Iglesia de San Miguel y el escudo de los Vázquez de Busto
De las cinco iglesias con que contó Alcaraz tan sólo
permanecen en pie la de la Trinidad -única abierta al culto- y la de San
Miguel, que se clausuró por falta de feligreses y desde el 11 de mayo de 1991 fue desacralizada y cedida por
el Obispado al Ayuntamiento por cien años para usos culturales. El tiempo en
que estuvo cerrada se deterioró considerablemente por lo que fue sometida a una
lenta e intermitente restauración desde 1980 a 1999.
Según el padre Pareja se fundó catorce años después de
conquistada Alcaraz, por lo tanto, en 1227, uniendo la antigua ermita de San
Antón (que tradicionalmente se hallaba en los caminos principales) y una sala
de armas mahometana. En 1330 servía de lugar de reunión para los caballeros de
Alcaraz (1), quizá, en opinión de Sánchez Ferrer, por haber formado parte, en su
origen, de las defensas como una iglesia-fortaleza típica de la época, función
a la que deben corresponder las saeteras que aún se conservan y, seguramente,
la torre (2). Pero es difícil saber si esas saeteras son de la primitiva
iglesia fortaleza o fueron piedras reutilizadas en 1504 cuando se derribó esa
pared para ensanchar la calle Mayor, ya que, según Aurelio Pretel (3), la calle
era tan estrecha que entorpecía el paso de los carros, o bien, se acomodaron en
la remodelación del siglo XVIII. Esta obra transformó totalmente su interior,
tanto que borró las muchas capillas que existieron, salvo la minúscula del
baptisterio -a la izquierda de la entrada- y la de San Antón o del Rosario de
la que trataremos después. De las antiguas capillas sabemos que la poderosa familia
Guerrero contó con una de ellas, al igual que los Fernández de Córdoba.
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| Saeteras en la pared de la calle Mayor. ¿Restos de la fortaleza? ¿Piedras reutilizadas? |
La iglesia está edificada en la ladera del cerro y para
compensar la inclinación del terreno y reducir el desmonte de tierra se levantó
el pavimento sobre el nivel de la actual calle Mayor, un par de metros,
desnivel que se salva con una escalera, aunque, hasta mitad del siglo XX se
accedía a ella por la cuesta adosada a la casa frontera de la calle Mayor que
sube hacia la calle Francisco Baíllo. El pequeño terraplén de la iglesia y la
calle Mayor se salvaba con una acitara. En algunas fotografías antiguas se
aprecia esta pared.
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| Fotografía tomada desde la subida a San Miguel, a la izquierda se observa la acitara que protegía el terraplén con la calle Mayor |
¿QUÉ QUEDA DE TANTA ANTIGÜEDAD?
Lo más remoto que se conserva es la torre, pero, por su
sencillez constructiva, no se puede encuadrar en una época concreta, puede ser
del siglo XIII o del XVI. Sin embargo, la capilla de San Antón o del Rosario
fue datada por José Sánchez Ferrer y por Luis Guillermo García-Saúco como de
finales del siglo XV. Es, por tanto, de estilo gótico, además, es la más
antigua de la provincia y la única con arquitectura gótica historiada.
el escudo HERÁLDICO DEL EXTERIOR E INTERIOR
Antes de subir a la iglesia encontramos en el contrafuerte de la pared de la esquina con la calle Mayor, un gran escudo que, dada la altura a la que está colocado, parece pequeño, pero mide 1,80 m. Al otro lado, en el interior de la iglesia, se encuentra la capilla de enterramiento con el mismo escudo exterior, pero más lujoso en cuanto a ejecución y decoración pues está soportado por dos tenantes, con figura de niños.
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| Escudo exterior, interior y armas de los Busto en un Armorial |
Ambos escudos pertenecieron a Pedro Vázquez de Busto,
combinando en el cuartelado las pertenecientes a ambas familias: las tres
bandas azules en campo dorado por los Vázquez (cuartel 1º y 4º) y las de los
Bustos: un águila con las alas extendidas, la una azul y la otra dorada en
campo dorado y por orlas las ocho veneras doradas en campo colorado (1).
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| Los escudos se pintaban en colores y esmaltes para diferenciar las armas. Este de la portada debió presentar esta imagen. Recreación de la autora. |
La información nos la ha proporcionado el expediente para
ingreso en la Orden de San Juan de Melchor de Luna Vázquez del Busto Avilés y
González de la Dueña, iniciado en 1567. Este expediente nos ilustra sobre la
genealogía de este hidalgo por los cuatro costados de Alcaraz. Era hijo de
Pedro de Avilés y de Luisa Vázquez de Busto. Abuelos paternos, el comendador
Alonso Álvarez de Córdoba, caballero de la orden de Santiago, y Leonor de
Avilés. Los abuelos maternos Pedro Vázquez de Busto, oficial de la Santa Inquisición,
y Catalina González de la Dueña, quien contaba con capilla en San Miguel. Eran
hidalgos notorios de sangre y miembros de la cofradía de San Salvador. Los
testigos afirmaban haber visto las armas en sus reposteros, casas y capillas,
pero pocos son los que se acuerdan o se han fijado en ellas para describirlas
con exactitud. Es normal, los cuatro abuelos poseían blasones y las capillas se
hallaban en las iglesias más antiguas como la de Santa María, San Pedro y San
Ignacio. Pero la más importante era la capilla “muy principal” que los Vázquez
del Busto tenían en San Miguel, con las mismas armas que los padres del
pretendiente, el licenciado Avilés y doña Luisa de Busto, ostentaban cuando
fundaron y dotaron otra en la iglesia de San Ignacio. Las armas de Pedro
Vázquez de Busto se describen como tres bandas azules en campo dorado por los
Vázquez y por los Bustos un águila con las alas tendidas la una azul y la otra
dorada en campo dorado y por orlas las ocho veneras doradas en campo colorado.
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| La capilla y sobre el tímpano el escudo. Fotografía de https://elrincondeantoniomartinez.es/iglesia-la-santisima-trinidad-alcaraz/ |
Decían los Busto o Bustos (de las dos formas aparece el
apellido) que descendían de los conquistadores de Alcaraz, es decir que
debieron llegar a Alcaraz allá por el año 1213. Uno de sus miembros participó
con don Pedro Manrique en la revuelta alcaraceña de 1471 para echar al alcaide,
acólito de don Juan Pacheco, marqués de Villena. Enterado de la conspiración,
este se apresuró a poner en marcha la represión capturando a los cabecillas que
pertenecían a las más importantes familias: Royo, Alfaro y Bustos, los tres
fueron degollados en la plaza de arriba (3). Morir por arma blanca era una
prerrogativa de la nobleza.
Todos sabemos que el principal privilegio que gozaba
este estamento era la exención de impuestos, pero, los privilegios jurídicos no
eran menos importantes, ya que no podían ser apresados por deuda, ni podían
recibir tormento, ni castigos deshonrosos como los azotes públicos y galeras y
tampoco tenían que desdecirse, aunque dijeran palabras injuriosas. No se les
podía embargar las armas, vestidos, caballo, lecho y casa. En caso de
condenarlos a muerte, no podían ser ahorcados, sino decapitados, es decir,
debían morir por medio de arma, habitualmente por el hacha, quizá reminiscencia
del carácter guerrero del hidalgo o del propio apóstol Santiago, símbolo de la
Reconquista, que murió decapitado (4). De hecho, uno de los descendientes de
Juan de Busto, llamado Cebrián de Busto, alegó para justificar su hidalguía, en
1538, en la Chancillería de Granada que su abuelo había sido degollado en 1471.
LOS BUSTO EN EL BONILLO, LEZUZA, LA RODA…
Pero, como todos los hidalgos, los Bustos también
traspasaron las fronteras de Alcaraz y se afincaron en Lezuza, La Roda, El
Bonillo, Villanueva de Alcaraz (luego de la Fuente). Otros emigraron hacia
lugares de La Mancha, como Villanueva de los Infantes, o, siguiendo sus
carreras burocráticas, marcharon a Sevilla.
En el año 1629, uno de sus descendientes, Alonso de Bustos
Bustamante (de 34 años y nacido en la capital hispalense) solicitó el hábito de
la orden de Santiago. Era hijo del doctor Alonso de Bustos Bustamante, del
Consejo de Su Majestad, alcalde de la Hermandad en Alcaraz, nieto de Alonso de
Bustos y de Catalina Bustamante, él natural de Lezuza, pero vecino de Alcaraz,
alcalde de la Mesta y regidor de esta ciudad, la abuela, por los Bustamante,
pertenecía a uno de los siete linajes de Alcaraz, los más poderosos, cristianos
viejos y prestigiosos, y bisnieto de Bartolomé de Bustos, natural de Lezuza,
todos eran tenidos por hijosdalgo notorios de sangre. El pretendiente y su
padre eran miembros de la cofradía de San Salvador de Alcaraz (1).
Uno de los testigos, natural de Lezuza, llamado Pedro
Díaz Portal, dijo en el interrogatorio que conoció muy bien al dicho Alonso de
Busto, regidor de la ciudad de Alcaraz y que sabe por ser público que fue
natural de esta villa y como tal se oyó siempre nombrar y venir muchas veces a
esta villa, y aunque no conoció al padre del dicho Alonso de Busto, oyó este
testigo a sus padres que se llamó Bartholomé de Busto y que labró en el río de
esa villa un molino que hoy tiene y se llama el molino de Bustos, y después fue
de sus hijos y deudos y ansí tiene por cierto y fundada que fue natural de esta
villa.
También existe en la toponimia, dentro del término de
El Bonillo, una aldea llamada la casa de Bustos porque fue en este municipio
donde residió Baltasar de Bustos, quien en 1568 entabló un pleito contra el
concejo de El Bonillo porque no le reconocían su hidalguía. Este era hijo de
Miguel de Bustos, natural de Alcaraz[1].
Bibliografía:
(1). Valero de la
Rosa, Elvira (2021): Heráldica gentilicia de Alcaraz: biografía urbana. Albacete:
Instituto de Estudios Albacetenses.
(2) SÁNCHEZ FERRER, José (1999): Iconografía marginal del gótico:
la capilla funeraria de la iglesia de San Miguel de Alcaraz. Albacete:
Instituto de Estudios Albacetenses.
(3) Pretel Marín,
Aurelio:
-(1978): Una ciudad castellana en los siglos XIV y XV
(Alcaraz 1300-1475). Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses.
-(1999): Alcaraz en el siglo de Andrés de Vandelvira, el
bachiller Sabuco y el preceptor Abril. Albacete: Instituto de Estudios
Albacetenses.
(4). MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F. (2015): La nobleza en
España: ideas, estructuras, historia. Madrid: Real Academia de la Historia.
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