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domingo, 31 de marzo de 2024

Topografía urbana de Alcaraz según el padrón de 1561



Topografía urbana de Alcaraz en 1561

Introducción: el padrón de alcabalas de 1561

El primer callejero de Alcaraz nos lo proporciona un padrón de alcabalas del año 1561 en el que los vecinos pecheros vienen relacionados por calles[1]. Esto representa una gran novedad porque en los padrones tan antiguos los contribuyentes se incorporaban alfabéticamente. La enumeración de calles y parajes nos permite conocer la configuración urbana de la ciudad. El nombre de algunas vías, de arraigada tradición, aún se conserva como veremos más adelante, aunque la mayoría obedece a los nombres de los vecinos más ilustres o de reconocida fama, lo que nos ha dificultado en algún caso su identificación. Conoceremos también a través del citado padrón nombres, apellidos y apodos, estado civil (en el caso de las mujeres), minoría de edad, profesiones y parentesco. La combinación de todos datos estos nos permite aproximarnos a la vida cotidiana de las gentes que habitaban Alcaraz a mitad del siglo XVI.

¿Qué eran las alcabalas?

Se trataba de un impuesto que gravaba las transacciones comerciales. Tuvo carácter universal pues recaía sobre la venta y permuta de cualquier clase de mercancías. Se gravaban con un 10% en aquel año. Le correspondía al vendedor asumir el pago, aunque no todo el mundo pagaba, había excepciones, bien fuera por razón de la persona (prelados, grandes y señores estaban exentos), lugares (hubo villas y territorios excluidos) o naturaleza de los bienes (herencias, dotes y donaciones estaban libres, al igual que el autoconsumo).

Socio-topografía urbana

Para evitar los desafueros de los recaudadores, la mayoría de las poblaciones castellanas optaron por el sistema de encabezamiento, es decir, se concertaba con la Corona, a través de las Cortes, una cantidad a tanto alzado que se debía cobrar anualmente, el municipio realizaba la recaudación por su cuenta[2]. Para llevar a cabo la cobranza se servían de padrones. El total de la población pechera de Alcaraz en el de 1561 asciende a 1.440 vecinos o cabezas de familia, muy por encima del número que recogen los censos que la Corona elaboró, tanto en 1528 donde se contabilizan 1.114, como en el de 1591 donde se constata una población de 1.237 vecinos[3]. Sin embargo, el padrón de la moneda forera comenzado en 1596 eleva a 1.410 los vecinos de Alcaraz. Evidentemente las cifras de los padrones las debemos tomar como orientativas, en ellos hay ocultaciones que no podemos precisar a qué obedecen, además de incluir en muchos casos sólo la población pechera.

Para realizar la correspondencia con habitantes los historiadores suelen multiplicar las cifras por 4 o 4,5, de forma que esos 1.440 vecinos que figuran en el padrón de 1561 pueden equivaler a 6.480 o 7.200 habitantes. Además, se asientan al final del padrón quince nuevos vecinos, de algunos se anota su procedencia: Yeste, La Roda y Ossa de Montiel, lo que significa que Alcaraz crecía anualmente. Encontramos también a dos personas foráneas: el francés que explota un molino de Auñón y un entallador o escultor: Antón de Holanda. Encabeza el padrón el conde Diego Vaca de Sotomayor quien contribuye por sus tratos comerciales con unos escasos 6,5 reales. Sobre las herrerías de las que es dueño, no paga nada[4]. Sin embargo, los que cargan con los impuestos más pesados son los ocho mercaderes que residen en Alcaraz, cuya contribución oscila entre los dieciocho y 10.600 reales, las cantidades más altas corresponden a los de la calle y plaza Mayor.

¿A qué se dedicaban los alcaraceños y alcaraceñas en el año 1561?

Pues a las tradicionales profesiones agrícolas que incluyen a los hortelanos, labradores y trabajadores (o jornaleros) hemos de sumar las de la ganadería: pastores y lecheros. Pasando también por todas las del sector servicios conformado por un amplio abanico de caldereros, arrieros, herreros, maestros de carros, cuchilleros, espaderos, cantareros, canteros, aserradores, harineros, carniceros, ballesteros, ceperos, curtidores, vinateros, tenderos, barberos, taberneros… Alguno más raro como el vainero (que realiza fundas para toda clase de armas), el organista y el hospitalero (encargado de acomodar a los pobres en el Hospital). Como norma los impuestos satisfechos son escasos, oscilan entre los que están exentos por no haber obtenido rentas de sus negocios o los que pagan un par de reales, excepción hecha en los mercaderes como hemos señalado.

Nos llama la atención la cantidad de oficios relacionados con la lana y la producción textil, así encontramos cardadores, tundidores, bataneros, cordoneros, tejedores, sastres, pelaires y tintoreros. Otros oficios están relacionados con la piel de los animales, nos referimos a los curtidores.  Es de destacar la especialización en los trabajos, pues tenemos, por un lado, zapateros, y por otro, “remendones”, más los alpargateros. También en el metal existe la diferenciación entre cuchilleros y espaderos. La burocracia aparece representada por licenciados, bachilleres, procuradores, regidores, escribanos, mayordomos. Estamos en una ciudad donde existen profesiones cualificadas: un doctor, un boticario, llamado Martínez, un albéitar… y un alto número de clérigos y curas como corresponde a un municipio con cinco iglesias y cuatro conventos. Por su proximidad a la vida religiosa, nos llama la atención el número tan elevado de beatas, en total, veintiuna mujeres, repartidas por todo el callejero, llevan este tipo de vida próxima a la reclusión monacal. Ellas vivían bajo el voto religioso y vestían hábito, pero no residían en convento, al tiempo que solían realizar alguna acción caritativa y asistencial[5]. La calle de las Beatas ya existía en 1561, suponemos que su nombre obedece a ser la que cuenta con la mayor concentración de éstas en proporción a los habitantes de la misma. La calle ha mantenido su nombre en todos los callejeros que conocemos, es distinta a la de las Monjas, por lo que podemos concluir que la calle existe, al menos desde el siglo XVI[6].

Relacionados con la construcción tenemos un yesero, los canteros, y quince carpinteros, cuyo oficio directamente relacionado con la construcción, engloba al de maestro de obras cuando no se menciona éste expresamente. Tres entalladores o escultores y un pintor nos recuerdan que Alcaraz se encontraba en una época de esplendor en cuanto a sus construcciones más emblemáticas. En 1561 ya se habían realizado las obras más características de la ciudad: lonjas de la plaza, el Alhorí, el convento de San Francisco. Se había reparado la iglesia de La Trinidad, cambiado de ubicación la iglesia de San Ignacio, que desde el alcázar se había bajado a la ladera en el año 1518. Así mismo estaba en uso la conducción de agua gracias al acueducto, la torre del Tardón, aunque en obras, avanzaba sumando cuerpos y era constante. La calle Mayor ya se había ensanchado en algunos puntos, al tiempo que se colocaron portales de madera en la acera[7]...

Con respecto a las mujeres, encontramos una inusual actividad laboral, a las tradicionales profesiones femeninas de panadera y hornera, hemos de sumar la de botonera, tabaquera, costurera, tres regateras (dedicadas a la venta al por menor), una tripera y una alfombrera. Profesión típicamente femenina según consta en las actas del año 1618, en las que se acuerda bajar el remate de la renta de las alfombras porque en general la pagan “las mujeres honradas y recogidas”. La pobreza es más acusada en la mujer, muchas de ellas son mencionadas como viudas y pobres, también enfermas. Nos llama la atención la feminización del apellido, así encontramos la Montora, la Bonjorna (de Bonjorne), María Escudera, Mencía Cana (por Cano) Guerrero, las Mejías, las Madrilas, la Carmona, las Doconas (de Docón), la Morcilla (por Morcillo)… A los apodos, como la becerra, la condesa hornera, se suman otros que hacen referencia a cualidades o enfermedades: la vieja y la coja son apelativos frecuentes. En el caso masculino encontramos al gibado, al ciego, el pobre que pide en la cárcel (se refiere al que pide para los presos pobres)[8]

Tanto los mesones como los molinos suelen ser explotados en régimen de arrendamiento, siendo sus propietarios personajes bien situados económicamente. Los molinos en la ribera ascienden a trece -lo que nos da una idea del caudal tan abundante de agua que debía ofrecer el río en aquella época-, sólo dos de ellos son regentados por sus titulares. Los mesones que encontramos en Alcaraz son cuatro, uno en la Puerta de Granada, otro en la calle Mayor, otro en la calle de Martín Saquero (cercano al postigo de Juan Galdón)[9] y otro en el Arrabal. Zonas relacionadas con el tránsito de personas, mercancías y accesos a caminos principales. 

          Estructura espacial

Aún se encontraba la población distribuida en sus dos zonas tradicionales, la de arriba y la de abajo, o lo que es lo mismo, la situada alrededor de la fortaleza en el cerro del castillo donde residían treinta vecinos, y la de la plaza de abajo con la calle Mayor y sus adyacentes en una y otra dirección.

Mucho había cambiado la ciudad desde la fundación de aquella fortaleza hacia finales del siglo XI[10], que cayó en poder de las tropas cristianas en el año 1213. Tras la toma de Alcaraz, el día 23 de mayo, el arzobispo de Toledo, Ximénez de Rada, ofició una misa en la antigua mezquita que él mismo consagró bajo la advocación de San Ignacio[11]. Algunos datos sobre los edificios de aquel primer emplazamiento nos los proporciona la crónica del propio arzobispo, quien acompañaba al rey en la campaña, por ejemplo, la iglesia de San Ignacio se ubicó en la mezquita mayor, previa sacralización del edificio.

El recinto original era la alcazaba primitiva compuesta por dos torres de tapial de hormigón unidas entre sí por la parte superior a unos muros de los que, según José Luis Simón, aún se aprecian restos, ocupaba la cumbre del cerro entre dos crestas de roca.  Su cronología, según el citado autor, se corresponde con la mitad del siglo XII. Rodeando esta primera edificación se halla el recinto rectangular que hoy en día contemplamos donde se instalaría la población cristiana tras la conquista en 1213. 

El conjunto contaba con edificios públicos: palacio del rey, torre del arzobispo, junto a la iglesia de Santa María, plaza y torre del reloj. Según José Luis Simón, contaba con dos accesos, uno en la parte noroeste, con una puerta en codo bajo una torre rectangular. Y otra en el centro del flanco sur, oculto o destruido por el cementerio actual. Existían también varios portillos para dar acceso al recinto, el más evidente sería el situado junto a la torre noreste, que daría acceso al arrabal de la ladera oriental[12]. En este arrabal, situado en la parte que se conoce como “camino de Morcil” se situó la puerta de su nombre, que a juzgar por la documentación consultada desde el siglo XVI en adelante se situaría en una zona comprendida entre la parte superior de la iglesia de San Miguel y el hospital de San Juan de Dios[13].

El acceso sur de la fortaleza (hoy dentro del cementerio) se vería reforzado con el paso del tiempo, seguramente entre fínales del sigo XIII y el sigo XIV, con una torre pentagonal en proa, conocida popularmente como Torre de la Cigüeña, de la que partirá una muralla que defenderá el arrabal sur y otra hacia el arrabal oeste[14]. Dos puertas hemos encontrado siguiendo la muralla en estas orientaciones: la de Montiel y la de Granada[15].

En el ángulo suroeste de la fortificación se encuentra un edificio que, por estado de ruina, resulta difícil de interpretar, quizá se corresponda con el palacio real del que habla el Fuero[16]. Si esto fuera cierto, se conformaría en esta parte del recinto fortificado un conjunto formado por el edifico regio, la torres del arzobispo y solares y la iglesia de Santa María. Por todo ello, no es de extrañar que las instituciones del concejo se establecieran en la plaza de Arriba, pero fuera de la muralla, entre ésta y la torre de la Cigüeña[17]. La plaza de arriba contaba con tres accesos: la de la Sierpe que conducía a San Ignacio, la que subía desde Zapatería y la callejuela que sale de la de Comedias (puerta de Morcil). En la plaza de arriba tuvieron casa los personajes más encumbrados de Alcaraz como la duquesa del Carpio y el marqués de Valdeguerrero, inhabitables ya cuando se elabora el catastro de la Ensenada en 1752 pero adscritas a su propiedad[18].


Restos de la iglesia de Santa María con arco apuntado y la torre del arzobispo desde el cementerio actual. Fuera se situaría la plaza de Arriba, el edificio concejil, la torre del reloj y la iglesia de San Pedro. Año 1912, fotografía del Catálogo de Monumentos Históricos de la Provincia de Albacete. Rodrigo Amador de los Ríos.


La misma iglesia de San Pedro parece que contaba con otra puerta que limitaba directamente con el campo, según se desprende del dibujo de la planta de la citada iglesia, realizado en 1595, donde se observan no solo las capillas de los enterramientos, sino los dos accesos encontrados de los que disponía el templo[19]. Fuera de la esta puerta de Montiel existió un arrabal documentado hasta finales del siglo XVIII[20]. La torre de la Cigüeña reforzaba el recinto con la muralla que defendía tanto el arrabal oeste como el del sur.       
Posibles localizaciones en el plano de 1681 de la BNE. 1. Iglesia de San Pedro. 2. Iglesia de Santa María. 3. Iglesia de San Ignacio. 4. Torre del Obispo. 5. Torre de la cigüeña. Elaboración propia.



       

 Zonas más importantes en 1561

La del castillo recibía el nombre de “trascasa”. El término, repetido en otros documentos y en otros lugares de España[21], alude a una zona que ha perdido su población originaria, un despoblado, como es el caso que nos ocupa, pues la fortaleza sufrió paulatinamente el abandono de su vecindario conforme lo ganaba la zona más baja, más cómoda y mejor comunicada. Nos encontramos con una estructura espacial que acusa el paso de la Edad Media a la Moderna, pero que aún cuenta con vecinos, un registro por calles de feligreses de la iglesia de San Miguel del año 1564  nos sitúa en el alcázar a  Pedro de Valdelara, Juan de Buitrago, Francisco Luján, Juan de Claramonte, Alonso de Angulo, Martín Rodríguez. Antón del Villar y al licenciado Hernán Dálvarez.

Y si en la Edad Media se organizaban las casas y edificios principales en torno al castillo o fortaleza, que había ejercido de elemento de cohesión y punto de referencia, al descender la población hacia el camino y envolver sus márgenes con construcciones relevantes, se produjo un desplazamiento del centro y se alteraron todas las referencias, implantándose un orden que indirectamente iba a provocar la creación de un nuevo sistema jerárquico, cambiándose así los focos de atracción,  los hitos dominantes. Ahora con la expansión, el núcleo de atracción será un lugar abierto, plaza, ensanche, calle o camino. Tal cambio implica una mutación irreversible en el sistema de valores y en los significados urbanos pasando de la ciudad hermética, cerrada sobre sí misma con una función eminentemente militar y defensiva a la ciudad abierta y dinámica en consonancia con la ciudad moderna en la que la comunicación, la actividad administrativa o comercial se erige en una poderosa fuerza para captar habitantes, aglutinar a los pobladores o servir de señuelo económico[22].

Las “ventajas de posición” fueron decisivas, pues, como ha indicado P. George, “el problema de la orientación es esencial en la geografía de la ciudad”, y “la posición está ligada a la técnica específica del empleo del espacio[23]”. Eso supone que a la hora de expandirse los vecinos eligieron invariablemente la dirección del camino, de la explanada y la frontera de la plaza más abierta y mejor comunicada, lugares siempre donde se pudieran ejercer las actividades vinculadas a la economía, la vida social o la política[24]. El descenso de la fortaleza alcaraceña se articula en torno a la plaza y calle Mayor, donde surgirán los edificios más emblemáticos por ser el sector de la ciudad mejor comunicado.

Otro factor no menos importante que influyó en el abandono fue la falta de agua. Dentro de la fortaleza se recurrió a una noria, dentro de una de las torres y un aljibe. Además de pozos, aljibes y azacanes o aguadores. La traída del agua desde el río de La Mesta, por determinados túneles, conducciones cerámicas y finalmente el acueducto, solucionarían el problema para el Alcaraz del siglo XVI[25]. Pero no para la zona alta que siempre tuvo problemas con el suministro de agua que tuvo su fin hacia 1585[26].

La calle Mayor actuará como bisagra, creándose perpendicularmente a ella nuevas vías en ambas direcciones, hacia el castillo, cada vez más abandonado[27], y hacia la barrera por la parte baja, donde pronto, también las casas comenzarán a saltar el muro extendiéndose hacia el camino real, el más importante. La calle Mayor enlazaba la puerta de entrada principal, la Nueva, con la plaza desde donde se podían elegir varias salidas, la más importante la ofrecía la puerta de Granada, seguida por la de las Torres.


Croquis de las inmediaciones de Alcaraz. S. XIX. Ministerio de Defensa. En el plano se observan los siguientes puntos de interés: A. Castillo arruinado. B. Puerta de los Arcos (se trata de la Puerta Nueva de la calle Mayor). C. Idem de Santa Ana. D. Id. De Granada. E. Convento de San Francisco. F. Id. De San Agustín. G. Molinos. También aparecen los caminos más importantes que se cruzan en Alcaraz con sus direcciones, más el río, llamado en ocasiones de La Madre. Y los dos accesos al castillo arruinado que vendrían a desembocar en las puertas de Morcil y Montiel, más las calles que desde el centro urbano parten para los conventos de San Francisco y San Agustín.




Se resistía la tradicional ciudad a abandonar las casas del ayuntamiento, torre del reloj y audiencia que todavía se encontraban en la parte alta, de hecho, en 1579 se acordó clausurar el edificio ante la inminente ruina del mismo, pero no el abandono de la plaza de arriba pues en 1583 se comenzó una nueva obra para ayuntamiento en la torre del reloj[30]. Otro tanto ocurría con la iglesia de Santa María, la más antigua y la mayor, que, aun amenazando ruina, se afanaban en reparar. En ambas plazas tenían lugar actos de representación oficial, lúdicos (como los toros) y religiosos. De hecho, las exequias por los reyes se llevaban a cabo en la iglesia de Santa María –la de arriba- donde también comenzaban las procesiones más importantes para terminar en la de la Trinidad, la de abajo.

Vista del arco de la Zapatería, por él se comunicaban las dos plazas. En 1581 se limpió el rincón de la Zapatería y se realizó la escalera (Pretel, 1999: 321). Fotografía de Pedro Román. 


   

Esta transición entre dos espacios correspondientes a dos épocas sucesivas se percibe en la existencia todavía de las dos plazas: la de arriba y la de abajo, esta última ya es mencionada en el año 1406 cuando doña Elvira Sánchez Villodre fundó un monasterio femenino, el del Sancti Spiritus, en la zona baja de la población, a espaldas de la plaza nueva en torno a la cual se había desplazado la actividad de la ciudad[28]. Será denominada también plaza de la Trinidad por ser la iglesia de este nombre el edificio más representativo hasta el siglo XVI. La citada iglesia, que es la cuarta en antigüedad, surgió, según Aurelio Pretel, en el siglo XIV[29].

El arrabal y la morería son zonas o barrios con sus características especiales. Arrabal es considerado todo lo que excede el muro. Esa separación física y simbólica, diferenciaba también a los que vivían al lado de uno y otro espacio, pues los derechos y privilegios siempre afectaban a los que residían de muros para adentro. La muralla creaba un estatus que garantizaba libertades a sus moradores frente a la indefensión del lugareño rural. Tan preciado bien obligaba a los habitantes de las ciudades a velar y cooperar en el mantenimiento de las cercas y fortificaciones amenazadas de ruina[31].  No se contemplaba en las disposiciones legales de los Reyes Católicos la expansión de las villas y ciudades más allá de las murallas, éstos fueron reacios a permitir la construcción particular fuera de los cercos urbanos por razones defensivas; extramuros debían quedar los hospitales o los monasterios y conventos, las fábricas artesanales que ensuciaban o necesitaban de los cursos de agua, rastros, lavaderos, rollos o picotas y otros elementos de ajusticiamiento, como fue la horca de Alcaraz situada en las eras de su nombre[32].

El arrabal a las afueras del recinto fortificado contó con población muy pronto, ya el 20 de junio de 1308, el Rey ordenó que los que habitaban el arrabal fueran exentos de pagar impuestos, al igual que los que vivían de muros adentro (los verdaderos ciudadanos), quizá para impulsar la repoblación. En 1315, Alfonso XI volvió a confirmar este privilegio[33]. Se extendía a lo largo y ancho de la ladera, pues José Luis García Simón, localiza dos arrabales, uno hacia el oeste y otro hacia el sur, prolongándose verticalmente a las inmediaciones del río[34]. El dato lo deducimos de un documento de 1370, por el que doña Juana Manuel ordenó destruir los molinos, balsas y almacenes que eran perjudiciales para la salud pública a excepción del molino de Juan Ruiz por estar en “el cantón del arrabal” donde no hace daño alguno[35]. Este sería al que José Luis Simón alude como un tercer arrabal más alejado, en concreto en las lomas de la Potrera, entre el molino del mismo nombre, la vega y la ladera de “Las Ramblas”[36]. El arrabal en su conjunto contaba con setenta vecinos hacia mitad del siglo XV[37]Siguiendo aquella norma, podemos observar como en 1561 las actividades más insalubres se ubicaban allí: dos curtidores, dos cantareros, un tejero y una tripera, Teresa Pérez, que se surtiría en el matadero[38]. El agua, de absoluta necesidad para tales trabajos llegaba mediante conducciones y pilares. En la zona de las tenerías, es decir, la de los curtidores del arrabal, hubo un depósito de agua desde el año 1513[39].

La morería debió situarse también en la zona tras los muros como corresponde a una comunidad separada por la religión. Una carta del rey Enrique IV, fechada el 25 de marzo de 1447, concedía a los moros que se fueran a vivir a Alcaraz exenciones fiscales hasta que su número superara los cincuenta[40].

Las puertas y postigos se tomarán como nombres de calles. Las ermitas, al situarse en el extrarradio no formarán parte del callejero debido al aislamiento que les proporcionaba el muro. Sin embargo, las iglesias sí que funcionarán como punto de referencia, las calles de acceso a las mismas serán conocidas por el santo de su advocación, como la de San Ignacio y la de San Pedro. El convento de San Francisco funciona como foco de atracción, por ello el postigo frente al mismo dará lugar a la vía que aún hoy en día lleva su nombre, calle del Postigo[41]. Los caminos, los puentes y los molinos son elementos habituales del paisaje urbano, utilizados como señuelo para localizar inmuebles en los protocolos notariales y en los inventarios de bienes.




 

Las calles de Alcaraz en  el padrón de 1561

 Con respecto a las calles, su número ascendía a treinta y tres. Siguiendo el orden su nombre es el siguiente:

-        Calle de San Pedro

-        Plaza de Arriba

-        Calle del licenciado Noguerol

-        Calle de Jorge de Vitoria

-        Calle de Pedro Ortiz de Pros

-        Calle de Luis de Reolid

-        Calle de Gonzalo de Arenas

-        Morería

-        Calle de los Montieles

-        Calle de las Madrilas

-        Calle del bachiller Luna

-        Calle de Hernando Cano

-        Calle de Juan de Luna

-        Calle de Juan Rodríguez de Munera

-        Calle de la Zapatería

-        Calle de San Ignacio

-        Puerta de Granada

-  Calle Mayor, interrumpida por la calle de Pedro Cabezuelo para continuar tras ésta, interrumpida otra vez por la de Correoso y termina tras esta.

-        Calle de Pedro Cabezuelo

-        Calle de Correoso

-        Calle de Mingo Íñigo (Andrés de Vandelvira actual)

-        Calle de Martín Saquero (¿lindante con Juan Galdón?)

-        Calle de Juan Galdón (hoy bachiller Sabuco)

-        Calle Barrera

-        Postigo de San Francisco

-        Calle de Martín Sánchez

-        Calle de las Beatas

-        Calle de Juan Pascual

-        Trascasa

-        Calle de los Rozalenes

-         Calle de Pedro Galdón

-        Calle de Pedro de Pareja

-        Calle de Francisco del Charco

Como en todas las ciudades medievales las calles eran estrechas, cortas y quebradas, no solo por la propia orografía del terreno, sino también por desorden urbanístico y por considerarse más seguro desde el punto de vista defensivo este modelo de trazado[48]. Sin embargo, contaron con empedrado muy temprano, a principios del siglo XVI comienza esta mejora urbana que se extiende también al camino de Cortes. La angostura y los saledizos restaban luminosidad a las sombrías calles. 



Los nombres de las calles


Los nombres obedecen a características apreciables a simple vista: la Barrera, el postigo de San Francisco, la puerta de Granada… calle de las comedias, que según un censo eclesiástico de finales del siglo XVI existía (aunque no aparece en el padrón de 1561) nos parece importante resaltar el nombre porque nos retrotrae a los mismos orígenes de los teatros más antiguos de España[49]. Otros nombres obedecen a oficios: la Zapatería o las de dirección como las que conducen a iglesias: la de San Ignacio y la de San Pedro. O bien son denominadas como el barrio donde se encuentran, caso del Arrabal, la plaza de Arriba y la Morería. Son estos los nombres de más antigua tradición, nombres que en su mayoría permanecen en nuestro callejero. No aparece una calle muy famosa ya en su época, la calle de las Torres, hoy Bachiller Sabuco, que iba desde la plaza de la Trinidad hasta la confluencia con la calle Barrera, donde estaba la Puerta de las Torres, sin embargo, en el padrón es denominada de Juan Galdón o del postigo de Juan Galdón[50]. En este caso la puerta es denominada “postigo”, sin duda aludiendo a la menor entidad que tuvo en origen, antes de las reparaciones y ornamento de que fue objeto a lo a largo del siglo cuando incluso se le añadieron retablos. 

Pero la mayoría de las calles son mencionadas atendiendo a algún personaje importante que todo el mundo conocería pero que a día de hoy nos imposibilita localizarlas. ¿Quién no conocería a los regidores licenciado Noguerol y Jorge de Vitoria?[51] Otro tanto podemos decir de Martín Saquero, mayordomo de propios, que da nombre a la suya, al carpintero Diego Correoso, a Martín Sánchez, que fue pelaire. También pueden ser conocidas por familias cuyos miembros tradicionalmente vivían en ellas, como los Rozalenes, o la de las Madrilas y la de los Montieles, apellido de una famosa y prestigiosa familia, los Montiel[52]. La calle de las Beatas, llamada así en honor a la cantidad de mujeres que practicaban este modo de vida. Otras las tenemos localizadas con ayuda de distintos documentos, por ejemplo, la calle de Mingo Íñigo, hoy Andrés de Vandelvira, nos ha sido descubierta por varias escrituras de censos, quizá la más famosa sea la del bachiller Sabuco, quién en 1587 al hipotecar su casa de morada a favor del cabildo, la describe situada en la calle que va de la plaza de abajo a la puerta de las Torres y por otra parte la calle de Minguiñigo[53]. Esta vía era conocida también como calle Llana o calle Llana de Nuestra Señora de Cortes, en otro documento de alquiler de la casa del bachiller por sus herederos en 1609, se nos dice que tiene dos puertas, una da a la calle de las Torres y otra al camino de Cortes (o calle de la Virgen de Cortes, el nombre alternativo). Está claro que se sitúa en esquina y que su entrada principal está por la calle de Las Torres. 

Otro censo de 1590 sobre un inmueble en la calle de Mingo Íñigo o Llana nos habla de las casas y soportal de Nuestra Señora de Cortes, cerca del curato de la Trinidad[54]. Existía también un hospital de nuestra señora de Cortes, en la misma calle, pero cercano a la Puerta Nueva de Abajo. Y por último, en el cerro de San Cristóbal, donde aparecen varias referencia a la ermita de Nuestra Señora de Cortes [55].

Las calles de la parte alta, cercanas al castillo, son muy pocas, sus habitantes pertenecen a la colación o barrio de San Pedro: entre ellas citaremos la calle de Pedro Ortiz de Pros, quien fue uno de los aspirantes a caballero de sierra en 1567 por aquella parroquia, la de Pedro Cabezuelo, porque en ella vive Luis Hernández Salinero, aspirante a la caballería de sierra y padre de Acacio de Buedo, marido de doña Oliva Sabuco, por la misma iglesia[60].

Calles emblemáticas

La calle Mayor

La calle Mayor, con 129 vecinos en 1561, es la más larga de todas las de Alcaraz. Las calles mayores van siempre ligadas a las plazas mayores, constituyendo un mundo conectado par el comercio y paseo cotidiano de sus habitantes. Con el nombre de calle Mayor “se ha designado a la arteria principal con el tráfico urbano más intenso y el espacio más amplio, prestigioso y de mayor prestancia en la ciudad”[61]En ella y su plaza encontramos en el padrón de 1561 a los mercaderes más ricos y una amplia variedad de tenderos, sastres, tundidores, herreros, mesoneros, zapateros, guanteros, espaderos, cardadores, tabernero, barbero, alpargateros, un maestro de carros..., dos regidores, tres licenciados (dos de ellos clérigos), dos bachilleres, el cura de Santa María y un notario (apostólico, se sobrentiende).

La plaza Mayor

    La plaza de abajo surge de forma orgánica aprovechando un ensanche natural junto a la iglesia de La Trinidad en una zona más llana y accesible que la de la fortaleza. A partir del siglo XVI rivalizará en importancia con la de arriba, su inmejorable posición y el aprovechamiento que de ella hacen mercaderes, tenderos y el propio Ayuntamiento, aconsejan su transformación, mejora y ensanche, que comienza en 1517, pues ese año se ordena al corregidor que pague a García López del Busto el valor de una casa y tienda que se le expropió para tal fin[64]. Podemos considerar que, a partir de este momento, la plaza pasa a ser un espacio “proyectado”, de forma regular y geométrica con beneficio de sus funciones y mejora de sus condiciones estéticas[65]. En 1518 comienza a trabajar en la Lonja Juan de Chiberría, uno de los artífices de esta plaza, junto con Andrés de Vandelvira. En 1519 la reina doña Juana concedía autorización para expropiar las casas necesarias para ensancharla y hacer los soportales en los que los comerciantes pudieran resguardarse de las inclemencias del tiempo[66].

Las calles como lugar de dirección hacia las iglesias

La calle de San Pedro

    Su nombre se tomó por conducir al templo de su advocación. A su feligresía perteneció doña Oliva Sabuco, ella vivió en esta calle tras su matrimonio con Acacio de Buedo en 1580[67]. Fray Esteban Pareja decía que esta iglesia estaba muy próxima a la de Santa María (ésta en el recinto del castillo) siendo la segunda en antigüedad[68]. No ha llegado ningún vestigio a nuestros días porque, ya en el año 1705, la iglesia estaba en ruinas y el lugar despoblado[69]. Pero conocemos la descripción que de ella nos hace el padre Pareja, quien llegó a conocer el edificio, aunque ya desierto y sin adornos en el año de 1740:

“Era iglesia de tres naves, aunque muy antiguas, y pequeñas; con bailantes capillas, y entierros en las paredes, de muy buenas molduras [...] Por de fuera se ha reparado, para dexarla por Hermita; pero en lo interior es una lástima el mirarla”. El padre Pareja resalta algunos aspectos de la iglesia como las capillas, de las que podemos resaltar su antigüedad y distinción, pues la nobleza e hidalguía más rancia de Alcaraz había dispuesto en ella sus enterramientos. Afortunadamente nos ha llegado un plano de los enterramientos en la citada iglesia, así podemos observar la capilla mayor de los herederos de García Noguerol Leal junto al altar, la mejor situada[70]. Otras importantes eran la de los Montieles, situada en el arco del poste de Santa Marina, donde estaba enterrado Pedro de Montiel, regidor. Las tres naves de las que se componía la iglesia estaban sustentadas en cuatro postes con arcadas. Al ya mencionado de Santa Marina, se sumaba el de Santa Catalina, donde estaba la sepultura de doña Francisca de Busto; el del agua bendita con las sepulturas de don Íñigo de la Cerda y el del crucifijo, o de Cristo crucificado, del que el padre Pareja decía que “era una admiración”, y que pasó posteriormente junto con todos los objetos de culto y ornamentos a San Miguel[71]. Un quinto poste sustentaba el coro, la pared y la escalera del mismo.

La calle se encontraba en la ladera, numerosos documentos nos permiten identificar su asentamiento[72]. Un inventario de bienes del año 1546 sitúa un herreñal en la cuesta de San Pedro[73]. La cercanía a la plaza de arriba es clara por la existencia de una calle que unía ésta con la parroquia de San Pedro, según la escritura fechada el 15 de abril de 1413, en la que Mosén Enrique y Elvira Sánchez compraban unas casas y cámaras en la calle que unía la plaza con la parroquia de San Pedro[74]. Debió situarse en el arrabal primigenio, próxima a Santa María, pero separadas por la muralla[75]Por debajo de San Pedro, otro camino comunicaba con el arrabal y las tenerías[77].

 

La calle de San Ignacio

    San Ignacio, la vieja mezquita musulmana reconvertida en iglesia, que se encontraba en el cerro, se estaba derrumbando a principios del siglo XVI, por ello en 1518, será trasladada a otro emplazamiento. En su edificación trabajará Andrés de Vandelvira, aunque se verá obligado en 1526 a interrumpir las obras por falta de dinero[78]. La localización de San Ignacio es sencilla pues permanece la calle con su mismo nombre. La iglesia posiblemente se situaría en el lugar cercano a la plaza de toros actual. Es una calle que aparece en el padrón de 1561 y en todos los que, ininterrumpidamente desde esta fecha, se conservan en el archivo municipal. Del análisis de los vecindarios y padrones se constata rigurosamente que las calles aparecen por orden topográfico, y la de San Ignacio se sitúa tras la de Granada y Arrabal pero antes de Zapatería[79]. En algunos documentos hemos observado que el camino que bajaba a la iglesia desde el castillo se la llamaba calle de la Sierpe, es cierto que el trazado sinuoso lo recuerda. La leyenda, que narra el padre Pareja en su Historia de Alcaraz[80], lo atribuye al milagro de San Vicente Ferrer: un día del año 1411 se hallaba el santo predicando en la plaza de arriba, era tal la aglomeración de personas y fervor en su ánimo, que el demonio, envidioso, se transformó en serpiente alada aterrorizando a los fieles, a los que San Vicente calmó con sensatas palabras, al tiempo que con firmeza conminó a la fiera a que desapareciera. Acto seguido, la serpiente tomó una calle abajo y llegó al lugar donde se levantaría con posterioridad la iglesia de San Ignacio, desde aquel momento la calle fue llamada de la Serpiente.

               ¿Pero dónde estuvo la primera ubicación de San Ignacio que el padre Pareja sitúa en el cerro de San Cristóbal? Existen datos en la documentación catastral en el año 1775 sobre una ermita en el cerro de San Cristóbal dedicada a la Virgen de Cortes[81], lo que nos ha hecho pensar si no sería esta ermita la primera ubicación de la iglesia de San Ignacio, tal y como la sitúa el padre Pareja cuando dice: “Se reparó la iglesia desierta de San Ignacio y quedó hecha ermita, colocando en ella una imagen de María Santísima muy hermosa y antigua con el título de Nuestra Señora la Blanca en aquel tiempo de mucha devoción para los ciudadanos de Alcaraz; pero como se bajó del Castillo toda la vecindad, y estaba cuesta arriba la devoción, se entibiaron los fervores; y en un todo se arruinó la Ermita. Hoy está nuestra señora de la Blanca en la Parroquia de Santa Maria, tan olvidada de los moradores de Alcaraz, como si tal imagen no hubiera en aquel Templo. Es tradición, que el titular de la única Parroquia, que había en Alcaraz, antes que la Ciudad entrase en el dominio de los Mahometanos, era nuestra Señora de la Blanca, y que estaba cerca de la puerta Morcil, fuera de los Alcázares". (1740, p. 96).



[1] Archivo General de Simancas, expediente 35.

[2] Domínguez Ortiz, Antonio: Instituciones y sociedad en la España de los Austrias. Barcelona: Ariel, 1985, pp. 39-40.

[4] El título de conde es con el que figura en el citado documento. AGS, legajo 35. Imagen 147. “Diego además adquirió: una heredad en El Cubillo, con dehesa y tierras y casas anejas; la factoría “de facer hierro” en El Angorrilla” (Ayllón Gutiérrez, Carlos: EL MAYORAZGO VACA SOTOMAYOR. ESTRATEGIAS FAMILIARES EN LA NOBLEZA ALCARACEÑA. En Historia y Genealogía, nº 7, p. 139.

 

[5] En Albacete, en 1563, la fecha más próxima a este padrón, son tres solamente las beatas que conocemos para una población similar a la de Alcaraz.  El convento de beatas franciscanas, o de La Magdalena, nació de una comunidad de once mujeres a las que el Marqués de Villena donaría una casa que tenía en el alcázar en 1471 (año muy importante en la vida local, pues en él se registra una intentona de alzar la ciudad contra su alcaide, Juan Alonso de Haro, quien hizo degollar a unos cuantos vecinos). Seguirían la Orden Tercera franciscana, pero sin profesar hasta 1486, año en que aquella casa se convirtió en convento, aunque no de clausura, pues las monjas podían salir y entrar de él. En ella vivirían otros cuarenta años, en los que aumentaría, como es habitual, el número de hermanas. En 1526 se fundaba el convento en otro emplazamiento, ya en la parte nueva, contando, suponemos, con algunas limosnas de los particulares y con las subvenciones del concejo, que habrían de mantenerse esporádicamente a lo largo del siglo XVI, aunque a veces también con algún que otro pleito contra el Ayuntamiento. En 1576 la autoridad eclesiástica intentaría obligarlas a vivir en clausura, lo que sólo se pudo conseguir tras muchas resistencias de la comunidad, aunque al fin aceptaron hacer el cuarto voto "por fuerça" o "forçadas de los prelados" (E. Pérez de Pareja, o.c. pp. 125 y  sigs, en Pretel, p.p. 37-38.

[6] Comparación con el callejero de 1768 donde aparece la calle de las Beatas y la de las Monjas. AMA, caja 380, 1.

[7] La relación de las obras y los datos relacionados los hemos tomado de: Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el bachiller Sabuco y el preceptor Abril de Aurelio Pretel Marín. Albacete: IEA, 1999.

[8] Creo que se refiere al que pide para los pobres de la cárcel.

[9] AHDAB ALZ 150.

[10] PRETEL MARÍN, Aurelio ctd en SIMÓN GARCÍA José Luis: “La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 72.

[11] PRETEL MARÍN, Aurelio: “Del islam a la ciudad castellana”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 90.

[12] SIMÓN GARCÍA José Luis: “La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz, el testimonio del tiempo. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, pp. 77-78.

[13] Quizá la descripción más clara sea ésta que proporciona un registro de hipoteca de fecha 23 de junio de 1774: “Un quiñón de tres fanegas a la mano izquierda como se sale de la puerta Nueva enfrente de la Cruz de Piedra de los arcos. Linde por este con camino que desde dicha calle va a los arcos. Norte con dichos arcos y sur con la callejuela que desde la puerta de Morcil baja a la calle de la puerta Nueva, oeste camino que sube desde los arcos a la puerta de Morcil” (AHPAB. Caja 15.902).

[14] SIMÓN GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, 2015, pp. 81-83.

[15] Los datos que nos permiten situar la Puerta de Montiel son los siguientes: Censo del año 1583, Juan Alcaide es dueño de una casa en la calle de la puerta de Granada que tiene por linderos en la parte de arriba casas de Martín Alonso y por la parte de abajo el adarve y la calle que sube a la puerta de Montiel (AHD. ALZ 150). Puerta de Montiel, situada en el arrabal según Libro 15.990, 1. Alcaraz y su partido. Predios urbanos en dominio (AHPAB). 30 de junio de 1774, unas casas en el arrabal de la puerta Montiel (AHPAB. Caja 15.902)

[16] SIMÓN GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 82.

[17] SIMÓN GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 82.

[18] AHPAB. Caja 3.167. Libro del personal y casas. Estado secular.

[19] AHDAB. ALZ 142.

[20] AHPAB. Caja 15.902. Contaduría de Hipotecas. AHDAB. ALZ 124.

[21] CAMPILLO CUEVA, Jacinto: Los despoblados medievales de la Honor de Sedano (Burgos). KOBIE (Serie Paleoantropología), Bilbao Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Bizkaia N.º XXIV, pp. 125-168, 1997 ISSN 0214-7971

[22]GUTIÉRREZ CORTINES: Los caminos de la región de Murcia, 1989, 186-187

[23] George, P.: Compendio de geografía urbana. Ed. Ariel, Barcelona, 1964, p. 34 y ss.

[24] GUTIÉRREZ CORTINES: Los caminos de la región de Murcia, 1989, 186-187

[25] SIMÓN GARCÍA, José Luis: ““La fortaleza de Alcaraz”. En Alcaraz y su alfoz. Albacete: Asociación para el desarrollo del Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Capo de Montiel, 2015, p. 78.

[26] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… p. 396.

[27] A la incomodidad en su acceso se sumó la pérdida del suministro de agua en la plaza de arriba hacia 1585, hecho que supuso el golpe de gracia definitivo PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo… 1999: 396

[28] GARCÍA SIMÓN, José Luis: 2008: 394.

[29] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz y su alfoz, 2015: 83.

[30] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… pp. 320-389.

[31] SORALUCE BLOND, José Ramón: “La ciudad medieval: símbolos y elementos decorativos”. Http://www.academiagallegabellasartes.org/gestor/archivos/007-40SoraluceBlond.pdf.[Consulta 06/11/20 17], p. 8.

[32] Nos puede servir de referencia un protocolo notarial de 1675, en el que se localiza una casa en el arrabal linde por la parte de arriba con la ermita de las Angustias (plaza del Tercio actual) y por la de abajo con la calle Real que sale de la Alcantarilla (el acueducto) que va a las eras de la horca.

[33] PRETEL MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana…1978: 52.

[34] Aún en 1578 se le llamaba “arrabal” a una zona bajo el castillo, una escritura de compraventa nos lo sitúa con esta localización: “Un haza bajo de San Pedro de cinco fanegas, linda con herreñal de Alonso de Alcalá y por otra parte herreñal de Pedro de Avilés y por la parte de arriba con el camino que va del arrabal por debajo de San Pedro a las tenerías y por la parte de abajo a la senda que va de las tenerías a las eras”. AHP AB. Caja 1.113

[35] PRETEL MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana… 1978: 62.

[36] SIMÓN GARCÍA, José Luis: “la fortaleza de Alcaraz”… 2015, p. 78. Lugar dónde se han encontrado restos de cerámica islámica (final siglo XII-principios del XIII) y cristiana (siglos XIII al XVI).

[37] PRETEL MARÍN, Aurelio: 1978: 166.

[38] El matadero se encontraba en aquella zona, una escritura de 1575 sobre compraventa de un herreñal lo localiza bajo de la puerta de Granada, detrás de las casas del dicho señor Juan Ruiz de Córdoba. Alinda con el adarve y con el camino que va desde la placeta de la puerta de Granada al matadero y por otra parte con el corral de Serrano y con las peñas que están arruinadas cabo el dicho adarve. AHP AB. Caja 1.113.

[39] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… p. 439.

[40] PRETEL MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana… 1978: 97.

[41] Pretel:  el 20 de abril de 1581, será Miguel Sabuco, en respuesta, y acaso en venganza, quien se oponga a los gastos de cerrar dos postigos (el de la iglesia de San Pedro y el de la Escaleruela) y el adarve de encima de la Puerta de San Pedro a fin de mantener abierta esta última

[42] Localización según un protocolo de 1675 en que se localiza una casa en el arrabal linde por la parte de arriba con la ermita de las Angustias (plaza del Tercio actual) y por la de abajo con la calle Real que sale de la Alcantarilla (el acueducto) que va a las eras de la horca.

[43] PRETEL MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana… p. 178.

[44] Calle Bachiller Sabuco actual.

[45] Que fue transformado en puerta con arco en 1531. La mayoría de las cantarerías estuvieron en el arrabal según se deduce del padrón de 1561, pues de las tres que hubo, dos se situaban en el arrabal y la otra en la puerta de Granada.

[46] La localización la hemos realizado en base a la información del padrón, pero también gracias a un acta de 29 de julio de 1531, transcrita por Aurelio Pretel (1999: 180), que dice que la puerta es antigua, la calle pública y próxima a la plaza y a las iglesias”, cosa que es cierta, desde el arrabal -donde el padrón sitúa las cantarerías- si tomamos la calle Entreiglesias, la distancia es mínima. Pero también por el plano del Ministerio de Defensa ya visto.

[47] En la calle Andrés de Vandelvira actual Se llamó Puerta Nueva de Abajo por su proximidad a la tradicional Puerta Nueva en la calle Mayor.

[48] MARÍAS, Fernando: “Las ciudades del siglo XVI y el urbanismo renacentista”. Ciudades del Siglo de Oro. Las vistas españolas de Anton van den Wyngaerde. Madrid. Ediciones El Viso. S.F., pp. 90-91. El manuscrito 9681.

[49] AHDAB. ALZ 150.

[50] El dato lo hemos extraído del libro de censos del cabildo de Alcaraz. AHDAB. ALZ 150. Escritura del año 1582.

[51] Esta costumbre se mantuvo durante años, en 1673 se describe en un inventario de un convento una casa situada en la calle de Martín de Arjona, que desemboca en la del Postigo. Martín de Arjona, era un vecino que vivía en ella, su nombre permanece hoy en día. AHP AB, caja 4.614, 33.  

[52] De quienes el miembro más destacado sería el Bachiller Diego González de Montiel, pues el 1 de agosto de 1476 los RR CC, en Segovia, el bachiller Diego González de Montiel, vecino de Alcaraz, era nombrado para estos mismos empleos (oidor de la Real Audiencia y miembro del Consejo), que ya había tenido con Juan II y sus dos hijos, Enrique IV y don Alfonso (Pretel Marín, Aurelio: Alcaraz, un enclave… 1978: 169).

[53] Que por otra parte tiene por linderos a los herederos de Julián de Villareal y por la otra parte casa de Francisco de Nova yerno de Alvaro González. AHDAB. ALZ, libro 150.

[54] AHDAB. ALZ 150.

[55] Datos extraídos del Archivo Diocesano, libro ALZ 150, censo de 1590. Documentación del siglo XVIII: Catastro del marqués de la Ensenada y del Registro de Contaduría de Hipotecas del AHPAB. Cajas 3.168, libro 1. 3.165. 15.901, libro 1. 15.902. 15.990, libro 1.

[56] Cuya construcción, según Jesús Carrascosa, se había iniciado en 1555 y se prolongó hasta 1575 tras la colocación de los “infantones” trazados por Andrés de Vandelvira.

[57] SIMÓN GARCÍA José Luis: “La fortaleza de Alcaraz”… p. 74.

[58] Así es denominada en el vecindario de 1768. AMA. Caja 380, 1.

[59] Caja 1.113. no. 2- 1546 inventario de bienes por muerte de Juan Martínez Guerrero y su esposa Isabel Nieto.

[60] VALERO DE LA ROSA, Elvira: Testamento y última voluntad de doña Oliva Sabuco. Albacete: IEA, 2018, pp. 45-46.

[61] Bonet Correa ctd en Gutiérrez Cortines: Los caminos de la ciudad de Murcia, pp. 189-190,

[62] La revuelta de 1458 tiene dos escenarios claros: la calle Mayor y la iglesia de la Trinidad junto con su plazuela: “plaçuela que disen de la dicha çibdad, e estando a la puerta de la yglesia de la Trenidad”. MACKAY, Angus: Anatomía de una revuelta urbana: Alcaraz en 1458. Albacete: IEA, 1985. La existencia de la calle va ligada a la plaza, en sus inmediaciones Elvira Sánchez Villodre fundó un convento en 1406.

[63] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de Andrés… pp. 82-83 y 136.

[64] AMA, caja 106, 69.

[65] Características de las plazas mayores en España expuestas por NAVASCUÉS PALACIO, Pedro en “La plaza Mayor en España”. Papeles de Arquitectura Española, 5. Ávila: Fundación Cultural Santa Teresa. Diputación de Ávila, 2002, pp. 3-39.

[66] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de…p. 134.

[67] VALERO DE LA ROSA, Elvira: Testamento y última voluntad…, p. 51.

[68] PÉREZ DE PAREJA, E.: Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Valencia, 1740 (Reimpresión facsímil con prólogo de J. Sánchez Ferrer. IEA: Albacete, 1997), pp. 104-105

[69] MEYA INÍGUEZ, Mercedes: “Urbanismo, sanidad, fiestas y devociones en el Alcaraz del siglo XVIII”. En Alcaraz y su alfoz: el testimonio del tiempo. Alcaraz: Asociación para el desarrollo del Eco museo de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel de Albacete, 2015,  p. 180.

[70] AHDAB. ALZ 142.

[71] PEREZ PAREJA, Fray Esteban: pp. 104-105.

[72] El Catastro de la Ensenada en 1752 nos menciona “la callejuela que de la calle San Ignacio va a la iglesia de San Pedro” (caja 3.166). Caja 15.901, 1. Año 1768. Registro hipotecas: Una haza con su era empedrada de cinco fanegas para trigo bajo de San Pedro, linde por la parte de arriba el camino que va a la era de Arjona y haza de don Pedro de Alfaro y haza de la obra pía de la escuela valuada. Otros asientos: Un haza pizorro con una accesoria a ella empedrada de caber cinco fanegas para trigo que está a espaldas de la ermita de San Pedro y alinda por la parte de arriba que es el saliente con el camino que desde esta ciudad se lleva a las eras de Arjona, por el norte y medio día con tierras de don Rafael Arcaína, por poniente con tierras de  los referidos Antonio y Úrsula Carcelén y con camino que se lleva desde las eras de la Horca a las dichas de Arjona. Año 1774 un quiñón en el sitio del pizorro detrás de San Pedro, a la parte de bajo del camino con una era empedrada en medio linde el camino de las eras de la Horca.

269. Manuela Galdón viuda de don Diego de Vargas y doña Juan Galdón venden a don Agustin de Flores, beneficiado de San Pedro, unas casas en la calle de Granada de dicha ciudad linde callejón que sube a San Ignacio dicha calle Juan Antonio Fernández y las de don Diego Vandelvira. Un haza debajo de la ermita de San Pedro con una era de cuatro fanegas, linde de las tejeras la de la orca, pizorro de los Córdobas y doña Josefa Ximénez.

[73] AHP AB. Caja 1.113, 2º.

[74] PRETEL MARÍN, Aurelio: Una ciudad castellana… 1978, p. 50

[75] SIMÓN GARCÍA, José Luis: “La fortaleza de Alcaraz…” pp. 78-79.

[76] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… pp. 91-92 y 105.

[77] AHP AB. Caja 1.113, año1578. Un haza bajo de San Pedro de cinco fanegas, linda con herreñal de Alonso de Alcalá y por otra parte de herreñal de Pedro de Avilés y por la parte de arriba por el camino que va del arrabal por debajo de San Pedro a las tenerías y por la parte de abajo a la senda que va de las tenerías a las eras.

[78] PRETEL MARÍN, Aurelio: Alcaraz en el siglo de… p. 41.

[79] Archivo General de Simancas. Expediente 35. Padrón de alcabalas de 1561. AMA: Vecindarios de 1784 y 1786, cajas 380. AHP AB. Catastro de Ensenada.  1752. Caja 3.168.

[80] PÉREZ DE PAREJA, E.: Historia de la primera fundación de Alcaraz y milagroso aparecimiento de Nuestra Señora de Cortes. Valencia, 1740 (Reimpresión facsímil con prólogo de J. Sánchez Ferrer. IEA: Albacete, 1997), p. 184.

[81] AHPAB libro 15.902. Registro de la Contaduría de Hipotecas del año 1775: un majuelo de 3.500 vides en el cerro de San Cristóbal frente de la ermita de Nuestra Señora de Cortes, linde majuelo de Antonio García, Juan Rodríguez. Archivo Diocesano, libro ALZ 150, censo de 1590. Documentación del siglo XVIII: Catastro del marqués de la Ensenada y del Registro de Contaduría de Hipotecas del AHPAB. Cajas 3.168, libro 1. 3.165. 15.901, libro 1. 15.902. 15.990, libro 1.