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miércoles, 1 de octubre de 2025

LOS JESUITAS EN ALCARAZ Y POVEDILLA. ¿CÓMO APARECIERON? ¿QUIÉN FINANCIÓ SU FUNDACIÓN?

 


La Compañía de Jesús, fundada en 1534 por el español Ignacio de Loyola, apareció en Alcaraz muy temprano. En el año 1583 un misionero portugués predicó en Alcaraz con tanto éxito que pueblo y autoridades solicitaron al cardenal Quiroga, de Toledo, que se crease en la ciudad un colegio permanente. Diversos contratiempos retrasaron la instalación hasta el año 1617 en que un acaudalado caballero de Alcaraz dejó en su testamento todos sus bienes para la fundación del Colegio. Esta acción tan generosa acarreó números pleitos y escándalos en Alcaraz, según narra don Manuel Arnaldos, a quien seguimos en la mayoría del artículo (en bibliografía).


Emblema de la Compañía de Jesús

¿Quién era el dadivoso caballero?

Se trataba de Juan Ruiz de Córdoba, un hidalgo de profundas convicciones religiosas, regidor perpetuo y miembro de la cofradía de San Salvador, con estatuto de limpieza de sangre.

Los Ruiz de Córdoba eran una de las familias más antiguas de Alcaraz. Emparentaron en el siglo XIV con el linaje más prestigioso, el de los Guerrero, cuando Juan Martínez Guerrero se casó con Catalina Ruiz de Córdoba, hija de Alvar Ruiz de Córdoba y de Catalina Sánchez Balles­teros[1].

Juan Ruiz de Córdoba se casó con Isabel Porcel de Peralta con quien tuvo un hijo, llamado Cristóbal. La esposa falleció en 1578 y él prometió no volver a casarse, pese a contar con 38 años. Su hijo contrajo matrimonio con una señora principal de Úbeda con quien tuvo dos vástagos. Falleció Cristóbal en 1598 y con escaso margen de tiempo sus hijos.

Sin embargo, era voz común en el pueblo que en su juventud don Juan había tenido un hijo bastardo, llamado también Cristóbal, a quien crio e instruyó costeándole estudios en la Universidad de Salamanca. Pese a estos beneficios, la relación entre padre e hijo fue muy mala. Este no solo había injuriado y maltratado a su progenitor, sino que, se decía, que en alguna ocasión había intentado matarlo. Por estos motivos lo repudió y desheredó. Sus bienes íntegros se destinarían a la fundación del Colegio de la Compañía en Alcaraz, la Congregación que con sus predicaciones y su misión de búsqueda de Dios y formación integral del hombre había cautivado a don Juan.

En 1617 se firmó la escritura. Las cláusulas estipulaban que don Juan sería el patrono de la Compañía y que designaría a quien le sucediese. La advocación de la iglesia sería la de la Conversión de San Pablo. El cuerpo del fundador debía ser enterrado en la citada iglesia donde habría que colocar sus escudos de armas. Don Juan falleció el 6 de enero de 1619 y a partir de ese momento las cosas comienzan a complicarse.

El hijo bastardo había regresado a Alcaraz poco antes de la muerte del padre, con el tiempo suficiente para entorpecer el viaje de los jesuitas llamados para que lo auxiliaran en el trance de la muerte. En connivencia con el alcalde mayor tomó posesión de todos los bienes de su padre, lo que generó el primer juicio contra los jesuitas, ganando el pleito la Compañía. A renglón seguido, Cristóbal adujo que no todos los bienes eran de Juan Ruíz de Córdoba, sino que estaban incluidos otros que correspondían al hermano de aquel y tío del litigante. Con esta argucia tomó posesión de las casas principales, seiscientos ducados de renta vitalicia y algunos censos. Dos juicios más por otros personajes con intereses económicos enturbiaron la posesión de los jesuitas, pero al final todos los obstáculos fueron vencidos en los tribunales.

El colegio de la Compañía en Alcaraz quedó definitivamente constituido en 1649 puesto que la obra comenzada en 1617 fue demolida por no contar con licencia real. Nunca pasó de ser un modesto Colegio. En el año de su fundación eran cuatro los miembros, tres sacerdotes y un coadjutor. El año de su expulsión, en 1767, eran cuatro padres y dos hermanos. Desde su creación hasta su final fueron catorce los frailes que pasaron por él. Varios de ellos fueron alcaraceños de nacimiento de excepcionales cualidades, como el padre Sebastián Izquierdo (matemático, lógico y filósofo) o el padre Jacinto Pareja y Buedo, nieto de doña Oliva Sabuco, que fue profesor de filosofía, teología y artes. Este fue nombrado predicador real por el rey Carlos II debido a su talento para dar consuelo espiritual y preparar a los que estaban a punto de morir. 

En 1753 cuando se elaboró el catastro de Ensenada, los miembros seguían siendo cuatro, el rector, Joaquín Viedma, Gaspar Alfonso Portillo de la Caballería, maestro de moral, Ignacio de Cuevas, maestro de gramática y el coadjutor, José Avilés. Tenían un criado que se ocupaba de la cocina, de nombre Salvador de Elaras que vivía en Povedilla. Francisco Hilario Garví, sacristán, y Joaquín de Ortega, encargado de traer leña para el consumo del colegio. Además de nueve empleados en las tareas del campo y ganado. Siempre se ocuparon de la enseñanza de gramática, que equivalía a la enseñanza secundaria de hoy en día. Recibían del concejo un estipendio por esta labor.

Catastro de Ensenada. Declaración de  bienes de la Compañía en Alcaraz.

BIENES DE DON JUAN PARA LA COMPAÑÍA

Donó don Juan las casas principales en que vivía, junto con otras dos contiguas y otras dos más, todas en la Puerta de Granada, dos tiendas en la lonja de la plaza, una huerta en el Piélago, un herreñal en la Reguera, otra heredad en la Hoz de cien fanegas con huertas y nogueras y otros bienes raíces y lo demás en censos. Además, otra huerta lindante con el río de la Madre y con la Veintena, un huerto en el puente de Vianos, otra huerta en dicha rivera, otra heredad llamada de Hamete con parte de la dehesa de cuatrocientas fanegas de sembradura y en Povedilla una heredad de tierras, huertas, molino y casas con más de ochocientas fanegas. También fundó en la aldea un Pósito Pío para labradores pobres y dejó un censo de cuarenta ducados para dotar y casar doncellas huérfanas.

La Compañía de Jesús fue disuelta en 1767, sus miembros expulsados y sus bienes confiscados por el Estado. Parte de esas propiedades se vendieron en remates públicos a bajos precios, pero no contamos con documentos de “venta de Temporalidades”, tan solo sabemos que pasaron a manos privadas.



¿Qué pasó con los edificios y bienes de los jesuitas de Alcaraz?

Por resolución real de 1769 se destinó parte del edificio para aulas y habitaciones para maestros, con algunos pupilos, siendo el administrador de estos bienes el Ayuntamiento de Alcaraz. El resto se destinó a hospicio, con el que debían colaborar la ciudad y pueblos del partido para acoger a niños expósitos y abandonados. Pero no se llegó a cumplir. Sin embargo, la educación se siguió pagando con lo que rendían los bienes de los jesuitas. Por eso el escudo central de la estrecha fachada de la calle Granada es el de Carlos III, el escudo real sustituyó al de la Orden expulsada. Se incautaron sus bienes, destinando unos a fines públicos: enseñanza o beneficencia y otros se subastaron, mal vendiéndolos en la mayor parte.

Fachada de piedra donde se situó el Colegio de los jesuitas. A la derecha de la imagen una construcción moderna donde debió situarse la iglesia.


El destino de la iglesia, separada con pared divisoria, sería de nuevo parroquia de Santa María, que se trasladó desde la parte de arriba, en el castillo, de penosa situación a esta parte de la calle de Granada o de la Compañía (en algunos callejeros). Pero la iglesia duró muy poco tiempo en este lugar ya que fue agregada a la de la Trinidad en 1776[2].

Escudo de Carlos III en el cuerpo superior de la fachada que sustituyó al emblema de los jesuitas

En el año 1846 don Vicente Mendiri solicitó al ayuntamiento la venta de los que él llamaba una casita que se formó con los restos del antiguo convento de jesuitas, obligados a satisfacer cierta pensión anual para el preceptor de gramática latina. Aquí conviene aclarar que gracias a estas clases se salvó una mínima parte del edificio, la del escudo, el resto incluyendo la iglesia y solar pasaron a ser administrados en arrendamiento por el Ayuntamiento entrando sus productos en el fondo de propios.

Esa “casita” -como día don Vicente- tenía una pared maestra medianera con la de su propiedad en la calle de Granada, y aunque amenazaba ruina y era preciso repararla, le interesaba porque defendía su casa de los recios temporales. De ahí el interés en su adquisición, como ocurrió.

La documentación generada en el ayuntamiento como consecuencia de la expulsión se envió a la Dirección General de Temporalidades, pero solo se ha conservado una relación de interés muy relativo (Arnaldos).

¿DÓNDE SE SITUÓ EL COLEGIO DE LA COMPAÑÍA?

Manuel Arnaldos visitó Alcaraz para conocer de cerca lo que quedara del edificio, el alcalde lo hizo acompañar de las personas que creyó más idóneas, pero no hubo posibilidad de aclarar nada, ya que la zona donde se suponía que debió estar enclavado el colegio e iglesia era un conjunto de ruinas y edificios particulares muy deteriorado.

Nosotros hemos recurrido al Catastro del marqués de la Ensenada, elaborado en torno a 1750 en Alcaraz. Gracias a las declaraciones de bienes de los vecinos que vivían en la calle de Granada o de la Compañía, hemos localizado a don Alfonso Isidro Blázquez, hidalgo y regidor, quien declara unas casas principales que lindaban a levante con la iglesia de los padres de la compañía, por poniente con casas de don Diego Vandelvira y José de Santos y horno, por norte con dicha calle y su con placeta Granada”. Esta casa la tenemos localizada gracias a los escudos de los poseedores, Blázquez, Auñón, Montoya y Bustamante en la fachada que llegó hasta el siglo XX. Por poniente la casa de don Rafael de Arcaína lindaba con el colegio[3].


Escudo principal porque está a la derecha de la portada con las armas que debían corresponder al linaje principal de don Juan Ruiz de Córdoba. Se trata de un escudo partido, en el primer cuartel vemos una palmera arrancada con acostada de dos felinos afrontados. En el segundo tres fajas tercias. El del otro extremo está tan borrado que no se aprecian las figuras. 


 FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRÁFICAS:

-        Arnaldos Pérez, Manuel: Apunte histórico de la relación de los jesuitas con la ciudad de Alcaraz. Fotocopias facilitadas por David Garrido Martínez.

-        Archivo Municipal de Alcaraz.

-        Archivo Histórico Provincial de Albacete. Catastro de Ensenada.



[1] No estoy segura de si estos Alvar Ruiz son descendientes del de Los Hinojosos (Cuenca) a quien Juan II concedió la hidalguía en 1451.

[2] Visita eclesiástica del año 1776. En http:/Familysearch.org

[3] Cuaderno de edificios y solares. AHPAB. Signatura 3.167.