Historia de Povedilla (Siglos XIV-XVIII)
INTRODUCCIÓN. LA IMPORTANCIA DE LA TORRE
El elemento vertebrador de Povedilla fue su torre. Aun desaparecida, su presencia permanece como fantasma en la misma traza urbana. Sin esa torre no se entendería la situación de la iglesia, ni las calles empinadas alrededor del cerro, ni siquiera la falta de una plaza Mayor tradicional, cuadrada o rectangular con espacio suficiente para el desarrollo de la vida pública y privada. La torre aparece dibujada como orientadora del espacio en documentos gráficos, incluso cuando ya había sido demolida, como es el plano de 1846, otros planos topográficos del Instituto Geográfico Estadístico de finales del siglo XIX, y, por supuesto, en su escudo heráldico que recoge por razones históricas el elemento más simbólico que tuvo Povedilla (García-Saúco, 1991: pp. 237-238).
Sobre
el origen de la torre, alguna teoría dice que formó parte de una antigua
fortificación y alquería andalusí con una útil posición estratégica entre el
Campo de Montiel y el valle del Guadalmena (Navarro: p. 220). Una alquería era un asentamiento de
explotación agropecuaria que se situaba en terrazas en las vegas de los ríos,
ocupando a veces antiguos asentamientos romanos, próximos a las vías de
comunicación y con enlace visual con las fortificaciones (Gallego, 2014: p. 64).
No es la única torre en sus contornos, la más cercana sería la de Gorgojí
(Alcaraz), la de doña Mayor (Viveros), la de Pinilla (Alcaraz) y la de
Villanueva de Alcaraz (hoy de la Fuente), lo que haría factible esa
comunicación para control de vías de comunicación. Según Aurelio Pretel la entidad
de la fortaleza (de antigüedad ignorada) y la iglesia anexa hacen suponer que Povedilla
estuviera poblada de forma permanente desde el repartimiento de Alcaraz en el siglo
XIII (2008: p. 85).
¿Se llegó a destruir la torre? Parece que no, o no enteramente, porque en el año 1782, el cura propio don Vicente Arévalo en las respuestas a la información que solicitaba el arzobispo de Toledo, cardenal Lorenzana, decía: “conserva un baluarte a quien el vulgo llama castillo, pero según su disposición juzgo que solo era una centinela para descubrir las emboscadas que pudieran por la Vega de este pueblo introducirse e incontinente con la luz de hachas dar aviso al castillo de Alcaraz” (Sánchez, 1991: p. 65). Los restos de la torre permanecieron hasta el año 1805, cuando en el libro de fábrica parroquial se contabilizaron 240 reales gastados en demoler la torre porque su ruina amenazaba la iglesia, anexa a ella (Jaén, 2020). Sus sillares se debieron reutilizar en otras construcciones, como suele ser habitual. La calle con el nombre de “Castillo” nos indica su camino.
RESTOS ARQUEOLÓGICOS. TESTIGOS DE CULTURAS PASADAS
Alrededor de Povedilla se han encontrado restos de gran valor arqueológico e incluso tesoros, de los que nos avisan los topónimos. Por ejemplo, encontramos en un plano del Instituto Geográfico y Estadístico del año 1887 la “cañada del Tesoro” (su nombre oficial es vereda de los Serranos o cañada a Sierra Morena), situada junto al “pizorrico” y arroyo del Tollo. Cerca de Povedilla, en la aldea de la Canalejuela, se halló un tesoro numismático de época califal (las monedas se fechan entre los años 942 d. C. y 967 d. C.) que se encuentra en el Museo de Albacete (Gamo, 2012), junto al arroyo homónimo se encontraron cerámicas romanas (común y terra sigilata) y un molino que pudieron pertenecer tanto a una casa como a la parte rústica de una hacienda tipo villa” (Sanz, 2015: p. 66). Otro yacimiento es el de la casa del Indiano, junto a la vereda de los serranos y el río Povedilla, donde se encontró una lápida funeraria (siglo II)[2]. También se han encontrado fragmentos de cerámica que parecen revelar la existencia de una villa rústica, surgida al amparo de Mentesa (Villanueva de la Fuente), de la que dista unos 7 km. (Sanz, 2015: p. 67). Cercano a El Palomar existe otro topónimo que remite a los caminos calzados romanos, se trata de la cuesta empedrada, tras pasar el pizorro enfrente de Boquerón[3]. Por último, mencionar los restos de altares funerarios en la era del cerrillo de Merrigal y en el Aza del Tesoro o Fuente del Arca datados por J. M. Abascal en los siglos II o principios del III.
LA EDAD MEDIA EN POVEDILLA. ALDEA DE GRANDES SEÑORES
La etimología

Documento de 1398. En el recuadro se lee: "del pan
de la Povediella"
La forma de denominar a Povedilla en los
documentos más antiguos es precediéndola del artículo ‘la’= “la Povedilla” o
“la Povediella”, haciendo alusión a un conjunto, en este caso, de vegetación.
La palabra, totalmente castellana, denota que la repoblación partía de cero en esta
zona. Povedilla es diminutivo de “poveda”, que proviene del latín populus =
‘chopo’, a través de la forma alternativa castellana pobo = ‘álamo blanco’
(Cerdán).
Los grandes señores
Desde sus orígenes perteneció al
extenso alfoz de Alcaraz y formaba parte de lo que se conocía como “adegañas” o
“aledañas” por la cercanía a la ciudad. Estas se hallaban a un máximo de tres
leguas de distancia y dependían de ella. No tenían concejo propio, sino uno o
dos regidores nombrados por el corregidor de Alcaraz que tenían entre sus
funciones la administración y gobierno de la aldea bajo la dependencia absoluta
de la ciudad. Alcaraz les concedía a los pobladores tierras de labor alrededor
del núcleo urbano y una o dos dehesas boyales de disfrute mancomunado (García,
1987, p. 45). En el caso de Povedilla, una dehesa, situada al sur, de cabida
quinientas fanegas y una suerte pequeña de tierras a cada uno de los pobladores
para sobrevivir. Estos se consideraban vecinos de Alcaraz -aunque nunca les
alcanzaban las ventajas de aquellos, sino las cargas- pero moradores en
Povedilla.
Fue una aldea con grandes
recursos agrarios: cereales y dehesas que desde fechas muy remotas fueron
repartidas entre nobles y grandes señores de Alcaraz como botín de guerra o
como recompensa por servicios prestados. Alfonso X en el año 1256 concedió
facultad a los caballeros de Alcaraz para acotar dehesas (Cambronero, 2025). La
nobleza desde la Edad Media mostró una preferencia por las rentas de la tierra,
desentendiéndose de otros beneficios como la industria, los negocios o la
inversión para mejorar rendimientos. Esto será una constante en Povedilla,
aldea explotada como “heredad de pan llevar”, término medieval para referirse a
los cultivos de trigo, recurso de primera necesidad, fácilmente convertible en
dinero. Pero que también va a determinar la pobreza de los jornaleros, agricultores
a rento y pequeños ganaderos y con ello su escaso desarrollo como población.
Es precisamente la propiedad de
la nobleza sobre la tierra de Alcaraz la que nos proporciona los primeros datos
documentales sobre la existencia de Povedilla desde el siglo XIV. Uno
de los agraciados por los servicios prestados a los monarcas fue don Garcí
Fernández de Villodre, un notable alcaraceño y hombre de confianza del rey
Pedro I (“El Cruel”, para sus adversarios, “El Justiciero”, para sus
partidarios), que fue asesinado en Montiel por su medio hermano Enrique II,
primer rey de la dinastía Trastámara. Garcí fue hecho prisionero en Montiel,
pero perdonado y restituido en sus bienes por Enrique II. Es totalmente
plausible que el monarca, con el fin de ganarse aliados, propiciara el
matrimonio de este con Inés de Villena, descendiente del hijo ilegítimo del infante
don Manuel, don Sancho Manuel, ascendiendo socialmente al emparentar con un
linaje real. Estos fueron los padres de Catalina, casada con Luis Méndez de
Sotomayor, y de Elvira, casada con el caballero don Enrique Cribel (Ayllón,
2002: pp. 10-12). A través de las cuentas por la herencia de don Garcí, sabemos
que, a su hija, doña Elvira, en el año 1398 le rendían beneficios, tanto, una
casa en la heredad, como “el pan de la Povediella”, lo que indica que la tierra
estaba dedicada al trigo[4].
Esta familia, la de los Villodre, fue poseedora de Pinilla, Pozuelo, la heredad
de Povedilla y la dehesa de Cardos (Rodríguez, 1987: p.157).
Otro de los nobles destacados fue
don Juan Pacheco, hombre de confianza de Enrique IV, quien fue agraciado en el
año 1440 con la donación ciertas aldeas que hasta ese momento habían pertenecido
a Alcaraz: El Bonillo, Lezuza, Munera y Villanueva. Es precisamente al
establecer el término de Villanueva -que pasaba junto con las otras a ser
propiedad de Pacheco- cuando nos encontramos con parajes que hoy en día
pertenecen o son próximos a Povedilla lo que demuestra la existencia y
explotación de estas tierras desde tiempos remotos. Entre los lugares
mencionados tenemos: el puente de la Reina, el Palomar y la Cabeza Rubia, que
está en la dehesa de Povedilla[5].
Otro linaje de hidalgos de
Alcaraz que tuvieron tierras y casa fue el de los González de Llerena o
Llerena, a los que les fue incautada por los Reyes Católicos una heredad en
Povedilla en el año 1475 por haberse posicionado en contra de estos y a favor
del marqués de Villena en la guerra civil castellana, aunque al año siguiente
se les restituyeron sus bienes (Pretel, 2002: p. 24).
Gracias a los mayorazgos, los
bienes se mantuvieron en las mismas familias hasta la desaparición de esta
institución a mitad del siglo XIX. Mientras tanto, los herederos no podían
vender, ni enajenar, ni dividir, sólo acrecentarlos para transmitirlos a sus
sucesores con el fin de mantener la integridad del patrimonio familiar. De ahí
que los descendientes de Garcí Fernández Villodre, tras emparentar con los
Méndez de Sotomayor continuaran disfrutando de sus posesiones en Povedilla y
Alcaraz. Al agotarse la línea de sucesión en 1716, las tierras recaerían en el
pariente que mejor probó su ascendencia, que fue la duquesa de Alba, motivo por
el que estos bienes permanecieron adscritos a los duques de Alba hasta que
desaparecieron los mayorazgos y pudieron ser vendidos a grandes propietarios a
partir del siglo XIX.
LOS JESUITAS EN POVEDILLA
El clero fue otro de los grandes beneficiados, en concreto la Compañía de Jesús fue propietaria en Povedilla de tres casas, un molino, varias huertas y ochocientas fanegas de tierra de gran calidad, la mayoría de regadío al estar próximas al río y la acequia. Sus posesiones fueron una donación recibida de un hidalgo alcaraceño, don Juan Ruíz de Córdoba, regidor perpetuo, que también fundó en Povedilla un Pósito Pío para ayuda de pobres y labradores, estableció una renta de cuarenta ducados para dotar y casar doncellas huérfanas y dinero para misas[6] (Arnaldos)[7].¿Quién era don Juan Ruiz de
Córdoba? Era un hidalgo de profundas convicciones religiosas y admirador de los
logros de los jesuitas en Alcaraz desde que estos habían llevado a cabo su
primera misión en 1583. Como por distintos motivos, sólo le sobrevivió un hijo
natural al que desheredó, pensó que con sus cuantiosos bienes podría fundar un
colegio de la Compañía, llevando a cabo la escritura en el año 1617. A pesar de
este documento, la creación no fue inmediata, primero tuvieron los jesuitas que
litigar contra el hijo desheredado, llegando a un acuerdo con este en 1622, pero
la definitiva constitución del Colegio de la Compañía en Alcaraz no se logró
hasta 1649, puesto que la obra inicial del convento o colegio fue demolida al
no contar en un primer momento con licencia real (Arnaldos).
No podemos precisar la fecha de fundación del Pósito Pío de Povedilla. Las primeras cuentas que hemos visto arrancan del año 1668 y llegan a 1830. En el año 1861, el alcalde, por orden del gobernador, solicitó a la parroquia que le enviara el original de fundación para justificar el patronato del párroco, el derecho que este tenía de nombrar mayordomo y recibir unos honorarios de veintidós reales anuales, pero el original no está en el expediente[8]. En cualquier caso, el pósito pío se logró antes de que el concejo de la aldea creara el pósito municipal, hecho ocurrido en 1755[9] y llegaron a coexistir los dos, aunque en edificios separados, el pío, al ser su patrón el cura, debía estar en la misma cámara de la casa del curato porque es la única casa propiedad de la iglesia, esta según el Catastro de Ensenada de 1753, lindaba con la iglesia parroquial.
La Compañía de Jesús fue disuelta en 1767, sus miembros expulsados y sus bienes confiscados por el Estado. Parte de esas propiedades se vendieron en remates públicos a bajos precios, pero no contamos con documentos de “venta de Temporalidades”, tan solo sabemos que pasaron a manos privadas. Casi un siglo después, en un plano topográfico de 1876 aparece el molino con el nombre de su dueño: don Francisco de Paula Baíllo, el mayor acaparador de terrenos en Povedilla durante la Desamortización.
| El molino que fue de los jesuitas en la actualidad, propiedad de Juan Hilario. Conserva el caz, la acequia y parte de la estructura original |
EL PÓSITO MUNICIPAL. FRAUDES Y CORRUPTELAS
La palabra ‘pósito’ viene de ‘depósito’
porque entre sus paredes se recogía el cereal, principalmente trigo, para
prestarlo con unas condiciones razonables a agricultores, en caso de malas
cosechas o carestía, con el objeto de abastecer a la población. No era una
institución benéfica sino de crédito, ya que el trigo entregado se debía
devolver con unos intereses. También servía para regular los precios del grano
y estaban controlados por los ayuntamientos. Los pósitos fueron creados en la
Baja Edad Media y perduraron hasta finales del siglo XX. En concreto, fue ley
49/1998, la que supuso su fin al derogar el reglamento de 1955 que los regía.
Pocas instituciones han tenido una vida tan larga lo que indica la utilidad
social que logró.
De origen medieval, fueron
regulados en tiempos de Felipe II mediante una pragmática de 15 de mayo de
1584, disponiendo que su dinero se guardase en un arca con tres llaves y el
trigo en un depósito con dos llaves. A partir de 1792 también el depósito del
grano debía contar con tres llaves.
En el año 1722 el concejo de
Povedilla solicitó licencia al Estado para destinar algunos arbitrios a la fundación
del pósito municipal[10],
pero no debió obtenerla porque la fecha de fundación oficial fue la de 1755
según consta en el archivo municipal de Alcaraz, donde se conservan también varios
expedientes judiciales por fraude cometido por los encargados del pósito. Estas
anomalías, a veces denuncias, eran frecuentes, también las sufrió el pósito pío.
El primero de estos juicios es
del mes de septiembre 1789; ese año, el concejo había terminado la obra de pósito
municipal. Hasta ese momento el trigo se almacenaba en las casas particulares
de los depositarios. Al trasladar el cereal desde la casa donde se custodiaba,
propiedad de José Martínez Hinarejos, al nuevo edificio, los encargados se
percataron de que el montón de trigo de la cámara formaba en el centro una
tolva, tras retirarlo, vieron un “bujero”, por lo que procedieron a examinar el
piso inferior, donde estaba la cocina, comprobando que en el techo había un
boquete, camuflado, por donde caía el trigo cuando hacía los repartos a los
labradores. Fue condenado a pagar una multa, restituir las quince fanegas
robadas, más otras seis por razón de las creces, es decir, los intereses con
los que se devolvía el trigo al pósito[11].
En 1792 se inició otro pleito
contra el depositario del pósito saliente, Alejandro Martínez, y el entrante,
Juan Blázquez, ya que al tomar posesión del cargo este último, sólo recibió dos
de las tres llaves, la tercera dijo el anterior depositario que estaba
descompuesta. El intercambio de cargos también conllevaba la entrega de libros
de cuentas y peso del cereal. Y, aquí, es cuando se comprobó que faltaban más
de veinte fanegas. En el juicio se demostró que las tres llaves funcionaban,
que las intercambiaban entre ellos y no se respetaba la presencia de los tres
claveros para abrir la puerta. Con respecto al arca donde se guardaban los
libros de cuentas, no se utilizaban, pues algunos de los depositarios eran
analfabetos y llevaban el control mediante rayas en la pared, que utilizaban el
edificio para otros menesteres, como encerrar a algún detenido, y que no
permitían que el fiel de fechos (escribano) interviniera en la apertura del
pósito, es más, si este acudía, lo despedían diciéndole que “no tenía nada que
hacer allí”. El fallo fue una condena general. Dice el auto que: “Todos son
culpables por ciegos, mudos, sordos, confiados cada uno en los defectos de los
compañeros y todos tienen por qué callar”. La condena recayó sobre los
responsables: Alejandro Martínez, Sebastián García Prior, Gabriel Romero y
Pedro Pérez, depositario, juez, diputado y fiel de fechos, interventores del
pósito de Povedilla. Pagaron cinco ducados cada uno más la restitución del
trigo con sus intereses.
Por estos documentos sabemos que
el pósito de Povedilla contenía 333 fanegas (14.319 kilos) en 1792, mientras
que el pósito de Alcaraz, cuando se creó en 1523 estaba destinado a alojar más
de 10.000 fanegas (430.000 kilos)[12].
EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN
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| Vecindario de Alcaraz y sus aldeas en 1590. En el recuadro rojo figura Povedilla con 38 vecinos o cabezas de familia, unos 160 habitantes |
Hasta el siglo XVIII el recuento de habitantes no se hacía por personas sino por vecino, es decir, el cabeza de familia, por eso para saber su correspondencia con habitantes los historiadores multiplican por 4 o 4,5. En el censo de Castilla (elaborado entre 1528-1536) se cifran en 34 los vecinos que residían en Povedilla[13]. En 1590, en una relación de vecinos de Alcaraz, las villas y lugares de su partido, Povedilla aparece con 38 vecinos[14]. En 1599 un padrón de la Chancillería de Granada relaciona 43, 39 pecheros, más 4 hidalgos exentos de pagar impuestos: Domingo de Cavala, hidalgo de ejecutoria, Juan Muñoz Godínez, Tomás Noguerol y la viuda María Noguerol.
En el libro vecindario del
catastro de la Ensenada aparecen 36 vecinos que declaran los miembros
familiares que tienen a su cargo, en total son 118 personas.
En 1762, aparecen 59 vecinos en
53 casas[15]. El
cura en 1785 contabiliza 72 vecinos, lo que demuestra un crecimiento
demográfico muy alto, añade que anualmente nacían 15 personas y fallecían 4 o 5
(Sánchez, 1991: p. 65). En el año 1830 el cura, don Antonio Callejas, basándose
en el libro pascual, donde anotaba nominalmente a todos los vecinos con
indicación o no de haber cumplido con los preceptos pascuales de confesión y
comunión dice que la población se componía de 122 casas con 427 habitantes
incluidos los menores (Jaén, 2020).
LA TRASHUMANCIA
Por el término de Povedilla discurren varias vías pecuarias de gran antigüedad e importancia en otros tiempos, nos referimos a la cañada real de Andalucía, vereda de los serranos o cañada de Sierra Morena y la cañada real de los Serranos o de Extremadura a Cuenca (Ñacle, Velasco, 2001: pp. 33-51). El topónimo “la Loma del Contadero” significa la presencia de la Mesta, porque un contadero era un lugar donde se anotaban las cabezas de ganado para cobrar los impuestos. El ganado trashumante que procedía de lugares lejanos necesitaba pasto en las dehesas y agua en ríos, arroyos, navas, calderones, fuentes e incluso ramblas, de todo estaba bien surtida Povedilla.
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| 1887. Plano del término de Povedilla. En el círculo verde figura la cañada del Tesoro. |
POVEDILLA EN EL SIGLO XVIII SEGÚN EL CATASTRO DE ENSENADA
Para conocer la realidad de Povedilla en el siglo XVIII tenemos dos documentos de gran interés, el primero, el catastro de Ensenada, el segundo las Relaciones del cardenal Lorenzana (1782). Comenzaremos por el primero. El catastro de Ensenada es la denominación que se da a la averiguación llevada a cabo en los quince mil lugares que componían la Corona de Castilla con el fin de imponer un nuevo sistema retributivo, una única contribución que fuera más equitativa, racional y justa en la que cada un contribuyera según su riqueza y no estuvieran exentos el clero y la nobleza, un plan demasiado ambicioso que fracasó, a cambio nos quedó la mejor estadística de todos los lugares de Castilla. El nombre de “Ensenada” obedece a que se llevó a cabo bajo el impulso político y dirección de don Zenón de Somodevilla, I Marqués de la Ensenada, Ministro de Hacienda, Guerra-Marina e Indias. La palabra “catastro” significa averiguación o pesquisa. También se aplica a la forma de llevarla a cabo, porque se realizó desplazándose a los lugares catastrados un grupo de funcionarios que la dirigían. En el sistema de averiguación que se adopta se concede gran importancia al pueblo y su término en cuanto unidad jurisdiccional, cuya riqueza se calcula como la suma de las riquezas individuales de los vecinos, moradores y forasteros con riquezas en él.
En Povedilla se llevó a cabo el
16 de junio de 1753[16].
Los regidores del concejo, Juan García Muñoz y Pedro Martínez Argüello,
declaran que los bienes del municipio se componen de un horno de poya, es decir
un horno comunal, utilizado por todos los vecinos del pueblo, que se componía
de una habitación baja de unos 35 m², que hacía esquina con la casa de
Ignacio Parada y la calle del Castillo. Se arrendaba por lo que anualmente percibía
el concejo 242 reales. El arrendador cobraba una tarifa a los usuarios, que consistía
en cierta cantidad de dinero o de especie, unos panes o parte de la masa que
quedaban sobre los poyos; de ahí el nombre de “horno de poya”.
El segundo y más preciado bien
era la dehesa que rodeaba la población con quinientas fanegas de apeo, 239
dedicadas a la agricultura entre los vecinos y el resto para pastos, poblada de
monte rubio bajo para forraje de ganados, ambos de primera calidad. Se
encontraba a dos leguas de Alcaraz y lindaba a levante con el barranco que
llaman Sancho, a poniente, con el término de Villanueva de la Fuente, al sur
con la dehesa de Matallana y al Norte con el camino que desde dicho lugar va a Villanueva
y con el cuarto nuevo. Se arrendaba para invernadero, veranadero y agostadero
en pública subasta y percibía el concejo de renta anual 2.200 reales.
Los gastos que tenía el concejo
eran los de festividades, servicio ordinario, almotacén, alcabala de hierbas, nombramiento
de regidores, predicador de Cuaresma, Santos Lugares, censos a las monjas
franciscanas de Alcaraz, situado al fiel de fechos, salario de regidores, salario
de mayordomo, bula, veredas que se despachan y otros gastillos menudos que
ascendía a 2.200 reales.
El cura del lugar, don Vicente
Arévalo, en las respuestas al cardenal Lorenzana enviadas en 1782, añadía que
la agricultura de trigo, cebada y otras semillas ascendía a seis mil fanegas
poco más o menos, que el pueblo se componía de labradores, no había ni manufacturas,
ni fábrica alguna, no ferias, ni mercados, estudios generales o particulares,
seminario, colegio ni casa alguna de recolección y piedad (Sánchez, 1991: pp. 64-65).
EL ESPACIO URBANO: EDIFICIOS Y ELEMENTOS ARTÍSTICOS
Con
respecto al patrimonio artístico, cuando Amador de los Ríos realizó el catálogo
de bienes de la provincia de Albacete en 1911, destacó muy pocos elementos, uno
fue la iglesia de Santa Catalina, compuesta de una sola nave, con coro, pilares
cuadrados, un artesonado mudéjar del siglo XVI y una pequeña torre cuadrada. Y,
el segundo, los restos de la muralla o torre.
No
mencionó el gran escudo renacentista, también del siglo XVI, que se encuentra
en una casa situada en la calle Altonzano, n.º 11, cuya fachada surge sobre
piedra toba, construida con mampostería y sillería en las esquinas. Este olvido
nos hace pensar que el escudo no existía en aquel momento y que bien pudo ser
colocado después del año 1911. Además, tras estudiar las casas que se describen
en el catastro de Ensenada hemos comprobado que las viviendas de Povedilla eran
nombradas por sus dueños como “casas de morada”. No hay “casas principales”,
como sí que encontramos en Alcaraz. Las casas de morada son modestas y
sencillas, acordes con la ocupación de los moradores, que son en su mayoría
agricultores. Por eso las casas de Povedilla se componen de cuarto bajo y
cámara en el piso superior, donde se guardaban los comestibles para el
invierno. Con respecto al interior suelen tener un único cuarto, quizá dos,
donde convivía toda a familia. Cuentan, además, con corral, caballerizas, pajar,
tinadas y granero. Se declaran solamente en 1752 dieciocho casas, por lo que
muchas eran compartidas y se ubican en las calles del Cerro, camino real o
calle real, plaza, la que va a la iglesia, calle del castillo, muchas están
rodeadas de huertos, ejidos, yecos…lo que demuestra un urbanismo desordenado, pero
también nos indican que el pueblo se originó alrededor de la torre y de la
iglesia y que, desde allí, conforme aumentaba la población fueron abriéndose
nuevos barrios alrededor de ese camino real donde surgió de forma espontánea,
en un ensanche, la plaza Mayor. La
población fue bajando desde el cerro hacia el camino mejor comunicado, como
ocurrió también en Alcaraz.
EL ESCUDO RENACENTISTA
Otro motivo que nos induce a creer que el escudo se desancló en algún momento son las dos grietas entre el escudo y los guerreros que lo sostienen, además estos están mancos, los brazos están cortados, desperfecto que tiene su justificación por el desmontaje. Otra anomalía son las cornisas incompletas que lo limitan en la base y en altura. Con respecto al significado del escudo, la serie de TV “Albacete pueblo a pueblo”, lo describió como perteneciente a la orden de Calatrava, pero no es cierto, porque el símbolo de la citada Orden de caballería es la cruz de Calatrava, que consiste en una cruz griega con los cuatro brazos iguales, de gules y flordelisada y que en el escudo no aparece por ningún lado.
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| Cruz de Calatrava, que no aparece en el escudo de Povedilla. Un falso mito. |
El escudo perteneció no a una
orden, sino a una persona, a un hidalgo antiguo como lo justifica el yelmo con
cinco rejillas y penacho con el que se timbra. Se trata de un escudo
cuartelado. En el primer cuartel vemos una espada con la punta hacia arriba, en
los cantones lleva dos veneras en los flancos opuestos y dos ramas de olivo en
los otros cantones. La espada y la rama son símbolos de la Inquisición, los
podía utilizar cualquier persona que tuviera un cargo en la citada institución.
Con respecto a la venera es el símbolo por excelencia de la orden de Santiago
-aunque se representa no como la vemos aquí, sino girada 180°- por lo que descartamos su
pertenencia a esta orden, si tenemos en cuenta, además, que la de Santiago se
representa con la punta hacia abajo y esta está alzada.
También es cierto que los Llerena de Alcaraz, descendientes de los Guedeja, tenían este símbolo como propio, pero su escudo consistía en una única venera, por lo que también lo descartamos. El segundo cuartel se compone de trece roeles puestos en palo de cuatro y uno en punta. Al no ver el color no podemos afirmar sería de los Bustamante, un linaje de Alcaraz que usó este distintivo. El tercero, una banda surmontada de un león y el cuarto, nueve flores de lis (algunas tapadas por el león) utilizadas por los Coca de Alcaraz. Con los datos que tenemos no podemos determinar a quien perteneció el escudo, pensamos que debió ser traído de otro lugar. Es una pieza magnífica, lamentablemente mal cuidada por las capas de cal que dificultan su vista, y que recuerda los escudos de los palacios ubetenses de Andrés de Vandelvira, sostenidos también por guerreros vestidos a la romana.
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| Interior de la iglesia en 1925 (revista Centauro) |
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| Exterior de la iglesia en los años 70 |
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| Mapa de 1765 del Campo de Montiel donde aparece Povedilla en su límite |
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(1978): Una
ciudad castellana en los siglos XIV y XV (Alcaraz 1300-1475). Albacete:
Instituto de Estudios Albacetenses.
(2008): Alcaraz
y su tierra en el siglo XIII. En Fuero de Alcaraz. Versión romanceada de
1296. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.
(2017): Los
judeoconversos de Alcaraz entre los siglos XV y XVII: Llerenas y Barreras,
Álvarez y Toledos, Vandelviras, Sabucos y Parejas ante la Inquisición. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.
RODRÍGUEZ
LLOPIS, M. (1984): Poblamiento, expansión agraria y control de pastos de
tierras albacetenses durante el siglo XV. En Congreso de Historia de
Albacete, II, Edad Media. Albacete:
Instituto de Estudios Albacetenses.
SÁNCHEZ
GONZÁLEZ, R. (1991): El partido de Alcaraz a través de las relaciones del
cardenal Lorenzana. En Albasit, n.º 28, pp. 15-75).
[1]
AMUAlcaraz. Legajo 106/52.
[2] La
directora del Museo de Albacete, Blanca Gamo, explica la importancia del
hallazgo en: https://www.facebook.com/watch/?v=655263877187684
[3] Acta del
deslinde del término de Alcaraz en su parte con el de Povedilla. 8 de agosto de
1874. En https://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/actas-cuadernos-resenas-graficos-lineas-limite.
Hoy ese paraje, según mis informantes, se conoce con el nombre de «Diamante».
[4] AHPAB.
Planero 1. Carpeta 6. Expediente 29.
[5] AHN,
Nobleza, Frías, 51-79.
[6]
Las posesiones de don Juan Ruíz de Córdoba eran las siguientes: en Alcaraz, Las
casas principales en las que vivía, con otros dos pares contiguas y otros dos
pares más, todas en la puerta de Granada, dos tiendas en la lonja, una huerta
en el piélago, un herreñal en la Reguera, otra heredad en la Hoz de 100 fanegas
con huertas y nogueras y otros bienes raíces, lo demás en censos. Además, otra
huerta lindante con el río de la Madre y con la Veintena, un huerto en el
puente de Vianos, otra huerta en dicha rivera, otra heredad llamada de Hamete
con parte de la dehesa de 400 fanegas de sembradura.
[7]
La publicación de Arnaldos la conozco gracias a unas fotocopias que me ha
proporcionado David Garrido.
[8] AHDAB,
POV24.
[9]
AMUAlcaraz, legajo 16, 6.
[10] AHN. CONSEJOS,
35177, Exp.2.
[11]
AMUAlcaraz, legajo 23, 9.
[12]
AMUAlcaraz, legajo24, 5. Y AHPAB, signatura 4589, 2.
[13] Censo
de Castilla, estudiado por Miguel Rodríguez Llopis e Isabel García Díaz.
[14] Archivo
General de Simancas. Ver anexo.
[15]
AMUAlcaraz, legajo 380, 1. Padrón de vecinos de Alcaraz y sus aldeas 1762-1768.
[16] Este
documento se halla en el Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, pero
digitalizado y accesible en: https://www.familysearch.org/es/search/catalog/558567













