos en la citada
iglesia, así podemos observar la capilla mayor de los herederos de García
Noguerol Leal junto al altar, la mejor situada[70].
Otras importantes eran la de los Montieles, situada en el arco del poste de
Santa Marina, donde estaba enterrado Pedro de Montiel, regidor. Las tres naves
de las que se componía la iglesia estaban sustentadas en cuatro postes con
arcadas. Al ya mencionado de Santa Marina, se sumaba el de Santa Catalina,
donde estaba la sepultura de doña Francisca de Busto; el del agua bendita con
las sepulturas de don Íñigo de la Cerda y el del crucifijo, o de Cristo
crucificado, del que el padre Pareja decía que “era una admiración”, y que pasó
posteriormente junto con todos los objetos de culto y ornamentos a San Miguel[71].
Un quinto poste sustentaba el coro, la pared y la escalera del mismo.
La calle se encontraba en la ladera, numerosos documentos nos permiten identificar su asentamiento[72]. Un inventario de bienes del año 1546 sitúa un herreñal en la cuesta de San Pedro[73]. La cercanía a la plaza de arriba es clara por la existencia de una calle que unía ésta con la parroquia de San Pedro, según la escritura fechada el 15 de abril de 1413, en la que Mosén Enrique y Elvira Sánchez compraban unas casas y cámaras en la calle que unía la plaza con la parroquia de San Pedro[74]. Debió situarse en el arrabal primigenio, próxima a Santa María, pero separadas por la muralla[75]. Por debajo de San Pedro, otro camino comunicaba con el arrabal y las tenerías[77].
La calle de San Ignacio
¿Pero dónde estuvo la primera ubicación de San Ignacio que el padre Pareja sitúa en el cerro de San Cristóbal? Existen datos en la documentación catastral en el año 1775 sobre una ermita en el cerro de San Cristóbal dedicada a la Virgen de Cortes[81], lo que nos ha hecho pensar si no sería esta ermita la primera ubicación de la iglesia de San Ignacio, tal y como la sitúa el padre Pareja cuando dice: “Se reparó la iglesia desierta de San Ignacio y quedó hecha ermita, colocando en ella una imagen de María Santísima muy hermosa y antigua con el título de Nuestra Señora la Blanca en aquel tiempo de mucha devoción para los ciudadanos de Alcaraz; pero como se bajó del Castillo toda la vecindad, y estaba cuesta arriba la devoción, se entibiaron los fervores; y en un todo se arruinó la Ermita. Hoy está nuestra señora de la Blanca en la Parroquia de Santa Maria, tan olvidada de los moradores de Alcaraz, como si tal imagen no hubiera en aquel Templo. Es tradición, que el titular de la única Parroquia, que había en Alcaraz, antes que la Ciudad entrase en el dominio de los Mahometanos, era nuestra Señora de la Blanca, y que estaba cerca de la puerta Morcil, fuera de los Alcázares". (1740, p. 96).
[1] Archivo
General de Simancas, expediente 35.
[2]
Domínguez Ortiz, Antonio: Instituciones y
sociedad en la España de los Austrias. Barcelona: Ariel, 1985, pp. 39-40.
[4] El
título de conde es con el que figura en el citado documento. AGS, legajo 35.
Imagen 147. “Diego además adquirió: una heredad en El Cubillo, con dehesa y
tierras y casas anejas; la factoría “de facer hierro” en El Angorrilla” (Ayllón
Gutiérrez, Carlos: EL MAYORAZGO VACA SOTOMAYOR. ESTRATEGIAS FAMILIARES EN LA
NOBLEZA ALCARACEÑA. En Historia y Genealogía, nº 7, p. 139.
[5]
En Albacete, en 1563, la fecha más próxima a este padrón, son tres solamente
las beatas que conocemos para una población similar a la de Alcaraz. El convento de beatas franciscanas, o de La
Magdalena, nació de una comunidad de once mujeres a las que el Marqués de
Villena donaría una casa que tenía en el alcázar en 1471 (año muy importante en
la vida local, pues en él se registra una intentona de alzar la ciudad contra
su alcaide, Juan Alonso de Haro, quien hizo degollar a unos cuantos vecinos).
Seguirían la Orden Tercera franciscana, pero sin profesar hasta 1486, año en
que aquella casa se convirtió en convento, aunque no de clausura, pues las
monjas podían salir y entrar de él. En ella vivirían otros cuarenta años, en
los que aumentaría, como es habitual, el número de hermanas. En 1526 se fundaba
el convento en otro emplazamiento, ya en la parte nueva, contando, suponemos,
con algunas limosnas de los particulares y con las subvenciones del concejo,
que habrían de mantenerse esporádicamente a lo largo del siglo XVI, aunque a
veces también con algún que otro pleito contra el Ayuntamiento. En 1576 la
autoridad eclesiástica intentaría obligarlas a vivir en clausura, lo que sólo
se pudo conseguir tras muchas resistencias de la comunidad, aunque al fin
aceptaron hacer el cuarto voto "por fuerça" o "forçadas de los
prelados" (E. Pérez de Pareja, o.c. pp. 125 y sigs, en Pretel, p.p. 37-38.
[6]
Comparación con el callejero de 1768 donde aparece la calle de las Beatas y la
de las Monjas. AMA, caja 380, 1.
[7]
La relación de las obras y los datos relacionados los hemos tomado de: Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira,
el bachiller Sabuco y el preceptor Abril de Aurelio Pretel Marín. Albacete:
IEA, 1999.
[8] Creo que
se refiere al que pide para los pobres de la cárcel.
[9] AHDAB
ALZ 150.
[10]
PRETEL MARÍN, Aurelio ctd en SIMÓN GARCÍA José Luis: “La fortaleza de Alcaraz”.
En Alcaraz y su alfoz. Albacete:
Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de
Montiel, 2015, p. 72.
[11]
PRETEL MARÍN, Aurelio: “Del islam a la ciudad castellana”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación
para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel,
2015, p. 90.
[12]
SIMÓN GARCÍA José Luis: “La fortaleza de Alcaraz”. En
Alcaraz y su alfoz, el testimonio del
tiempo. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra
de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, pp. 77-78.
[13]
Quizá la descripción más clara sea ésta que proporciona un registro de hipoteca
de fecha 23 de junio de 1774: “Un quiñón de tres fanegas a la mano izquierda
como se sale de la puerta Nueva enfrente de la Cruz de Piedra de los arcos.
Linde por este con camino que desde dicha calle va a los arcos. Norte con
dichos arcos y sur con la callejuela que desde la puerta de Morcil baja a la
calle de la puerta Nueva, oeste camino que sube desde los arcos a la puerta de
Morcil” (AHPAB. Caja 15.902).
[14]
SIMÓN GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del
Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, 2015, pp. 81-83.
[15]
Los datos que nos permiten situar la Puerta de Montiel son los siguientes:
Censo del año 1583, Juan Alcaide es dueño de una casa en la calle de la puerta
de Granada que tiene por linderos en la parte de arriba casas de Martín Alonso
y por la parte de abajo el adarve y la calle que sube a la puerta de Montiel (AHD.
ALZ 150). Puerta de Montiel, situada en el arrabal según Libro 15.990, 1.
Alcaraz y su partido. Predios urbanos en dominio (AHPAB). 30 de junio de 1774,
unas casas en el arrabal de la puerta Montiel (AHPAB. Caja 15.902)
[16] SIMÓN
GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del
Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 82.
[17] SIMÓN
GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del
Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 82.
[18] AHPAB.
Caja 3.167. Libro del personal y casas. Estado secular.
[19]
AHDAB. ALZ 142.
[20]
AHPAB. Caja 15.902. Contaduría de Hipotecas. AHDAB. ALZ 124.
[21]
CAMPILLO CUEVA, Jacinto: Los despoblados medievales de la Honor de Sedano
(Burgos). KOBIE (Serie Paleoantropología), Bilbao Bizkaiko Foru
Aldundia-Diputación Foral de Bizkaia N.º XXIV, pp. 125-168, 1997 ISSN 0214-7971
[22]GUTIÉRREZ
CORTINES: Los caminos de la región de
Murcia, 1989, 186-187
[23] George,
P.: Compendio de geografía urbana.
Ed. Ariel, Barcelona, 1964, p. 34 y ss.
[24]
GUTIÉRREZ CORTINES: Los caminos de la
región de Murcia, 1989, 186-187
[25] SIMÓN
GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete:
Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de
Montiel, 2015, p. 78.
[26] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… p. 396.
[27] A la
incomodidad en su acceso se sumó la pérdida del suministro de agua en la plaza
de arriba hacia 1585, hecho que supuso el golpe de gracia definitivo PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo…
1999: 396
[28] GARCÍA
SIMÓN, José Luis: 2008: 394.
[29] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz y su alfoz,
2015: 83.
[30] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de…
pp. 320-389.
[31] SORALUCE BLOND, José Ramón: “La
ciudad medieval: símbolos y elementos decorativos”. Http://www.academiagallegabellasartes.org/gestor/archivos/007-40SoraluceBlond.pdf.[Consulta 06/11/20 17], p. 8.
[32]
Nos puede servir de referencia un protocolo notarial de 1675, en el que se
localiza una casa en el arrabal linde por la parte de arriba con la ermita de
las Angustias (plaza del Tercio actual) y por la de abajo con la calle Real que
sale de la Alcantarilla (el acueducto) que va a las eras de la horca.
[33] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana…1978:
52.
[34]
Aún en 1578 se le llamaba “arrabal” a una zona bajo el castillo, una escritura
de compraventa nos lo sitúa con esta localización: “Un haza bajo de San Pedro
de cinco fanegas, linda con herreñal de Alonso de Alcalá y por otra parte
herreñal de Pedro de Avilés y por la parte de arriba con el camino que va del
arrabal por debajo de San Pedro a las tenerías y por la parte de abajo a la
senda que va de las tenerías a las eras”. AHP AB. Caja 1.113
[35] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana… 1978:
62.
[36] SIMÓN
GARCÍA, José Luis: “la fortaleza de Alcaraz”… 2015, p. 78. Lugar dónde se han
encontrado restos de cerámica islámica (final siglo XII-principios del XIII) y
cristiana (siglos XIII al XVI).
[37] PRETEL
MARÍN, Aurelio: 1978: 166.
[38] El matadero se encontraba en aquella zona, una escritura de 1575 sobre
compraventa de un herreñal lo localiza bajo de la puerta de Granada, detrás de
las casas del dicho señor Juan Ruiz de Córdoba. Alinda con el adarve y con el
camino que va desde la placeta de la puerta de Granada al matadero y por otra
parte con el corral de Serrano y con las peñas que están arruinadas cabo el
dicho adarve. AHP AB. Caja 1.113.
[39] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… p. 439.
[40] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana…
1978: 97.
[41]
Pretel: el 20 de abril de 1581, será
Miguel Sabuco, en respuesta, y acaso en venganza, quien se oponga a los gastos
de cerrar dos postigos (el de la iglesia de San Pedro y el de la Escaleruela) y
el adarve de encima de la Puerta de San Pedro a fin de mantener abierta esta
última
[42]
Localización según un protocolo de 1675 en que se localiza una casa en el
arrabal linde por la parte de arriba con la ermita de las Angustias (plaza del
Tercio actual) y por la de abajo con la calle Real que sale de la Alcantarilla
(el acueducto) que va a las eras de la horca.
[43] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana… p. 178.
[44] Calle
Bachiller Sabuco actual.
[45]
Que fue transformado en puerta con arco en 1531. La mayoría de las cantarerías
estuvieron en el arrabal según se deduce del padrón de 1561, pues de las tres
que hubo, dos se situaban en el arrabal y la otra en la puerta de Granada.
[46]
La localización la hemos realizado en base a la información del padrón, pero
también gracias a un acta de 29 de julio de 1531, transcrita por Aurelio Pretel
(1999: 180), que dice que la puerta es antigua, la calle pública y próxima a la
plaza y a las iglesias”, cosa que es cierta, desde el arrabal -donde el padrón
sitúa las cantarerías- si tomamos la calle Entreiglesias, la distancia es
mínima. Pero también por el plano del Ministerio de Defensa ya visto.
[47] En la
calle Andrés de Vandelvira actual Se llamó Puerta Nueva de Abajo por su
proximidad a la tradicional Puerta Nueva en la calle Mayor.
[48] MARÍAS, Fernando: “Las ciudades del siglo XVI y el
urbanismo renacentista”. Ciudades del
Siglo de Oro. Las vistas españolas de Anton van den Wyngaerde. Madrid.
Ediciones El Viso. S.F., pp. 90-91. El manuscrito 9681.
[49] AHDAB.
ALZ 150.
[50] El dato
lo hemos extraído del libro de censos del cabildo de Alcaraz. AHDAB. ALZ 150.
Escritura del año 1582.
[51] Esta costumbre se mantuvo durante años, en
1673 se describe en un inventario de un convento una casa situada en la calle
de Martín de Arjona, que desemboca en la del Postigo. Martín de Arjona, era un
vecino que vivía en ella, su nombre permanece hoy en día. AHP AB, caja 4.614,
33.
[52]
De quienes el miembro más destacado sería el Bachiller Diego González de
Montiel, pues el 1 de agosto de 1476 los RR CC, en Segovia, el bachiller Diego
González de Montiel, vecino de Alcaraz, era nombrado para estos mismos empleos
(oidor de la Real Audiencia y miembro del Consejo), que ya había tenido con
Juan II y sus dos hijos, Enrique IV y don Alfonso (Pretel Marín, Aurelio: Alcaraz,
un enclave… 1978: 169).
[53] Que por
otra parte tiene por linderos a los herederos de Julián de Villareal y por la
otra parte casa de Francisco de Nova yerno de Alvaro González. AHDAB. ALZ,
libro 150.
[54] AHDAB.
ALZ 150.
[55] Datos
extraídos del Archivo Diocesano, libro ALZ 150, censo de 1590. Documentación
del siglo XVIII: Catastro del marqués de la Ensenada y del Registro de
Contaduría de Hipotecas del AHPAB. Cajas 3.168, libro 1. 3.165. 15.901, libro
1. 15.902. 15.990, libro 1.
[56] Cuya
construcción, según Jesús Carrascosa, se había iniciado en 1555 y se prolongó
hasta 1575 tras la colocación de los “infantones” trazados por Andrés de
Vandelvira.
[57] SIMÓN
GARCÍA José Luis: “La fortaleza de Alcaraz”… p. 74.
[58] Así es
denominada en el vecindario de 1768. AMA. Caja 380, 1.
[59] Caja
1.113. no. 2- 1546 inventario de bienes por muerte de Juan Martínez Guerrero y
su esposa Isabel Nieto.
[60] VALERO
DE LA ROSA, Elvira: Testamento y última
voluntad de doña Oliva Sabuco. Albacete: IEA, 2018, pp. 45-46.
[61] Bonet
Correa ctd en Gutiérrez Cortines: Los caminos de la ciudad de Murcia, pp.
189-190,
[62]
La revuelta de 1458 tiene dos escenarios claros: la calle Mayor y la iglesia de
la Trinidad junto con su plazuela: “plaçuela que disen de la dicha çibdad, e
estando a la puerta de la yglesia de la Trenidad”. MACKAY, Angus: Anatomía de una revuelta urbana: Alcaraz en
1458. Albacete: IEA, 1985. La existencia de la calle va ligada a la plaza,
en sus inmediaciones Elvira Sánchez Villodre fundó un convento en 1406.
[63] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de
Andrés… pp. 82-83 y 136.
[64] AMA,
caja 106, 69.
[65]
Características de las plazas mayores en España expuestas por NAVASCUÉS
PALACIO, Pedro en “La plaza Mayor en España”. Papeles de Arquitectura Española, 5. Ávila: Fundación Cultural
Santa Teresa. Diputación de Ávila, 2002, pp. 3-39.
[66]
PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el
siglo de…p. 134.
[67]
VALERO DE LA ROSA, Elvira: Testamento y
última voluntad…, p. 51.
[68]
PÉREZ DE PAREJA, E.: Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso
aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Valencia, 1740 (Reimpresión
facsímil con prólogo de J. Sánchez Ferrer. IEA: Albacete, 1997), pp. 104-105
[69]
MEYA INÍGUEZ, Mercedes: “Urbanismo, sanidad, fiestas y devociones en el Alcaraz
del siglo XVIII”. En Alcaraz y su alfoz: el testimonio del tiempo.
Alcaraz: Asociación para el desarrollo del Eco museo de la Sierra de Alcaraz y
Campo de Montiel de Albacete, 2015, p.
180.
[70] AHDAB.
ALZ 142.
[71]
PEREZ PAREJA, Fray Esteban: pp. 104-105.
[72]
El Catastro de la Ensenada en 1752 nos menciona “la callejuela que de la calle
San Ignacio va a la iglesia de San Pedro” (caja 3.166). Caja 15.901, 1. Año 1768.
Registro hipotecas: Una haza con su era empedrada de cinco fanegas para trigo
bajo de San Pedro, linde por la parte de arriba el camino que va a la era de
Arjona y haza de don Pedro de Alfaro y haza de la obra pía de la escuela
valuada. Otros asientos: Un haza pizorro con una accesoria a ella empedrada de
caber cinco fanegas para trigo que está a espaldas de la ermita de San Pedro y
alinda por la parte de arriba que es el saliente con el camino que desde esta
ciudad se lleva a las eras de Arjona, por el norte y medio día con tierras de
don Rafael Arcaína, por poniente con tierras de
los referidos Antonio y Úrsula Carcelén y con camino que se lleva desde
las eras de la Horca a las dichas de Arjona. Año 1774 un quiñón en el sitio del
pizorro detrás de San Pedro, a la parte de bajo del camino con una era
empedrada en medio linde el camino de las eras de la Horca.
269. Manuela Galdón viuda
de don Diego de Vargas y doña Juan Galdón venden a don Agustin de Flores,
beneficiado de San Pedro, unas casas en la calle de Granada de dicha ciudad
linde callejón que sube a San Ignacio dicha calle Juan Antonio Fernández y las
de don Diego Vandelvira. Un haza debajo de la ermita de San Pedro con una era
de cuatro fanegas, linde de las tejeras la de la orca, pizorro de los Córdobas
y doña Josefa Ximénez.
[73]
AHP AB. Caja 1.113, 2º.
[74]
PRETEL MARÍN, Aurelio: Una ciudad
castellana… 1978, p. 50
[75]
SIMÓN GARCÍA, José Luis: “La fortaleza de Alcaraz…” pp. 78-79.
[76]
PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el
siglo de… pp. 91-92 y 105.
[77]
AHP AB. Caja 1.113, año1578. Un haza bajo de San Pedro de cinco fanegas, linda
con herreñal de Alonso de Alcalá y por otra parte de herreñal de Pedro de
Avilés y por la parte de arriba por el camino que va del arrabal por debajo de
San Pedro a las tenerías y por la parte de abajo a la senda que va de las
tenerías a las eras.
[78] PRETEL
MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de…
p. 41.
[79]
Archivo General de Simancas. Expediente 35. Padrón de alcabalas de 1561. AMA:
Vecindarios de 1784 y 1786, cajas 380. AHP AB. Catastro de Ensenada. 1752. Caja 3.168.
[80]
PÉREZ DE PAREJA, E.: Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso
aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Valencia, 1740 (Reimpresión
facsímil con prólogo de J. Sánchez Ferrer. IEA: Albacete, 1997), p. 184.
[81]
AHPAB libro 15.902. Registro de
la Contaduría de Hipotecas del año 1775: un majuelo de 3.500 vides en el cerro
de San Cristóbal frente de la ermita de Nuestra Señora de Cortes, linde majuelo
de Antonio García, Juan Rodríguez. Archivo Diocesano, libro ALZ 150, censo de
1590. Documentación del siglo XVIII: Catastro del marqués de la Ensenada y del
Registro de Contaduría de Hipotecas del AHPAB. Cajas 3.168, libro 1. 3.165.
15.901, libro 1. 15.902. 15.990, libro 1.





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