La Compañía de Jesús, fundada en 1534 por el español Ignacio de Loyola, apareció en Alcaraz muy temprano. En el año 1583 un misionero portugués predicó en Alcaraz con tanto éxito que pueblo y autoridades solicitaron al cardenal Quiroga, de Toledo, que se crease en la ciudad un colegio permanente. Diversos contratiempos retrasaron la instalación hasta el año 1617 en que un acaudalado caballero de Alcaraz dejó en su testamento todos sus bienes para la fundación del Colegio. Esta acción tan generosa acarreó números pleitos y escándalos en Alcaraz, según narra don Manuel Arnaldos, a quien seguimos en la mayoría del artículo (en bibliografía).
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| Emblema de la Compañía de Jesús |
¿Quién era el dadivoso caballero?
Se trataba de Juan Ruiz de Córdoba, un hidalgo de profundas
convicciones religiosas, regidor perpetuo y miembro de la cofradía de San
Salvador, con estatuto de limpieza de sangre.
Los Ruiz de Córdoba eran una de las familias más antiguas de
Alcaraz. Emparentaron en el siglo XIV con el linaje más prestigioso, el de los
Guerrero, cuando Juan Martínez Guerrero se casó con Catalina Ruiz de Córdoba,
hija de Alvar Ruiz de Córdoba y de Catalina Sánchez Ballesteros[1].
Juan Ruiz de Córdoba se casó con Isabel Porcel de Peralta
con quien tuvo un hijo, llamado Cristóbal. La esposa falleció en 1578 y él
prometió no volver a casarse, pese a contar con 38 años. Su hijo contrajo
matrimonio con una señora principal de Úbeda con quien tuvo dos vástagos.
Falleció Cristóbal en 1598 y con escaso margen de tiempo sus hijos.
Sin embargo, era voz común en el pueblo que en su juventud
don Juan había tenido un hijo bastardo, llamado también Cristóbal, a quien crio
e instruyó costeándole estudios en la Universidad de Salamanca. Pese a estos
beneficios, la relación entre padre e hijo fue muy mala. Este no solo había
injuriado y maltratado a su progenitor, sino que, se decía, que en alguna ocasión había
intentado matarlo. Por estos motivos lo repudió y desheredó. Sus bienes
íntegros se destinarían a la fundación del Colegio de la Compañía en Alcaraz,
la Congregación que con sus predicaciones y su misión de búsqueda de Dios y
formación integral del hombre había cautivado a don Juan.
En 1617 se firmó la escritura. Las cláusulas estipulaban que
don Juan sería el patrono de la Compañía y que designaría a quien le sucediese.
La advocación de la iglesia sería la de la Conversión de San Pablo. El cuerpo
del fundador debía ser enterrado en la citada iglesia donde habría que colocar
sus escudos de armas. Don Juan falleció el 6 de enero de 1619 y a partir de ese
momento las cosas comienzan a complicarse.
El hijo bastardo había regresado a Alcaraz poco antes de la
muerte del padre, con el tiempo suficiente para entorpecer el viaje de los
jesuitas llamados para que lo auxiliaran en el trance de la muerte. En
connivencia con el alcalde mayor tomó posesión de todos los bienes de su padre,
lo que generó el primer juicio contra los jesuitas, ganando el pleito la
Compañía. A renglón seguido, Cristóbal adujo que no todos los bienes eran de
Juan Ruíz de Córdoba, sino que estaban incluidos otros que correspondían al hermano
de aquel y tío del litigante. Con esta argucia tomó posesión de las casas
principales, seiscientos ducados de renta vitalicia y algunos censos. Dos
juicios más por otros personajes con intereses económicos enturbiaron la
posesión de los jesuitas, pero al final todos los obstáculos fueron vencidos en
los tribunales.
El colegio de la Compañía en Alcaraz quedó definitivamente
constituido en 1649 puesto que la obra comenzada en 1617 fue demolida por no
contar con licencia real. Nunca pasó de ser un modesto Colegio. En el año de su
fundación eran cuatro los miembros, tres sacerdotes y un coadjutor. El año de
su expulsión, en 1767, eran cuatro padres y dos hermanos. Desde su creación
hasta su final fueron catorce los frailes que pasaron por él. Varios de ellos
fueron alcaraceños de nacimiento de excepcionales cualidades, como el padre
Sebastián Izquierdo (matemático, lógico y filósofo) o el padre Jacinto Pareja y
Buedo, nieto de doña Oliva Sabuco, que fue profesor de filosofía, teología y
artes. Este fue nombrado predicador real por el rey Carlos II debido a su
talento para dar consuelo espiritual y preparar a los que estaban a punto de
morir.
En 1753 cuando se elaboró el catastro de Ensenada, los
miembros seguían siendo cuatro, el rector, Joaquín Viedma, Gaspar Alfonso
Portillo de la Caballería, maestro de moral, Ignacio de Cuevas, maestro de
gramática y el coadjutor, José Avilés. Tenían un criado que se ocupaba de la
cocina, de nombre Salvador de Elaras que vivía en Povedilla. Francisco Hilario
Garví, sacristán, y Joaquín de Ortega, encargado de traer leña para el consumo
del colegio. Además de nueve empleados en las tareas del campo y ganado. Siempre
se ocuparon de la enseñanza de gramática, que equivalía a la enseñanza secundaria
de hoy en día. Recibían del concejo un estipendio por esta labor.
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| Catastro de Ensenada. Declaración de bienes de la Compañía en Alcaraz. |
BIENES DE DON JUAN PARA LA COMPAÑÍA
Donó don Juan las casas principales en que vivía, junto con
otras dos contiguas y otras dos más, todas en la Puerta de Granada, dos tiendas
en la lonja de la plaza, una huerta en el Piélago, un herreñal en la Reguera,
otra heredad en la Hoz de cien fanegas con huertas y nogueras y otros bienes
raíces y lo demás en censos. Además, otra huerta lindante con el río de la
Madre y con la Veintena, un huerto en el puente de Vianos, otra huerta en dicha
rivera, otra heredad llamada de Hamete con parte de la dehesa de cuatrocientas
fanegas de sembradura y en Povedilla una heredad de tierras, huertas, molino y
casas con más de ochocientas fanegas. También fundó en la aldea un Pósito Pío para labradores pobres y dejó un censo de cuarenta ducados para dotar y casar doncellas huérfanas.
La Compañía de Jesús fue disuelta en 1767, sus miembros
expulsados y sus bienes confiscados por el Estado. Parte de esas propiedades se
vendieron en remates públicos a bajos precios, pero no contamos con documentos
de “venta de Temporalidades”, tan solo sabemos que pasaron a manos privadas.
¿Qué pasó con los edificios y bienes de los jesuitas de
Alcaraz?
Por resolución real de 1769 se destinó parte del edificio para
aulas y habitaciones para maestros, con algunos pupilos, siendo el
administrador de estos bienes el Ayuntamiento de Alcaraz. El resto se destinó a
hospicio, con el que debían colaborar la ciudad y pueblos del partido para
acoger a niños expósitos y abandonados. Pero no se llegó a cumplir. Sin embargo,
la educación se siguió pagando con lo que rendían los bienes de los jesuitas. Por
eso el escudo central de la estrecha fachada de la calle Granada es el de Carlos
III, el escudo real sustituyó al de la Orden expulsada. Se incautaron sus
bienes, destinando unos a fines públicos: enseñanza o beneficencia y otros se
subastaron, mal vendiéndolos en la mayor parte.
| Fachada de piedra donde se situó el Colegio de los jesuitas. A la derecha de la imagen una construcción moderna donde debió situarse la iglesia. |
El destino de la iglesia, separada con pared divisoria,
sería de nuevo parroquia de Santa María, que se trasladó desde la parte de
arriba, en el castillo, de penosa situación a esta parte de la calle de Granada
o de la Compañía (en algunos callejeros). Pero la iglesia duró muy poco tiempo
en este lugar ya que fue agregada a la de la Trinidad en 1776[2].
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| Escudo de Carlos III en el cuerpo superior de la fachada que sustituyó al emblema de los jesuitas |
En el año 1846 don Vicente Mendiri solicitó al ayuntamiento la venta de los que él llamaba una casita que se formó con los restos del antiguo convento de jesuitas, obligados a satisfacer cierta pensión anual para el preceptor de gramática latina. Aquí conviene aclarar que gracias a estas clases se salvó una mínima parte del edificio, la del escudo, el resto incluyendo la iglesia y solar pasaron a ser administrados en arrendamiento por el Ayuntamiento entrando sus productos en el fondo de propios.
Esa “casita” -como día don Vicente- tenía una pared maestra
medianera con la de su propiedad en la calle de Granada, y aunque amenazaba ruina
y era preciso repararla, le interesaba porque defendía su casa de los recios
temporales. De ahí el interés en su adquisición, como ocurrió.
La documentación generada en el ayuntamiento como
consecuencia de la expulsión se envió a la Dirección General de Temporalidades,
pero solo se ha conservado una relación de interés muy relativo (Arnaldos).
¿DÓNDE SE SITUÓ EL COLEGIO DE LA COMPAÑÍA?
Manuel Arnaldos visitó Alcaraz para conocer de cerca lo que quedara
del edificio, el alcalde lo hizo acompañar de las personas que creyó más
idóneas, pero no hubo posibilidad de aclarar nada, ya que la zona donde se
suponía que debió estar enclavado el colegio e iglesia era un conjunto de
ruinas y edificios particulares muy deteriorado.
Nosotros hemos recurrido al Catastro del marqués de la Ensenada, elaborado en torno a 1750 en Alcaraz. Gracias a las declaraciones de bienes de los vecinos que vivían en la calle de Granada o de la Compañía, hemos localizado a don Alfonso Isidro Blázquez, hidalgo y regidor, quien declara unas casas principales que lindaban a levante con la iglesia de los padres de la compañía, por poniente con casas de don Diego Vandelvira y José de Santos y horno, por norte con dicha calle y su con placeta Granada”. Esta casa la tenemos localizada gracias a los escudos de los poseedores, Blázquez, Auñón, Montoya y Bustamante en la fachada que llegó hasta el siglo XX. Por poniente la casa de don Rafael de Arcaína lindaba con el colegio[3].
Escudo principal porque está a la derecha de la portada con las armas que debían corresponder al linaje principal de don Juan Ruiz de Córdoba. Se trata de un escudo partido, en el primer cuartel vemos una palmera arrancada con acostada de dos felinos afrontados. En el segundo tres fajas tercias. El del otro extremo está tan borrado que no se aprecian las figuras.-
Arnaldos Pérez, Manuel: Apunte histórico de la
relación de los jesuitas con la ciudad de Alcaraz. Fotocopias facilitadas por
David Garrido Martínez.
-
Archivo Municipal de Alcaraz.
-
Archivo Histórico Provincial de Albacete.
Catastro de Ensenada.




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